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View Full Version : ¿Cuando el ser humano adquirió conciencia de que debía adorar a un solo Dios?


kabrakan
03-August-2013, 22:05
La respuesta a esta pregunta puede explicarse con la vida de Akenatón, que fué el Faraón Amenofis IV hasta que cambió su nombre para resaltar la importancia de Atón, la divinidad única, representada por el sol, ofreciendo un mensaje de amor, verdad, justicia y fraternidad. Un Dios que no engendra a los hombres y mujeres con una sensación de culpa por el hecho de haber nacido, ni lo deja a merced de una muerte aterradora. Este Dios quiere que se comparta la existencia entre todos los hombres y con la naturaleza, sin privarse del placer, ni del lujo, siempre que todas las personas tengan lo suficiente para vivir con dignidad.

Atón es el único Dios verdadero y único poseedor de todas las virtudes que se adjudicaban a los demas dioses existentes en esa época, y otras aun desconocidas por el hombre; con esta sola declaración convierte a los demas dioses que se adoraban, en falsos, en una mentira de los sacerdotes que consagraban su vida a la adoraición de un dios por ellos elegido o inventado, para obtener poder y beneficios económicos.

Este religión tan esperanzadora la implantó un hombre que se anticipó mas de un milenio a Jesucristo; y como dejó sus ideas en Egipto, posteriormente tambien le sirvieron a Moises para dar forma a las suyas.

kabrakan
04-August-2013, 23:45
Amenofis IV sabía que su pais era un universo religioso cargado de mitos, todos ellos producto de una maraña de dioses, símbolos y conceptos mágicos. En los primeros tiempos se había fomentado el temor por medio de un ibis ensartando en su pico curvo a unas mortales serpientes, a través de un cocodrilo que devoraba caprichosamente a los seres humanos o sirvíendose del chacal Anubis que recibía a los muertos. Tambien se utilizaron otras bestias divinizadas.

Mas adelante el panteón de dioses se fue suavizando, aunque nunca dejasen de suponer una amenaza latente para quienes no los adorasen. Así aparecieron Ra (la personificación del sol), Geb (la tierra), Shu (el aire), Osiris (el mas allá o ultratumba) y Amón ("el oculto" o una variante de Ra). Y en el momento que cada región contó con su deidad particular, hábiles divulgadores de leyendas crearon historias en las que los Faraones se confundian con los dioses. De esta manera uno de ellos, Horus, pasó a ser otra divinidad por haber vengado la muerte de su padre Anetzi. Y tambien este fue confundido con Osiris, en una combinación tan acertada para los intereses de las castas sacerdotales que, con el paso de los siglos, se convirtió en un dios aceptado por todo Egipto.

A Osiris no se tardó en añadirle una hermana-esposa llamada Isis, que fue representada con un disco solar entre sus cuernos de toro. Se decía que brindaba protección a los niños de los ataques de las serpientes, animales salvajes y otros peligros de la naturaleza. Debió resultar bastante eficaz, ya que los romanos la introducirían en su mitología unos mil años despues. . . . . .

kabrakan
06-August-2013, 19:21
. . . Todos esos dioses se hallaban rodeados de una literatura tan convincente, como lo que vamos a contar de Osiris:

Se creía que este era el juez del tribunal de los muertos, ante el que comparecían todos los seres humanos nada mas de fallecer. En el interior de la inmensa sala del juicio también se hallaban cuarenta y dos diablos; algunos de estos llevaban los aterradores nombres de "Ojos llameantes", "Devorador de Sombras" y "Bebedor de Sangre"; Si el difunto era incapaz de probar su inocencia, es decir, que no había cometido una mala acción en su vida terrenal, era entregado a los diablos. Estos de masacraban totalmente en el caso de los homicidas o de los grandes delincuentes, o le sometían a un castigo sin impedirle la escapatoria a ultratumba, donde podría regenerarse por medio de la estancia en un "purgatorio", del que saldría convertido en un recién nacido o en un ser puro.

Durante el 19 de Athyr (31 de octubre), miles de egipcios descendían por la noche hasta el Nilo. Los altos dignatarios y los sacerdotes cargaban con la cesta sagrada, en cuyo interior se guardaba una vasija de oro. Allí recogían agua potable para echarla dentro de la vasija. Mientras se realizaba esta operación, todos los presentes unian sus voces en un clamor atronador: ¡Se ha encontrado a Osiris!; luego mezclaban la tierra feraz con esa agua, e incorporaban especias y drogas aromáticas de las mas caras. Por último, con esta pasta moldeaban una figura humana que era revestida y adornada. . . .

Esto deja bien claro que Osiris pasó a ser, con el transcurso del tiempo, el dios que juzgaba a los muertos y, además, el que proporcionaba la fertilidad de la tierra y de las mujeres. Una doble o triple ocupación que no dejaba de ser una sola según la mentalidad egipcia; la semilla que se deposita en la tierra la veían como el enterramiento de un ser humano o el coito procreador; la esperanza a que surgiese el tallo la confundian con el paseo por ultratumba o el embarazo, y la planta dando sus mejores frutos la asimilaban a la resurrección o al nacimiento.

Por encima de todos los dioses se hallaba Amón. . . .

kabrakan
08-August-2013, 03:49
El predominio del dios Amón sobre todas las otras divinidades del enorme panteón Egipcio se produjo en la XI dinastía. Se situó en primera fila, pero nunca como el único. Fue llamado "el oculto" y pasó a representar al imperio y, al mismo tiempo, quedó nombrado rey de los dioses. Nunca se ha podido saber donde nació este culto, aunque hay quienes apuntan a Heliópolis, teniendo en cuenta que esta fue considera la " ciudad sol" porque allí siempre sa había venerado a Ra, al que se simbolizaba con una cabeza de carnero. Singularmente, este mismo atributo se concedió a Amón.

En una primera época Amón era representado con formas humanas y llevando en las manos un flagelo, un cetro y un alfanje. También se le cubría la cabeza con una corona emplumada. Siglos después fue convertido en un ganso del Nilo. Sus fiestas anuales se celebraban el dia vigésimo séptimo del primer mes. No obstante, en Tebas dedicaban mas fechas a Amón, con los "festivales del interlunio", " el enzalsamiento de los cielos", "la entrada en el firmamento", "la celebración de las cosechas", "la fiesta del año nuevo", etc.

Amón tenía una esposa llamada Mut, la hechicera con cabeza de buitre, y un hijo, Jonsu, que poseía dos personalidades antagónicas. Esto dió pie a que se convirtiera en un par de dioses menores: Jonsu-Neferhotep, la venerada divinidad de los templos, y Jonsu, el mago que espantaba a los demonios de la locura y sanaba todas las enfermedades.

La figura de Amón era tan amplia, que los sacerdotes la aprovecharon para pronunciar oráculos sobre todas las cuestiones del pais, hasta sobre la vida de los Faraones. Un proceder que les permitió situar la religión por encima del poder político. Esto produjo las consecuencias que el escritor Philip Vanderberg cuenta en su libro: "Nefertiti. Una biografía arqueológica" . . . .

kabrakan
09-August-2013, 23:04
"Nefertiti. Una biografía arqueológica" .

Los religiosos de Amón vivieron amparados por los formidables muros templarios, no les intresó nada, salvo glorificar a su dios, acrecentar su propia sabiduría y preservar la tradición del imperio. aquella casta excepcionalmente culta cuidó la herencia de los padres, organizó los archivos e impuso leyes morales no solo para ellos. . . . sino aplicables a todo el mundo.

Aquellos sacerdotes archiconservadores rechazaron los influjos exóticos y las innovaciones lingüisticas e incluso se esforzaron por vulgarizar todo lo posible un vocabulario arcaico y siguieron hablando una "lengua egipcia" que había pasado a la historia y resultaba incomprensible para cualquier ribereño del Nilo. Paulatinamente los sacerdotes hicieron solo concesiones cuando les reportaban alguna ventaja. Falsificaron documentos para hacer valer los vetustos privilegios feudales, el cobro de tributos y la retención de los esclavos. Estos archivos milenarios fueron demasiado voluminosos e indescifrables para, quienes siendo profanos, se propusieron verificar la autenticidad de tales documentos. Tan solo los egiptólogos contemporaneos han logrado descubrir muchas de estas imposturas.

Sin embargo, hubo unos faraones que se negaron a seguir bajo el control de los sacerdotes, por eso tomaron unas decisiones que iban a ser revolucionarias. El primero que inició este proceso fue Amenofis III, para que el golpe definitivo lo asestara su hijo, cuando ya se había cambiado el nombre por el de Akenatón, ayudado por su esposa la reina Nefertiti.

Cuando en el palacio Tebano de Amenofis III se dedicó todo el ala izquierda al dios Atón, esta preferencia no llamó la atención de los sacerdotes, porque las otras divinidades del panteón egipcio contaban con edificios mas importantes. Durante la fiesta anual llamada de "la apertura de los estanques", el matrimonio real se hizo llevar en una inmensa embarcación, a la que se dió el nombre de Esplendor de Atón, hasta el templo. Mientras se aproximaban a el puerto donde esperaban los sacerdotes, el joven príncipe heredero pudo escuchar esta canción:

Su Majestad ordenó que se excavara un lago
en honor de su gran esposa Teye
-cuya vida sea preservada largamente-
en los dominios de "Aque que anula la noche".
Su longitud era de tres mil seiescientos codos,
su anchura de setecientos codos.
Durante el decimosexto dia de el tercer mes.
Su Majestad celebró la fiesta de la apertura del el lago.
Su Majestad se paseó por el mismo,
en la embarcación real llamada "Esplendor de Atón."

Este letra incidió en la semilla de la duda, hasta conseguir que comenzase a germinar. "Qué significa Atón para mi pueblo?, se preguntó el hijo de Amenofis III. ¿Por qué hemos de dispersar nuestras voluntades adorando a tantos dioses?

kabrakan
10-August-2013, 14:59
Una leyenda muy util

Una leyenda cuenta que Thutmosis IV, padre de Amenofis III, siendo todavía un príncipe eligió la sombra de una pirámide para descansar de una larga cabalgata. Como se quedó dormido, en su sueño se apareció el dios Ra, para proponerle que si le colocaba a la cabeza de todas las deidades le facilitaría el trono de Egipto.

La propuesta había sido tan rotunda, al mismo tiempo que las imágenes parecían tan reales, que Thutmosis consideró que acababa de sellar un pacto con la divinidad solar. Su primera decisión fue desenterrar la gigantesca estatua, que llevaba muchos años sepultada bajo las arenas del desierto; y la segunda, comenzar a fomentar el antiguo culto. Pero esto lo hizo a partir del momento que se vió investido como nuevo Faraón. En su afán de fortalecer el culto a Ra, comenzó a darse cuenta de que los supremos sacerdotes, especialmente los de Tebas, le criticaban por no haberles consultado. Entonces advirtió que sus antepasados habían entregado al clero el verdadero poder de Egipto. A pesar de que se le consideraba "el dios vivo", el hecho de que debiera contar con el visto bueno de los sacerdotes le ofendió.

Con la sagacidad de quien busca las grietas del mas sólido edificio, Thutmosis IV descubrió que entre los sacerdotes existian grandes diferencias relacionadas con la cuotas de poder: los impuestos que debían recibir, cuidado de los enfermos mas importantes, educación de los hijos de las clases pudientes y, sobre todo, la momificaciones. Su primer victoria religiosa la obtuvo al nombrar como gran sacerdote a Amenenhat. Lo eligió porque no se hallaba comprometido con ninguno de los grandes templos. Esto permitió que le mantuviese alejado de los asuntos civiles y sociales, con lo que restó un gran poder al clero. y hubiera seguido con esta hábil revolución de no haberle llegado la muerte por culpa de una enfermedad.

kabrakan
11-August-2013, 14:02
Amenofis III demostró ser algo mas que un héroe aficionado a las demostraciones de valor y de estrategia bélica, especialmente al seguir el comportamiento de su padre en relación con el sometimiento al clero. Nombró grandes sacerdotes para dejarlos lejos de la hacienda o el tesoro, del comercio y de la política. Tres de los bastiones que los religiosos siempre habían mantenido bajo su poder. También modificó la situación al fijar su atención preferentemente en el tempo de Menfis, con lo que pareció olvidarse de los sacerdotes de Tebas. La explicación que dió fue teológica: El dios Ra debía liberarse de la envoltura de Amón para adquirir la de Atón, lo que ya se había hecho en el lugar elegido.

Algunos historiadores de este proceso creen observar una influencia Asiática en la elección. Es posible que pesaran en Amenofis III los consejos de su esposa Teye, ya que era una princesa semítica, o de cualquiera de sus grandes sabios seglares. Existe un testimonio del cambio en un himno a Amón-Ra, que escribió un teólogo durante el reinado de Amenofis III; en él, este dios ha sido desprovisto de toda dependencia de otras divinidades, materialmente es el único.

Este himno no es solamente de gran importancia para el conocimiento de la evolución religiosa de la XVIII dinastía , es también una obra de arte de enorme valor que marca una etapa esencial en la literatura litúrgica. Rechaza totalmente el complicado simbolismo, incomprensible a los no iniciados, que caracteriza los "Textos de la pirámides" y de los "Sarcófagos" de las dinastías XI y XII, asi como el "Libro de los Muertos" y el "Libro de lo que hay en la duat". El escriba que ha compuesto este himno quiere ser comprendido por el público. El culto abandona las capillas sagradas de los templos para dirigirse a la multitud.

kabrakan
13-August-2013, 15:40
Lo que ha querido el teólogo al escribir su himno no es dar una obra sabia y hermética; es hacer comprender a los hombres la majestad de Dios para llevarlos en su seguimiento a una exaltación que se traducirá en acciones de gracias. Ra aparece en el himno como "único en su puesto, dueño de la verdad, señor del tiempo, autor de la eternidad". Él es el "poseedor de la inteligencia, el Ka único que produce todas las cosas, el único que existe solo, el que produce las existencias", y a medida que las ha concebido, "los hombres han nacido de sus ojos y los dioses de su boca". "Su palabra es creadora y el Nilo ha nacido por su voluntad...."

Ciertamente Ra ha tenido un comienzo, "su germen divino ha sido producido por Ptah", es decir, se ha desprendido del caos inicial; es el "bello hijo del amor", y el amor se presenta por el teólogo como la fuerza creadora de la que ha salido el propio gran dios. Apenas nacido se ha precipitado en el cielo profiriendo la verdad, creando la vida y haciendo subsistir sus creaciones, pues la vida es la realización de la verdad. Sus beneficios se renuevan todos los dias. Y espiritualizando el tema desarrollado en el "Libro de lo que hay en la duat", el autor explica como Ra, cada dia, se engendra a si mismo en el espacio. Amón-Ra es uno e invisible, se revela a los hombres por sus creaciones. Todos los dioses no son mas que sus diversos aspectos, puesto que el es "el dueño de la verdad, el padre de los dioses"; la unidad de la verdad es la prueba de la unidad de Dios.

En este himno no se hace referencia ni una sola vez a la vida futura. Lo que apasiona a su autor es el propio Dios, su esencia, su ser; Dios es el creador, el mundo es la criatura; Dios es uno; existe por si mismo y todos los seres solo existen por El. Dios es el amor al propio tiempo que la verdad; la combinación del amor y de la verdad es la que ha creado la vida. Tal es el tema esencial de ese inmenso acto de fe tan próximo al monoteismo.

Sirvíensose de Ra-Amón, el astuto Amenofis III pudo conseguir que se aceptara una especie de reunificación de todo el panteón de las divinidades egipcias en una sola, pero sin hacerlas desaparecer del todo. Pasaron a ser sus otras formas, no dejando de estar unidas a el, ya que las había creado. De esta manera la puerta quedó abierta, solo bastaba que otro Faraón se atreviera a convertir Ra-Amón en Ra-Atón. Este paso lo daría Amenofis IV, para seguir avanzando hasta desencadenar una auténtica revolución. La mas obsoluta representación del monoteismo y, al mismo tiempo, la sublimación de la figura del monarca como el único, con el dictado de un Dios que impone las conductas, sostiene la religión y se mueve siempre en bien del pueblo.

kabrakan
15-August-2013, 18:56
Sin embargo todo esto tardaría en suceder, pues Amenofis III falleció en el año 1366AC a la edad de 45 años, por culpa de una infección bucal degenerativa, y su hijo, el futuro Amenofis IV, era todavía un príncipe de unos catorce años, al que ya le estaba tocando desempeñar el papel de corregente. Bien es cierto que la mayoría de las decisiones las consultaba con Teye su sabia madre, a la que debía muchas de sus ideas.

A las pocas horas el pueblo recibía la noticia:

“La Majestad de de Horus , poderoso toro presente en la verdad; Horus dorado, gigantesco por su poder y triunfador de los Asiáticos; Rey del Egipto Alto y Bajo, Neb-maat-Ra, el hijo de Ra, Amenofis III ha muerto”.

Su hijo era demasiado joven para encargarse de las ceremonias mortuorias, por lo que estas las asumió Teye, la viuda. Se vistió de blanco en señal de duelo y se cubrió la cabeza con tierra, para ser imitada rápidamente por las tres esposas menores y las trescientas concubinas. Todas estas mujeres también dejaron de lavarse y de perfumarse, ya que su pesar no aceptaba las muestras de vanidad; además se unieron en este rezo:

Una ofrenda se hace al Faraón,
Una excelsa ofrenda de
Pan por miles, cerveza por miles,
Bueyes por miles, gansos por miles,
Para el Ka del gran Amenofis III.

Seguidamente, Teye ordenó que se mostraran las tres estatuas mas realistas de su esposo y se instalara la mesa del banquete mortuorio. Todo para que el Ka del Faraón pudiera sentirse regalado después de abandonar el cuerpo mortal. Llegada la tarde, se esperó a la puesta del sol para dar comienzo a la momificación del cadáver; un proceso que duraría tres meses, tuvo su comienzo en el momento que los restos fueron depositados en una estancia fresca y sin ventanas del mismo palacio. Allí entraron los sacerdotes cirujanos con todo el equipo de momificación y pasados setenta días la momia estaba en la mejor disposición para que interviniesen los embalsamadores.

kabrakan
18-August-2013, 21:15
Amenofis III había encargado la construcción de su tumba en el Valle de los Reyes; no obstante, cuando falleció no se hallaba finalizada porque nadie pudo imaginar que el fatal momento llegase tan pronto. Esto supuso que se aceleraran los trabajos multiplicando por cinco los obreros y capataces, porque solo disponían de los setenta días del embalsamamiento. Mientras se realizaba la obra, Teye y Amenofis IV seleccionaron los cofres mas suntuosos, los sillones, las vasijas y una docena de embarcaciones de oro para que el Ka de el Faraón pudiese navegar por los ríos de ultratumba. Además de esculpieron un centenar de usshebtis ( diminutas figuras humanas) con el fin de que liberaran de todo trabajo al rey en la otra vida. No faltaron otras tantas estatuillas de jóvenes vírgenes desnudas, con el propósito de que el Ka pudiera solazarse.

Los egipcios vivían pensando en merecer una muerte de lo mas gozosa; estaban convencidos de que en el mas allá iban a necesitar de los objetos, animales, alimentos, bebidas y emociones que les habían proporcionado mayor placer en la existencia terrenal. Por ese motivo llenaban su tumba con esas pertenencias, llegando al extremo de reproducir en algunos casos habitaciones enteras repletas de pinturas, joyas y esculturas. Los animales se momificaban; y las personas eran representadas con figuritas. Una escultura podía servir, sin que importase su tamaño para que reviviese junto al difunto en el mas allá.

Ahora sabemos que el sepulcro de Amenofis III es uno de los mas artísticos que se han localizado en el Valle de los Reyes; las cámaras y los corredores formaban ángulos rectos entre si, porque se había dejado de utilizar el laberinto desordenado. Con el empleo de rampas descendentes, se comunicaban corredores oblicuos que seguían una misma dirección, hasta llegar a una hondonada cuadrilonga donde se encontraba, a mano izquierda la puerta de una antesala. En esta destacaban las dos columnas que sostenían la bóveda, además se una escalinata en pendiente, la cual llevaba a un pasillo oblicuo y a otra escalinata. Al final aparecía una antesala rectangular, en una de cuyas paredes se veía el acceso a un corto pasillo que permitía entrar en un gran vestíbulo formado con cuatro pilastras, y en este punto ya se descubría la cripta de una sola columna, pero al lado se hallaban las cámaras laterales donde se depositaron todos los utensilios que debían acompañar al muerto. Esta ingeniosa obra arquitectónica había sido mejorada con unas pinturas y unos epitafios de vivos colores.

Llegado el momento, cuando la momia del Faraón iba a ser guardada para que durmiese en la inmortalidad, la viuda Teye y Amenofis IV cumplieron el ritual del abrazo a féretro, al mismo tiempo que la momia vestida con sus ropas y adornos reales era depositada en el sarcófago y después de sacrificar un carnero y varios novillos y antílopes, se pudo tapiar la tumba para la eternidad.

kabrakan
19-August-2013, 17:38
En los primeros años de reinado, Amenofis IV siguió los consejos de su madre Teye y se hizo coronar en Hermonthis. La elección fue intencionada, ya que estaba rompiendo la tradición de elegir el templo de Karnak. Lo que realmente se buscó fue un escenario donde se rindiese culto al dios solar por lo que tenía de similitud con Atón. La ceremonia la dirigió Aane, el hermano de la reina viuda Teye, como era el sumo sacerdote de Karnak y Hermonthis, es posible que fuera suya la idea de librar esta primera batalla contra el clero en general. Aunque el nuevo Faraón no dejó de considerarse “el elegido de Amón-Ra”. También fijó su atención en el dios Chu, pero con el propósito de arrebatarle eso de que daba la vida. Lo mismo haría con la divinidad halcón Horajty, el “Horus de la Doble Región de la Luz”, con el fin de tomar su condición de creador de la luz solar, atributos que pensaba incorporar a Atón, la deidad única, y de esta manera, y con la ayuda de importantes funcionario que no eran sacerdotes, el Faraón comenzó a trasladar atributos de otras divinidades a Atón, el dios en el que creía.

Gracias a los vestigio arqueológicos con que contamos, se tiene la certeza de que su fe en este Dios-Sol, le llegó en un proceso lento, después de leer una gran cantidad de textos sagrados, analizar el injusto comportamiento de los sacerdotes y descubrir la enorme cantidad de falacias que se encerraban en la mitología egipcia. En el momento que estuvo convencido de su fe, pasó a hablar con su madre, a la que convirtió en su gran animadora. En realidad, ella también había apoyado a su esposo desde el primer instante que mostró sus preferencias por Atón.

Los sacerdotes advirtieron el peligro cuando el nuevo Faraón dejó de asistir a las ceremonias de los templos, debido a que solo le interesaba encontrarse presente en las dedicadas únicamente a Atón. Pronto fueron informados por sus espías de que los arquitectos estaban trazando los planos de nuevos edificios religiosos, todos los cuales serían para la divinidad que iba a reemplazar a todas las demás , ya que era la única y no admitía ningún tipo de competencia. Cuando Amenofis IV llegaba a una ciudad donde no existían templos de Atón, ya se había instalado una gigantesca tienda o carpa, para que toda la corte pudiese rendir culto a la representación divina de La Verdad, el Amor y la Fraternidad. Una peculiaridad de estas tiendas era que no contaban con techo, además de estar orientadas hacia el este , para que los rayos solares entrasen en el mismo instante de aparecer por el horizonte; la mejor forma de que todos los asistentes recibieran la protección del nuevo dios desde el amanecer hasta la caída de la tarde.

Pero hubo en la vida de Amenofis IV otro personaje mas importante que su sabia madre Teye, sus asesores seglares y los sacerdotes que los seguían incondicionalmente: Su esposa Nefertiti.

Quién fue realmente Nefertiti?

Para los arqueólogos la figura de Nefertiti resulta mas fascinante que la de Cleopatra, acaso porque de la primera se conserva un busto de una impresionante belleza, a pesar de que uno de sus ojos aparezca vacio, o porque de la segunda lo conocemos casi todo. El hecho es que la esposa de Amenofis IV ha merecido millares de estudios, sin que los autores de los mismos se pusieran de acuerdo en los orígenes del mito. Una de las ideas mas generalizada es que Nefertiti fue hija de Dusratta, rey de Mitanni, cuando vivía en su país, las tierras Hititas, en donde era llamada princesa Taduhepa, y su llegada a Egipto fue debida a uno de esos habituales matrimonios políticos, que se pactaban para evitar conflictos bélicos o sellar firmes alianzas. Al parecer esta joven hermosísima debía convertirse en una de las esposas secundarias de Amenofis III; sin embargo por una ignorada circunstancia, terminó siendo la esposa del hijo de aquel. A partir de este momento pasó a llamarse Nefertiti o “la bella que ha venido”, porque se considera que esta frase se refiere a la diosa Hator, a su vez, a la esposa del Faraón que ha participado en la ceremonia Tebana de la Sed.

Sin embargo hay otros investigadores que presentan a Nefertiti como la hija de un importante personaje de la corte, que bien pudo ser Ay, al que se consideraba el Padre Divino y era la mano derecha de Amenofis III.

kabrakan
22-August-2013, 20:19
La mañana del dia de la boda.
Nefertiti durmió en una cama estrecha y corta, lo que le extrañó un poco debido a que en su país los lechos eran tres veces mas grandes y ofrecían mayor blandura; sin embargo no estaban labrados con ébano, como aquel, ni contaban con artística incrustaciones de maderas preciosas, metales y piedras entrefinas. Además el colchón de pelo de cabra había sido forrado con un lienzo blanco muy delicado. Nada mas que abrió los ojos, al escuchar una orquesta de mujeres, le llegó un aroma a mirra; en seguida una doncella que la vigilaba para atenderla, avanzó para correr las cortinas de fino lino que protegían de los mosquitos y demás insectos. Así Nefertiti pudo recibir los rayos solares de Atón. Y cuando se incorporó, se pudo comprobar que estaba desnuda.

Pasó al camarín contiguo donde la esperaban un gran número de servidoras, cada una de ellas especializada en calzados, vestidos, collares, maquillajes, pelucas y otros objetos de adorno. Por orden fueron aconsejando a la futura esposa del Faraón, a la vez que le mostraban lo que podía ponerse. Una vez realizada la selección Nefertiti se fue a zambullir en una bañera elevada en un zócalo de mármol, que estaba rodeada de un alabastro traslúcido y brillante. Veinticuatro doncellas trajeron el agua en jarras de oro y plata, y otras dos aparecieron con unos recipientes de esencias aromáticas que vertieron siguiendo los deseos de la futura reina.

Nada mas terminar el aseo personal y ser vestida, además de llevar la peluca y la diadema, parecía una diosa; lentamente llegó al salón de los mármoles, donde la esperaba el Faraón y la princesa Teye. Una simple presentación con el estrechamiento de manos, sirvió para que el matrimonio quedara formalizado. Pocos fueron los asistentes, debido a que los tres personajes mas importantes habían preferido la sencillez, alejándose de la parafernalia anterior en la que tanto papel jugaban los sacerdotes. Allí lo importante era que el Sol o Atón estaba entrando gozosamente por los ventanales. Los antiguos egipcios no valoraban los sentimientos, especialmente a nivel de las pasiones: desde el instante en que la joven pareja quedó unida en matrimonio surgió el amor, nunca enloquecido o arrebatador. Podemos verlo como una conjunción de inteligencias, en un grado que comenzó a funcionar desde la primera noche que compartieron el lecho nupcial. Lo deja bien claro que casi a los nueve meses naciese Meritatón, una preciosa niña.

Desde el momento que Akenatón y Nefertiti convirtieron a Atón en su único dios, hicieron suyo el lema de “Vivir con la Verdad”; dejaron de ocultar sus sentimientos: se besaban y abrazaban en público, compartían el carro de paseos semidesnudos mientras se fundían en un abrazo cercano al coito. Las puertas de sus dormitorios se mantenían abiertas cuando hacían el amor, sin que lo dejaran ante la presencia de sus hijas o de algunos servidores que habían entrado con un recado urgente. La imposición de la Verdad dentro del palacio y en los templos resultó mas complicada de lo esperado por ellos, porque el arte de la política siempre ha sido la manipulación de la realidad en beneficio de unos pocos.

Esa tiranía de que los menos decidan lo que debe conocer la mayoría, a la que hemos de unir el hermetismo ancestral de los sacerdotes, chocaba frontalmente contra las órdenes de servirse de la Verdad o ser sinceros. Lentamente la marejada de la rebeldía fue brotando en las ciudades mas importantes de Egipto, sobre todo en Tebas, donde los sacerdotes se hallaban enfrentados a Akenatón por su obstinada defensa de un dios único. Un descontento que terminó adquiriendo una gran violencia, porque se pagaron a unos grupos de agitadores para que impidiesen la descarga de mercancías en los puertos. Esto trajo consigo el desabastecimiento.

kabrakan
23-August-2013, 09:16
Akenatón y Nefertiti amaban la paz; cuando el Faraón fue informado de lo que estaba ocurriendo en los puertos, procuró dialogar con los grandes sacerdotes. En palacio seguía funcionando lo que podríamos considerar un servicio de espionaje o de conocimiento de los grupos religiosos, políticos, económicos y sociales que podían terminar siendo unos enemigos peligrosos. Esto permitió averiguar quienes eran los verdaderos responsables del desabastecimiento. Sin embargo, las palabras únicamente sirvieron para saber que las pretensiones de los sacerdotes eran desorbitadas: retorno a la adoración de Amón y los demás dioses, que sus máximos representantes fueran nombrados ministros de Hacienda, Comercio, de Asuntos Políticos, etc.

La respuesta de Akenatón fue contar al pueblo, por medio de los pregoneros y otros portavoces, lo que estaba sucediendo. Entonces las gentes humildes se levantaron contra las castas sacerdotales, a las que odiaban desde hacía muchos siglos por considerarlas sus peores enemigos. Cuatro años mas tarde la revuelta quedó solucionada, porque los antiguos templos habían dado paso a otros nuevos dedicados a Atón, el dios único. Y el Faraón pudo iniciar la reforma religiosa de una forma mas drástica: se borraron de millares de paredes los nombres de todas las antiguas divinidades, desaparecieron las estatuas y pinturas de gansos, porque desde siempre habían representado al dios Amón, y se revisaron cientos de documentos para eliminar de los mismos todas las referencias a unas divinidades que ya no contaban para el nuevo Egipto.

La Verdad se había transformado en una censura despiadada, sin sangre, pero mortal en un sentido histórico al negarse Akenatón a construir su religión sobre los cimientos de la vieja. Lo que no pudo conseguir fue derribar los templos, los obeliscos y todos los monumentos. Se limitó a decorarlos de una forma distinta, para que reflejaran la gloria de Atón. Hasta que decidió que se construyeran importantes edificios en KarnaK para honrar a Atón; el primero sería en gran benben de Ra-Horajti, con la intención de plasmar este lema: “La brillantez se halla en el disco solar”. En el benben hemos de ver la piedra celestial, la primera evidencia de la creación solar; una idea inspirada en el templo de Heliópolis.

Todo el conjunto de edificios que fueron construidos se encontraban en el este de la ciudad, precisamente en el lugar por donde salía el sol. Conocemos sus nombres: Gem-pa-Atón (El disco solar ha sido encontrado), Hut-benben (La casa de la piedra primordial), Rud-menu-n-Atón-r-neheh (Robustos serán para siempre los monumentos del disco solar) y Teni-menu-n-Atón-r-neheh (Exaltados serán para siempre los monumentos del disco solar). En todos los templos se pintaron escenas de la vida cotidiana en palacio, como las ofrendas a Atón. Se ha calculado que estos lugares sagrados eran atendidos por unas seis mil ochocientas personas, lo que nos da una idea bastante aproximada de sus colosales dimensiones.

Nota:
El Benben, en la mitología egipcia, más concretamente en la cosmogonía de Heliópolis, fue la montaña primordial que surgió del Nun, y en la que el dios creador Atón se generó a sí mismo y a la divina pareja.

En los Textos de las Pirámides, línea 1587, se refiere Atón a sí mismo como "colina", y se dice que se transformó en una pequeña pirámide, ubicada en el Annu, el lugar donde residía.

El Benben, que podría significar "el radiante", era una piedra sagrada venerada en el templo Solar de Heliópolis sobre la "colina de arena", el templo donde el dios primordial se manifiesta, en el lugar donde fulgen los primeros rayos del sol naciente.

kabrakan
26-August-2013, 20:22
Todo en Egipto era enorme, porque se contaba con unos equipos de especialistas capaces de levantar las pirámides y se hallaban preparados para realizar las proezas arquitectónicas que fueran necesarias. En los cuatro templos de Karnak apareció por primera vez Atón representado como un disco solar, cuyos rayos terminaban en unas manos humanas, y el nombre del Dios único quedaba encerrado en un óvalo, que mas tarde se repetiría en las inscripciones jeroglíficas que rodeaban la figura de Akenatón. Lo que mas sorprendió a los arqueólogos fue la localización de unas estatuas monumentales del Faraón que miden mas de cinco metros de altura; en las mismas se añadieron otras deformaciones físicas, de tal manera que aparece con los ojos rasgados, enormes orejas de lóbulos agujereados, nariz larga y muy gruesos labios y el mentón. Se sabe a quien pertenecen porque sostienen con la mano derecha el flagelo y con la izquierda el cetro.

Estas estatuas bien pueden ser una representación del dios Atón como padre y madre de la creación. También apuntan la posibilidad de que se estuviese demostrando que Akenatón y Nefertiti formaban una sola persona, eran un Faraón doble o uno solo, ya que compartían los sentimientos religiosos sin el menor enfrentamiento entre ellos.

En el cuarto año de reinado de Akenatón, llegaron las fiestas de la regeneración, el culto a Atón ya se hallaba muy extendido; para un pueblo hastiado de la explotación milenaria del clero que inventaba nuevos dioses a quienes se debía rendir culto y tributo, no fue complicada la aceptación de un dios único. De todas las ciudades de Egipto llegaban regalos para el nuevo dios; vino, carnes, ropas, aceites, metales preciosos, etc. Podría verse como si los dioses vencidos estuvieran halagando al único, ya que las mayores cantidades de ofrendas procedían de los templos. ¿Los sacerdotes se habían rendido? Eso aparentaban con su sometimiento.

Por aquellas fechas Akenatón ordenó que se iniciaran los preparativos para celebrar su primer fiesta del Sed, es decir, el ritual mágico de regeneración de la potencia real; un acontecimiento que los Faraones acostumbraban para la primera o segunda decena de su reinado. ¿Acaso es que el creador de la nueva religión se sentía viejo o había presentido, de alguna misteriosa forma que solo le quedaban ocho años de vida? No disponemos de respuesta para esta pregunta clave.

Conocemos el sitio donde se celebró esta fiesta de regeneración; tuvo como escenario el templo de “Atón ha sido encontrado”, que se alzaba al este de la ciudad de Karnak; el edificio ofrecía las formas de un rectángulo de 130m por 100m aproximadamente, y se hallaba orientado hacia la salida del sol. En un patio abierto, circundado por una columnata, quedaban enfrentadas las colosales estatuas reales, las cuales portaban, alternativamente, la doble corona tradicional y las dos altas plumas de Chu, símbolo del aire resplandeciente que facilitaba el movimiento de la vida por el universo. Estas estatuas, de las que ya hemos hablado, representaban probablemente al rey andrógino, encarnando la faceta padre-madre de Atón.

La fiesta supone la confirmación teológica de la coronación; vino a demostrar la omnipotencia del Faraón; el poder de todas las divinidades se concentraba en su persona simbólica; Además, el ceremonial subrayó la realidad sagrada y la importancia de la pareja real; Los talatales localizados en el noveno pilón prueban que Nefertiti y Akenatón desempeñaron los papeles centrales en esta celebración cuyos orígenes se remontan a la primer dinastía; Akenatón encarnó a Ra y Nefertiti a Hator. En el momento de producirse la unión de Ra y Hator, el sol divino vivió una comunión celeste con la diosa del universo, encargada de revelar y embellecer la creación.

kabrakan
27-August-2013, 18:28
En las paredes de este templo de Atón se pintaron varias representaciones del rey y la reina intercambiando muestras de afecto; de esta forma se puso de relieve la idea del matrimonio, del amor inalterable que unía a la pareja mas importante de Egipto; la vida divina se trasmitía a la humanidad entera por la pareja real. Por ejemplo, en uno de los bloques aparece el lecho conyugal recibiendo los rayos del sol; a un lado Akenatón y Nefertiti están abrazados; el acto carnal evocado con la nobleza habitual en el arte Egipcio, reviste aquí un carácter sagrado, puesto que va ha ser realizado por la pareja real, elevada a la altura de una entidad divina. Por lo demás, es el lecho vacio lo que se ve iluminado, no el aspecto humano. Gracias a la fiesta del Sed, la pareja reinante cobra una nueva potencia; Poseída de la imagen divina, en el máximo de su eficacia, se halla dispuesta a realizar sus mas importantes acciones.

Igual que sucedería con los otros edificios atonianos de Karnak, este templo fue reducido a pequeños bloques, empleados luego para edificar los pilones de la ciudad; a pesar de la desgracia, quedaron claros testimonios de la fiesta del Sed; esto ha permitido saber que la regeneración del Faraón y el incremento de su poder fecundador se realizaron en aquel sitio, colocado bajo la majestad de Atón, al que se consideraba el dios viviente, el único, aquel a quien pertenece la fiesta del Sed, el señor del cielo y la tierra.

Terminadas las fiestas del Sed, Akenatón planeó la creación de una nueva ciudad dedicada por entero al Dios único. Durante el cuarto año de su reinado, precisamente el día 4 de Farmuti (8 de enero de 1360ac), el Faraón y su esposa viajaron hacia el norte en dirección a Amarna; ya conocían esos territorios, sabían de sus ventajas e inconvenientes y estaban dispuestos a utilizarlos, porque ahí había un valle cerrado al este por una cordillera rocosa y al oeste por el Nilo; además, lo mas importante, se encontraba a 350 kilómetros de distancia de la “maldita” Tebas. No se quería elegir un suelo que recordase a las antiguas religiones, tampoco que se hallara cerca de las zonas de influencia de las grandes ciudades y, sobre todo, que no estuviera asociado a ningún acto de violencia, de tiranía o de los demás pecados. Cuando alguien apuntó la posibilidad de utilizar el territorio de Amarna, la pareja real viajó hasta allí en mas de seis ocasiones.

En el cortejo real iban los mas importantes arquitectos y especialistas en el trazado de nuevas ciudades. Su misión era examinar el terreno, con el único propósito de construir la ciudad que Akenatón deseaba; Sería la primera vez en la historia que un núcleo urbano se creaba primero en los planos, porque antes siempre se había debido respetar los edificios existentes y las peculiaridades del terreno a la hora de organizar las poblaciones.

Akenatón y Nefertiti estuvieron mas de dos años estudiando proyectos que les eran presentados por sus mas fieles colaboradores, todos ellos seguidores de Atón; cada uno de estos pasos se mantuvo en el mas absoluto de los secretos, porque eran muchos los enemigos que andaban al acecho; Se temía que alguien pagase a las tribus Beduinas para que se instalaran en unos parajes que consideraban de paso y que nuca habían utilizado como asentamiento; sin embargo, podían ser obligados a cambiar de opinión. También cabía que se provocara una inundación de las tierras con un desvío intencionado del Nilo, o se causara cualquier otra tragedia. Nada de esto sucedió.

En el instante que Akenatón tomó la decisión de levantar una nueva ciudad, quedó convencido de que la misma iba a representar todos los ideales de su religión; y lo conseguiría gracias a su voluntad y la de su esposa, junto a la prodigiosa colaboración de un conjunto de artistas, la mayoría anónimos, con una capacidad creadora como pocas veces se ha conocido en el mundo.

kabrakan
29-August-2013, 23:48
El escenario era óptimo para que Akenatón expusiera sus planes; lo hizo después de mirar a Nefertiti, cuyo apoyo incondicional le era demostrado continuamente:

“Voy a edificar en estas tierras de Tell al-Amarna una ciudad a la que llamaremos AKETATÓN, porque será dedicada por entero a nuestro padre Atón; nuestro Dios lo ha querido así porque se hallará encerrada entre las montañas y el inmenso rio, aquí le dedicaremos sacrificios para que le resulte grato; os diré mas: si la misma reina me dijera que existen otros sitios mejores que este, no la atendería, tampoco obedecería los consejos de los mas altos dignatarios; porque en este valle quiere Atón que construyamos su ciudad. Pronto se alzarán los templos mayores y menores para Atón; también veréis crecer los palacios del Faraón y de su esposa real.
Mi sepulcro se construirá en la montaña oriental de Aketatón, donde se celebrará mi funeral con infinidad de fiestas en honor de Atón. También se enterrará a mi lado a la reina Nefertiti. . . y a nuestras hijas Meritatón y Maketatón Aunque yo muriese en un lugar del norte, del sur, del oeste o del este, se me traerá aquí, pues mi destino se halla unido a Aketatón para la eternidad. Lo mismo deseo que se haga con la esposa real y con las princesas. También se edificará una necrópolis en la montaña de Aketatón para el Toro Mnevis (representación del dios solar Ra que se adoraba en Heliópolis) y se le enterrará en ella. Habrá sepulcros para el sumo sacerdote de Atón, los padres deíficos de Atón y los servidores de Atón. Además dispondrán de tumbas todos los funcionarios y los habitantes de la montaña occidental de Aketatón. . . “

Con esta promesa Akenatón dejó bien claro que seguía manteniendo la idea de que para los egipcios lo mas importante era la muerte, nunca para adelantarla, ya que estaban obligados a mantenerse en la vida terrenal el mayor tiempo posible, sino porque significaba la superación, el encuentro con el nuevo y único Dios. El monoteísmo ya se había instalado en Egipto, lo que muchos sacerdotes consideraban una herejía imperdonable.

No obstante en el valle donde se edificaría la ciudad de Aketatón nadie dio muestras de desagrado, porque eran los privilegiados que esperaban grandes favores del Faraón; Por eso continuaron mostrando su entusiasmo mientras seguían celebrándose los sacrificios y los demás festejos, que se prolongarían hasta el atardecer. Con la caída de la noche Akenatón, Nefertiti y las dos princesas subieron a la embarcación real; su nuevo destino fue Menfis, donde se estaba construyendo un templo dedicado a Atón.

El cambio de la capital del imperio de Tebas a la nueva Aketatón, iba a causar grandes alteraciones administrativas, económicas y políticas; los impuestos dejarían de enriquecer a la “ciudad de las cien puertas”, mientras la corte, los altos funcionarios y los sacerdotes deberían hacerse a la idea de que iban a vivir en otro escenario: de la mítica urbe donde se podía encontrar de todo, hasta las mas hermosas rameras y los mejores vinos, a un lugar puritano. Duro trago para quienes habían creado un submundo de corrupción, especialmente con las mercancías que llegaban de todos los lugares del Imperio de las Dos Tierras, con los cereales, la venta de edificios, el derecho a la eternidad consistente en el enterramiento de la propia momia, que las familias pagaban casi desde que nacía cada uno de sus miembros, y tantos otros negocios.

Sin embargo, en Egipto las gentes ya estaban convencidas de que vivían una época de grandes modificaciones. El hecho transcendental de que el Faraón hubiera cambiado de nombre suponía que todo el inmenso país se hallaba consagrado a Atón, y esto implicaba como un renacimiento imprevisible; ya nada iba a ser igual.

Durante mas de dos años se aguardó con expectación las fiestas de apertura de la nueva ciudad Aketatón, esa que se dedicaría exclusivamente al Dios Ünico.

kabrakan
01-September-2013, 13:02
En el año 1359AC, mas de quince mil hombres comenzaron a construir la que sería llamada “La Ciudad mas Hermosa del Mundo”. Allí intervinieron arquitectos, ingenieros, técnicos y obreros, para convertir un valle desértico en un centro urbano prodigioso. Aketatón fue construida en el asombroso plazo de treinta y dos meses, y en el momento que pudo ser habitada pasó a ser la capital de Egipto. La construcción de las primeras pirámides había exigido la creación de numerosas familias de especialistas, que conocían la manera de cortar los grandes bloques de piedra, el medio de transportarlos a cientos de kilómetros de distancia y la forma de ensamblarlos sin servirse de ningún tipo de argamasa. Como se hallaban en unas tierras donde casi no llovía, con temperaturas que superaban los 40°C a la sombra, habían encontrado la manera de soportar el calor utilizando el balasto y otros tipos de rocas que refrescaban e interior de las casas.

Pero la construcción de Aketatón planteó serios problemas, debido a que se hallaba en una zona desértica; hubo que acondicionar fábricas y talleres, perforar pozos, abrir acequias de desagüe y caminos deslizantes para el traslado de los grandes bloques de piedra. Uno de los mayores ciertos de los constructores fue que los cimientos los realizaron con sillares de piedra, cuando siempre se habían utilizado los adobes cocidos con fango del Nilo. Donde se aprecian algunos errores es en la elección de los ladrillos; los alarifes recurrieron a los huecos, que se componían de dos hileras entre si montadas en sentido longitudinal, pero con unos agujeros que al permitir la circulación del aire se secaban antes. De esta forma se pudieron disponer de millones de ellos en poco tiempo; sin embargo, las casas resultaron mas calientes.

Durante el sexto año del reinado de Akenatón, este y Nefertiti llegaron a la nueva ciudad que se estaba construyendo; se encontraron con un solar gigantesco, en el que ya comenzaban a cobrar su forma algunos pequeños edificios; Toda la corte real debió ser alojada en las tiendas de estera que recibían el nombre de “Atón ha sido complacido”. De acuerdo con lo que se cuenta en los papiros y estelas recuperados, se puede deducir que ya se había construido la avenida real; así queda demostrado en un escrito del mismo Faraón:

“La referencia meridional emplazada en el monte oriental de Aketatón ha sido instalada como yo indiqué. Pronto se finalizará la del sudoeste y dará comienzo la del este. Nunca serán modificadas hasta la eternidad. El conjunto de todas ellas pertenecerá a mi padre Ra-harajt, que es Atón, para que resplandezca en el horizonte con su nombre Shu. Todo le pertenecerá, desde las montañas, los amplios desiertos, los pastos, el nuevo suelo, las mesetas, los terrenos verdes, las campiñas, las aguas, las aldeas, las riberas, las personas. Los bueyes y la totalidad de las cosas; Atón, mi padre, les permitió crecer para la eternidad. . .”

No obstante, cuando se empezara a vivir en ella, las casas mayores se reservarían a las familias mas importantes, cuyas basuras serían arrojadas a las casas cercanas, las medianas, y desde estas, que ocupaban los especialistas y obreros mas calificados, acabaría por tirarse en los patios de las viviendas humildes, y aquí se las quedarían, porque sus moradores no ganaban lo suficiente para sobrevivir sin tener que mendigar. Una realidad que Akenatón y Nefertiti nunca conocerían, debido a que la miseria se escondía en las zonas mas alejadas de la avenida real, del palacio y de los templos.

Bek se llamaba el “Capataz General de las Obras” y se sintió orgulloso de su trabajo, debido a que muchas de sus realizaciones se consideran los edificios mas prodigiosos que ha creado Egipto en toda su historia; uno de los mejores fue la residencia del Faraón, a la que de denominó Hat-Atón (fortaleza de Atón). A ambos lados de la avenida real se encontraban las casas, palacios y templos mas relevantes de Aketatón. Todo este conjunto arquitectónico era paralelo al Nilo, se hallaba orientado a favor de los vientos dominantes en la zona y aprovechaba al máximo las sombras.

En la salida sur de Aketatón se alzaba el palacete real de Maruatón y su lago artificial; a bastante distancia se encontraba el templo de Atón y su almacén; frente a este edificio se hallaba el palacio principal de Akenatón, provisto de un enorme pórtico en el que se celebraban las audiencias públicas. Al parecer, todas las mañanas el Faraón y Nefertiti pasaban por un viaducto, debido a que sus habitaciones privadas se hallaban separadas del palacio; y como en el viaducto había un vano por el que podían ser vistos, las gentes esperaban debajo de lo que llamaban “la ventana de la aparición”.

Sin olvidarnos de la injusticia que suponía permitir que en Aketatón hubiese gente pobre, debemos reconocer que la ciudad terminó siendo muy grata para sus pobladores; cada una de las casas disponía de un terreno cultivable, un silo para el grano y un buen abastecimiento de agua. Las últimas casas de Aketatón se habían construido a mas de un kilómetro del rio, sin que supusiera ningún problema porque se llevaba el agua con unas buenas canalizaciones.

kabrakan
03-September-2013, 22:15
Humeaban ya en la llanura los fuegos propiciatorios sobre las aras; era el momento de que llegaran Akenatón y Nefertiti sobre su resplandeciente carro, provisto de unas ruedas afiligranadas de seis radios, que era tirado por unos corceles empenachados. Ante las hogueras se habían amontonado patas de buey y terneros, aves, frutas, pan, cerveza e incienso y toda clase de verduras, como ofrendas a Atón, aunque también para la propia satisfacción, pues aquello debería de ser un auténtico festejo público.

Los grandes del Reino, altos funcionarios, cortesanos y militares estaban ya formados en doble fila cuando el joven Faraón y Nefertiti cuyo brazo izquierdo rodeaba la cintura del esposo, detuvieron su veloz carruaje; el rey llevaba solo un pequeño taparrabos, Nefertiti iba cubierta desde los hombros con una túnica delicada transparente. Ambos se cubrían con sus habituales gorros de cuero semejantes a coronas, tal como el que conocemos por el famoso busto de Nefertiti en Berlín. Mientras uno de los cortesanos se adelantaba presuroso para ayudar a la hermosa Nefertiti en su descenso del carro, los demás funcionarios se arrodillaron ante los soberanos y besaron el suelo; Cuando Nefertiti echó pie a tierra, el cortesano exclamó:

“¡Viva eternamente la gran princesa heredera en palacio, la magnífica beldad con corona de plumas, grande por su alegría, emparejada con la benevolencia!, ¡Uno se regocija al escuchar tu voz, soberana de la afabilidad, grande en popularidad, cuya presencia satisface al Señor de ambos países, grande . . . de Atón, fácil de contentar . . . en el horizonte, todo cuanto ella dice: se hace! ¡Viva pues eternamente su amada gran esposa real, soberana de los dos países Nefer-Nefreu-Atón-Nefertiti!”

Y el pueblo repitió: ¡Viva eternamente!

Luego descendió del carro Akenatón, y entonces el cortesano gritó volviéndose hacia la multitud:

“¡Viva eternamente el rey de los Egiptos Alto y Bajo, quien vive de la verdad, el soberano de ambos países: Neferjeperu-Atón, el único elegido de Atón, hijo de Atón, quien vive de la verdad, señor de las Coronas, Akenatón, grande en su edad!”

Una vez mas el pueblo clamó:

“¡Viva eternamente!”

Mientras Akenatón y Nefertiti marchaban hacia un trono doble instalado bajo un baldaquín ante los altares, un servidor se acercó corriendo al dorado carruaje faraónico y bajó en brazos a las dos pequeñas hijas de la pareja real, quienes salieron de estampida tras sus padres y se acomodaron con alegre naturalidad en los escalones des estrado real.

Akenatón alzó la mano izquierda y dijo: ¡Ahora deben acercarse los servidores del rey, los grandes de palacio, los jefes del Ejecutivo en todo el país! Los citados se adelantaron, cayeron de rodillas y rozaron el polvoriento suelo con la nariz.

¡Mirad –habló el Faraón- Aketatón se construirá como lo desea Atón; se edificará cual un monumento a su nombre para la eternidad; Fue Atón, mi padre, quién se refirió a Aketatón en este lugar; Solo Atón, mi padre, indicó que se levantara aquí Aketatón, para El!

Akenatón habló sentado; Nefertiti, acomodada a su lado, le puso la mano izquierda sobre el antebrazo; esta actitud comunicó un carácter casi familiar a los festejos oficiales para inaugurar la nueva capital del imperio: Aketatón.

Cuando reinaba el padre de Akenatón, se dio una situación parecida y entonces se organizó una fiesta con fastuosidad oriental, en donde los sacerdotes de Amón sacrificaron todavía seres humanos. . . . algunos infelices esclavos hechos prisioneros durante las últimas campañas de Asia y Nubia. Pero Akenatón jamás ubiera imitado semejante proceder. Llama la atención otra novedad: por primera vez se celebró un acto oficial sin la presencia de Teye. Aquello no sorprendió a los cronistas de la corte, pues ellos habían percibido ya que la hermosa Nefertiti estaba sustituyendo con creciente frecuencia a su suegra.

kabrakan
05-September-2013, 09:36
Mi estimado Cronos:

Es un hecho real y contundente el que los libros y escritos religiosos, en muchos casos no coinciden con los testimonios arqueológicos y hasta llega a haber contradicciones irreconciliables.

Un Saludo

K

kabrakan
05-September-2013, 09:39
En el momento que el Faraón realizó las ofrendas de cerveza, pan, ganado, caza, vino, frutas, hortalizas e incienso a Atón, los grandes de palacio, los oficiales superiores del ejército y los escribas de la máxima categoría, se prosternaron; lo mismo hicieron las clases inferiores, y mientras Akenatón pasaba entre ellos, fueron besando la tierra. A una señal del Faraón se incorporaron para escuchar uno de sus breves discursos, con el que presentó aquella nueva ciudad como “La región de la luz del disco solar”. Seguidamente prometió que iba a realizar nuevas obras, especialmente un templo para la reina Nefertiti, una “morada de la jubilación” y “casas de la eternidad”, en las que serían enterrados todos los que fueran muriendo en Aketatón.

Por último, el Faraón se cuidó de erigir las estelas que iban a marcar las fronteras de la ciudad de Atón; fueron catorce y se extendieron por las orillas este y oeste; en todas ellas se habían escrito textos que reconocían a Atón como único propietario de la nueva capital de Egipto; además se pintaron unas llaves de la vida con el fin de mostrar que el único Dios proporciona una feliz existencia a quienes le veneran fielmente. Tampoco se olvidó de incluir una mención a Nefertiti.

El edificio principal de la ciudad de Aketatón, era el fabuloso templo consagrado a Atón (275m de anchura por 800m del longitud); ocupaba exactamente el centro geométrico de la ciudad en la calle Real. Tal construcción debería ser las mas hermosa de la ciudad, “la morada de mi padre Atón” que yo debí levantar en este lugar de Aketatón, y el núcleo de la nueva fe. Por otra parte, las murallas que eran llamadas Tememos, circundaban con sus mas de dos kilómetros de longitud el sagrado recinto que, según los que quisieran Akenatón y Nefertiti, sería el asentamiento de varios monumentos dedicados al culto.

Para alcanzar el santuario de Atón, Akenatón y Nefertiti debían atravesar una serie de ante patios y pilones; los edificios del templo estaban construidos sin techo: todos esos adoratorios de Atón orientados hacia el Este, deberían dar entrada a los rayos solares. Una vez que dejaban atrás el gran portal , el Faraón y la reina llegaban a un gigantesco salón columnario, el llamado Gem-Atón que significa “ se ha encontrado a Atón”; una serie de cinco pilones separados entre si por ante patios. A ambos lados del Gem-Atón había grandes pabellones de festejos denominados per-hai (mansión del júbilo); ya las pétreas aras estaban reservadas para el pueblo, por que no se le permitía llegar hasta el santasantórum.

Desde el Gem-Atón al santuario de Atón, Akenatón y Nefertiti debían recorrer todavía 325m y atravesar el degolladero, un recinto de 50m x 50 m donde se sacrificaba a los animales propiciatorios. Tras el pilón de entrada, una avenida arbolada conducía a otro muro de circunvalación y entonces, cruzando todavía otro pilón, la pareja real podía contemplar un panorama espléndido: a derecha e izquierda de la vía sagrada había docenas de diminutos altares jalonando el camino hacia una formidable sala columnaria. Entre las monumentales columnas de papiro se alzaban cuatro gigantescas estatuas del Faraón. Este recinto lindaba con el último y mayor pilón del templo dando acceso a un ante patio del ámbito sagrado, concebido para los sacrificios faraónicos a Atón en los cuales participaba también Nefertiti. A cien metros tan solo del santuario, hacia el norte, se veía intercalado en las colosales murallas circundantes del complejo templario, el pabellón donde Akenatón y Nefertiti recibían cada año los tributos de los países extranjeros.

Una representación gráfica en el sepulcro del mayordomo palaciego Huya, muestra a la pareja real trasladándose sobre unas angarillas desde el palacio real hacia ese pabellón, el día 8 del segundo mes invernal en el duodécimo año para recibir los impuestos de Sirios y Nubios, las tributaciones de la totalidad de las regiones orientales y occidentales, así como de las islas mediterráneas, e “insuflar” a esos países su aliento real.

kabrakan
08-September-2013, 23:29
Algo mas hacia el Este se hallaba la avenida del Sumo Sacerdote donde se alineaban sin interrupción las villas elegantes, mansiones de hacendados y altos funcionarios; en el trecho meridional de esta avenida comenzaba la arquitectura monumental de Aketatón; allí habían construido sus moradas principalmente los políticos y servidores de Atón: el visir Najt, el caudillo militar Ramosis, el supervisor general de los graneros Pinhasi, el mariscal Ranefer y el sumo sacerdote Pawah; en el mismo lugar estaban la vivienda y los talleres del alarife mayor Tutmosis.

Cuanto mas creció la ciudad, tantas mas personas se trasladaron a Aketatón. Mercaderes, artesanos y modestos funcionarios se instalaron en el suburbio septentrional donde, exceptuando la casa de Hatiaj, inspector de obras, quien se aposentó en una mansión concordante con su nivel social, solo hubo viviendas baratas.

Todo el conjunto de la ciudad de Aketatón terminó por dar forma a una de las grandes maravillas del mundo; el largo camino real llegaba hasta el Palacio Septentrional, donde viviría Nefertiti sus últimos años rodeada de una amplia corte. En este subyugante edificio se había construido un lago cuadrangular, del que nacían dos columnatas que llevaban al salón del trono; toda zona oeste se componía de tres partes: un patio sin techo provisto de varios munúsculos altares, que se había sabido dejar semioculto entre dehesas de diferente conformación. Alrededor de este conjunto se hallaba un parque circundado por columnatas; de la misma forma, en la zona opuesta se disponía de tres elementos: un par de conjuntos arquitectónicos que encerraban las viviendas de los servidores y funcionario; y un tercero ocupado por las grandes estancias privadas de la reina Nefertiti.

En los límites de la ciudad de Atón se había levantado una impresionante muralla cuya enorme puerta se encontraba muy cerca del Nilo; Toda esta maravilla contaba con una especie de suplemento, ya que a dos o tres kilómetros de distancia de Aketatón se había construido el palacio de Maruatón. Este disponía de un lago artificial de 100m. de longitud y 50m. de anchura; en el mismo se había instalado un embarcadero lleno de barcos planos, debido a que el lago solo tenía un metro de profundidad. En las orillas se habían plantado cientos de palmeras, las cuales semiescondían unas amplias viviendas provistas de dormitorios, salones de descanso y un comedor espacioso. Se supone que todo este conjunto lo utilizaron Akenatón y Nefertiti cuando necesitaban encontrarse lejos de los compromisos palaciegos.

Muchos historiadores consideran que Aketatón fue la ciudad mas hermosa jamás construida y que el Gran Templo de Atón fue uno de los mas grandes edificios construidos en Egipto, y por su importancia, superior a cualquiera de las pirámides; lástima todo fuese derribado por los enemigos de Akenatón, por lo que solo nos queda el testimonio de sus cimientos y los escritos de quienes lo conocieron y gozaron, y sus planos.

kabrakan
10-September-2013, 01:33
LA NUEVA RELIGIÓN

Cuando se estudia profundamente la nueva religión de Akenatón, lo primero que se observa es una lucha obstinada por no dejarla exclusivamente en manos de los sacerdotes; solo existe un máximo representante de la misma: el Faraón al hacerse llamar “Sumo Sacerdote de Ra-harajt”, aquel que se regocija en el horizonte. También se comprueba que Atón era el Sol, lo que no resulta ninguna novedad; ya en una estela de la XII dinastía se puede leer: “Él ascendió al cielo para fundirse con Atón el cuerpo de Dios que lo había creado” ; también el Faraón Amosis perteneciente a la XVIII dinastía, mandó escribir lo siguiente: “ Él fue soberano y gobernó sobre todo lo que abarcaba Atón.” Muchos otros monarcas de Egipto concedieron gran importancia al dios de Akenatón, sin embargo, ninguno de ellos se atrevió a considerarle el Único, el que debía arrasar a todos los demás dioses, en base a la Verdad.

El arqueólogo inglés T. E. Peet, expresa lo siguiente con respecto a las decisiones de Akenatón:

“ . . . .Esa es una cuestión sobre la que se ha dicho y escrito muchas barbaridades, porque en las investigaciones se concede un margen excesivo al romanticismo y a la fantasía. Verdaderamente, la apariencia del dios no deja entrever nada que haga verosímil esa fe tan ponderada; Atón no era el disco solar en un sentido físico, sino la energía que entrañaba. Cabe afirmar por el contrario, que jamás se representó a un dios Egipcio con un aspecto tan realista como el de este, pues incluso se dio cuerpo humano a las deidades de la Naturaleza. Pues bien, la palabra Atón tiene idéntico significado porque era simplemente el vocablo usual para designar el disco solar en un sentido corpóreo y si acaso hubo alguna evolución auténtica en el nuevo ideario de Akenatón respecto al dios solar –como denota la forma y el nombre-, se orientó sin duda hacia un materialismo todavía mayor. . . . “

Podemos o no estar de acuerdo con el enfoque de un “materialismo” exclusivamente del arqueólogo Peet, pues los himnos de Akenatón constituyen el credo de una nueva religión; con los mismos se dejó a un lado la mitología para conceder un valor máximo a las imágenes exquisitas, aquellas que mejor pueden mostrar el entusiasmo que despierta la vida. A continuación transcribo las plegarias de júbilo que debieron entonarse; queda a juicio del lector la espiritualidad o el materialismo de Akenatón.

EL GRAN HIMNO A ATÓN
Tu brillo en el borde del firmamento es hermoso,
¡Oh, Atón, viviente que has existido siempre!
Cuando te alzas en el borde oriental del cielo
Colmas con tu belleza cada país.
Pues eres hermoso, grande y chispeante,
Te elevas con fuerza sobre la tierra;
Tus rayos abrazan los países y lo que has creado.
Eres Ra, y has cautivado a todos ellos;
Los encadenas por medio de tu amor.
Aunque estés lejos, tus rayos tocan la tierra;
Aunque te eleves muy alto tus pisadas son dia.

LA NOCHE
Al sumergirte por el borde occidental del cielo,
El mundo queda en tinieblas, como muerto.
Todos duermen en sus estancias,
Mantienen la cabeza cubierta,
La nariz taponada y no se contemplan entre si,
Cualquiera podría arrebatarles su bienes,
Ocultos bajo sus cabezas,
Sin que se enteraran.
Cada león sale de su caverna,
Todas las serpientes atacan.
Reina la obscuridad, enmudece el mundo;
Pues quien los ha creado se ha ido
A descansar en los confines celestes.

kabrakan
11-September-2013, 08:28
EL DIA Y EL HOMBRE
Luminosa es la tierra
Cuando te levantas en el extremo celeste
Cuando te presentas de día como Atón.
La obscuridad queda desterrada
Apenas nos envías tus rayos,
Los dos países celebran cada día una fiesta.
Alertas y bien firmes sobre sus pies
Porque tú les has dado ánimo.
Se lavan y cogen sus ropas;
Elevan los brazos para orar
Tan pronto como apareces.
Todos los seres humanos inician su trabajo.

EL DIA, LOS ANIMALES Y LAS PLANTAS
Todo animal se recrea con sus pastos.
Todo árbol y plantas florecen,
Las aves aletean sobre sus pantanos
Todas las ovejas brincan. . . .
Viven tan pronto como tu te elevas sobre ellas.

EL DIA Y EL AGUA
Las embarcaciones navegan aguas arriba y aguas abajo,
Cada vía está abierta porque tu la iluminas.
Los peces en la corriente saltan para ti,
Y tus rayos llegan hasta el centro del gran mar.

CREACION DEL HOMBRE
Tú eres quien crea a los niños en las mujeres,
Quien ha dado la semilla a los hombres;
Quien infunde vida al hijo en las entrañas de su madre,
Quien lo tranquiliza cuando llora,
Eres el alma en el seno materno.
¡Eres quien procura aliento para animar toso cuanto haz hecho!
Cuando él sale del cuerpo
. . . el día de su nacimiento,
Tú le abres la boca para que hable,
Creas todo cuanto él necesita.

CREACION DE LOS ANIMALES
El polluelo pía ya en el cascarón,
Tú le transmites tu aliento para animarlo allí.
Cuando lo has hecho hasta el colmo,
El cascarón puede romperse ya,
Y entonces el sale del huevo
Mueve las patas y corretea por doquier
Apenas surge del huevo.

kabrakan
13-September-2013, 11:44
CREACION DEL UNIVERSO
¡Cuán distintas son tus obras!
Se ocultan a nuestra mirada.
¡Oh, Dios Único, cuyo poder no tiene igual!
Tu creaste la tierra como lo deseabas
Mientras estabas solo;
Seres humanos, toda clase de animales
Grandes y pequeños.
Todo cuanto está sobre la tierra,
Lo que camina en ella
Todo lo que está arriba y se traslada con sus alas,
Los países Sirio y Nubio,
Y el país Egipcio; pusiste a cada cual en su lugar
Y le diste cuanto necesitaba.
Cada uno tiene su propiedad
Y sus días están contados.
Sus lenguas hablan múltiples lenguajes,
Así mismo sus formas y colores son diferentes. . . .
¡Si, tú has hecho distintos a los hombres!

RIEGO DE LA TIERRA
Tú creaste al Nilo en ultratumba
Y le hiciste surgir a tu albedrío
Para que los hombres pudieran mantenerse en vida
Tal como lo hiciste.
¡Tú, el soberano de todos ellos!
Tú, sol diario, terror de cada país remoto,
Has creado también su vida.
Tú has puesto un Nilo en el cielo
Para que se derrame sobre ellos
Y levante olas como el mar
Y riegue el campo alrededor de sus ciudades.
¡Qué magníficos son tus planes, Señor de la eternidad!
El Nilo celeste es para los países extraños
Y para las criaturas salvajes del desierto que se mueven con sus patas;
Pero el Nilo (real) mana desde ultratumba para Egipto.
Así tus rayos nutren cada huerto
Cuando te levantas, así viven y crecen para ti.

LAS ESTACIONES DEL AÑO
Tú haces las estaciones del año
Para realizar todas tus obras.
El invierno para refrescarlas, y también el calor del verano.
Has hecho el distante firmamento para ascender a el
Y contemplar desde él todo cuanto has creado
Mientras estabas solo,
Radiante es tu figura de Atón viviente,
Conteniendo riadas, resplandeciente,
Distanciándote y regresando de nuevo.

kabrakan
18-September-2013, 09:03
EMBELLECIMIENTO POR MEDIO DE LA LUZ

Has hecho millones de formas
Valiéndote de tu propio ser.
En ciudades, aldeas y caseríos
Sobre caminos o ríos. . . .
Todas las miradas se dirigen a ti
Cuando eres el sol diario brillando sobre la tierra.

ATÓN Y EL FARAÓN

Tu estás en mi corazón,
Ninguno que te conozca ocupa ese lugar
Salvo tu hijo Akenatón.
Tú lo has iniciado en tus planes,
En tu energía.
El mundo está entre tus manos
Tal como lo has hecho.
Cuando te levantas, ellos (los seres humanos) viven,
Cuando te acuestas mueren.
Pues tú eres la vida misma
Y uno vive por tu mediación.
Todos los ojos contemplan tu belleza
Hasta que te sumerges.
Todo trabajo se interrumpe
Cuando desapareces por occidente.
Y al levantarse, cada cual reanuda su tarea
Para crecer en el bien del Faraón.
Desde que fundaste la tierra, la ordenaste como es debido.
La ordenaste para tu hijo que ha nacido de ti,
El rey que vive de la Verdad. El señor de ambos países,
Nefer-jeoperu-Ra. Ua-en-Ra,
Hijo de Ra que vive de la verdad
El soberano de la corona, Akenatón, cuya vida es larga.
(y para) la gran esposa real, amada por él,
Soberana de ambos países,
Nefer-neferu-Atón.
¡Viva y florezca para siempre jamás.

El siguiente himno estaba grabado en cinco de las sepulturas que fueron desenterradas en Tell-al Amarna (Aketatón):

PEQUEÑO HIMNO A ATÓN

¡Oh Atón siempre vivo, señor de la eternidad,
Eres esplendoroso cuando brotas!
Te muestras brillante, perfecto, imponente.
Tu amor es infinito, generoso.
Tus rayos dan luz a todos los rostros,
Tu resplandor proporciona vitalidad
A los corazones en el momento que
Alumbras las Dos Tierras con tu afecto.
Dios adorable que se ha creado a si mismo,
Que da forma a cada lugar en el que aparece,
La totalidad de los hombres,
Las manadas y las reces,
Todos los bosques que extienden sus raíces,
Viven en el momento en que tu apareces para beneficiarlos.
Tú eres el padre y la madre de todo lo que ha sido creado.

Cuando surges, los ojos te ven admirados,
Tus rayos iluminan la tierra por completo.
Todo corazón te alaba al contemplarte,
En el instante en que te muestras como su Señor.
Al ponerte en la zona de luz, en el occidente del firmamento,
Se tumban igual que si fallecieran, dejando las cabezas tapadas,
Sus narices faltas de aire,
Hasta que resplandeces nuevamente
En la región de la claridad con toda tu perfección.
Se existe cuando tu brillas,
Y todas las regiones se sienten en fiesta.

Cantantes y músicos gritan de júbilo
Y en todos los otros edificios religiosos de Aketatón,
La ciudad de la rectitud donde te regocijas.
En sus centros se sirven las comidas.
Tu hijo adorado pronuncia tus plegarias,
Oh Atón viviente en sus apariciones.
Todos aquellos a los que has creado, brincan de felicidad ante ti.
Tu venerable hijo exulta, oh Atón viviente
Cada dia gozoso en el cielo.
Tu descendencia es tu hijo venerado,
El único de Ra (el Faraón).
El hijo de Ra no cesa de resaltar tu perfección.
Nefer-keperuré, el único de Ra.

Yo soy tu hijo que te sirve, que alaba tu nombre.
Tu poder y tu fuerza se mantienen firmes en mi corazón.
Eres el Atón viviente cuyo ´símbolo perdura,
Tu has creado el cielo lejano para brillar por si mismo,
Con la intención de contemplar tu obra.
Eres el Uno en el que se alojan un millón de vidas.
Para mantenerlas vivas, insuflas el aliento de existencia por su nariz.
Por la visión de tus rayos, todas las flores resplandecen de vida.
Lo que existe y brota de la tierra cuando tu resplandeces.
Satisfecha su sed de contemplarte,
Los rebaños triscan, las aves agitan gozosamente las alas en sus nidos.
Las preparas para rezar al viviente Atón, su creador.

kabrakan
20-September-2013, 01:14
Al leer todos estos himnos de Akenatón se aprecia una gran ingenuidad, cada línea del texto es de una simplicidad asombrosa, su mensaje no requiere de ninguna interpretación porque significa lo que contiene. Las gentes de Egipto estaban acostumbradas al hermetismo de los sacerdotes; como la mayoría no sabia leer los jeroglíficos grabados o pintados, debían esperar que alguien lo hiciera por ellos; sin embargo, cuando esto sucedía, su confusión era mayor al no entender lo que escuchaban. En Egipto existía una lengua vulgar formada por una combinación de palabras propias y extranjeras que los obreros de los puertos, los marinos y los habitantes de las ciudades fronterizas preferían a la oficial. También se usaban unos escritos muy rudimentarios, en los que se incluían nada mas que los sustantivos, que resultaba muy práctico para los trueques clandestinos, ya que recurrir a un escriba oficial se consideraba bastante prohibitivo.

Una de las pretensiones de Akenatón fue la de enseñar al pueblo una lengua “vulgar”, prescindiendo de los jeroglíficos mas complicados; porque soñaba con extender su religión mas allá de los límites de Egipto. Mientras esperaba la construcción de la ciudad de Atón, ya había comenzado a enviar escritos a los reyes aliados, en los que les proponía que adorasen al dios único.

Una cuestión fundamental en los himnos de Akenatón es que no hay ninguna alusión negativa, faltan las amenazas, los presagios a la destrucción y toda esa cantinela aterradora en la que se apoyan tantas religiones para amedrentar a los pecadores. Supone una clara demostración de amor, una alusión a lo cotidiano, igual que si se estuviera dirigiendo a un campesino, a un ganadero o a todos los seres humanos que mantenían un contacto permanente con la naturaleza, ya que de la misma dependían para sobrevivir. Pero sobre la naturaleza se hallaba Atón, el sol, al que se describe como el creador de todo lo existente; solo cuando se pone, surge una tibia amenaza con estas alusiones: “Cada león sale de su caverna,/ todas las serpientes atacan,/ reina la obscuridad,/ enmudece el mundo. . .” Lo que se recomienda implícitamente, es olvidarse de la noche, permanecer en las casas durmiendo y salir con el amanecer.

Algunos escritores como el finlandés Mika Waltari en su novela Sinuhé el Egipcio, cuentan que Akenatón se enfrentó a todos los sacerdotes desde el primer momento que impuso a Atón como único dios; ya he escrito de una primera revuelta que fue sofocada a los cuatro años; no existen fundamentos arqueológicos que apoyen una repetición mientras siguió vivo el Gran Faraón. Es cierto que hay infinidad de leyendas en las que pudo basarse el novelista, respecto a que un sacerdote Semita adorador de Astarté y Baal, alentó la rebelión apoyado por el clero de Tebas. También se ha llegado a especular sobre que Akenatón autorizó a que fueran expoliados los templos dedicados a Amón, lo que es una falacia.

No obstante, algo debió ocurrir para que la princesa Teye, madre del Faraón, se sirviera de Nefertiti para recomendar que se procediera a una “censura” masiva en todas las estatuas, pinturas, y demás representaciones de los dioses. De repente, un ejército de hombres armados de martillos, escoplos y otros objetos cortantes se extendieron por las principales ciudades de Egipto para destruir las estatuas y pinturas de los dioses, especialmente las de Amón, y sus nombres. Pero no se borraron los textos, únicamente las alusiones directas a las divinidades prohibidas. Quedaron las referencias genéricas y casi la totalidad de los escritos, que la gente podía completar. El Faraón ordenó a los “censores” que escalaran obeliscos de mas de 50 metros de altura para eliminar los nombres; también se abrieron algunas tumbas para realizar una tarea similar. Esta “censura” cubrió los templos de Tebas, Menfis y otras ciudades importantes.

El deseo de Akenatón era desterrar de Egipto la idolatría, pero se enfrentaba a un trabajo inmenso; como primer medida continuó el proceso de destrucción de estatuas; se destruyeron un gran número, pero no todas, ya que este trabajo hubiera durado decenas de años; las de oro, especialmente las de Amón, fueron fundidas. Uno de los momentos culminantes de la imposición de la nueva religión hemos de localizarlo en el año 1370AC, cuando el Faraón leyó un discurso que iba a conmover los cimientos de su país. . . .

kabrakan
22-September-2013, 20:05
Antes de iniciar la lectura de su discurso, Akenatón se aseguró de que estuvieran presentes Nefertiti, el sumo sacerdote Bekanco, el jefe de la guardia real Horemheb, y varios centenares de personalidades religiosas, políticas y militares, entonces el Faraón leyó:

“¡Desde que llevo esta corona vengo revisando todas las viejas tradiciones, con la intención de desterrar lo mas nefasto! ¡Hace siglos que los dos Egiptos se hallan sometidos a una idolatría engañosa, que obliga a rendir vasallaje de muerte a un tropel de dioses, en cabeza de los cuales se encuentra Amón!

¡Desde hoy yo proclamo que deben ser desterradas todas las divinidades que exigen sacrificios sangrientos, la entrega de vidas humanas y un martirio permanente a través del miedo a un mundo de ultratumba preñado de engendros! ¡Se olvidarán las desgracias con las que os intimidaban! ¡Porque solo existe un dios, que se eleva por encima de todo lo que el mismo ha creado y dirige nuestras existencias! ¡Ese dios es Atón! ¡Divinidad del Sol, el mismo Sol, que proporciona la vida a lo existente! ¡Abjurad de Amón y de sus ídolos!

¡Hagamos nuestra la Verdad y la Igualdad en esta vida terrenal, antes de que la muerte se encargue de igualarnos a todos en una verdad ineludible!
¡Las escuelas de los Templos serán cerradas! ¡A los sacerdotes que se nieguen a servir a Atón se les encarcelará! ¡Pero los que se sometan deberán aprender la nueva religión!

¡Los templos ya no serán una fuente de riqueza! ¡El estado se incautará de los astilleros, embarcaciones, talleres, canteras, graneros y ganado que ha pertenecido a la casta indigna de los sacerdotes! ¡Nunca mas volverán a formar un gobierno en la sombra! ¡Las gentes que crean haber sido robadas por sacerdotes podrán llevarlos a los tribunales!

Entre los presentes se hallaban varios miembros del clero acusado de “crímenes contra el pueblo”, los cuales se buscaron con la mirada sin poder creer lo que acababan de escuchar. Jamás un Faraón había llegado tan lejos. El Faraón había vuelto a ser la voz de Dios desde los tiempos de Amenofis III, y con Akenatón, el Faraón controlaba todos los poderes religiosos, militares y políticos. Los sacerdotes solo pudieron someterse o escapar con lo que pudieran llevarse; poco lograron rescatar de Tebas y de Menfis, debido a que el pueblo había ocupado los edificios religiosos y las Casas de la Vida ya estaban vacías de profesores y alumnos. Miles de grandes sabios se quedaron sin rumbo, especialmente los magos y los astrólogos.

Grandes cantidades de oro fueron entregadas a los pobres; lo que muchos de estos consideraron como si la vida se hubiera vuelto de pronto al revés. Cambiaron de idea al escuchar un edicto real en el que se imponía que: “Nadie podría enriquecerse sin trabajar”; una decisión que pretendió terminar con los especuladores: gente que compraba las cosechas de cereales en el momento de empezarse a trabajar la tierra, aprovechándose del miedo que los agricultores tenían de que el Nilo no se mostrara ese año tan generoso o una plaga acabara con las espigas antes de que se desarrollaran; también con los que controlaban las mercancías en los puertos, monopolizaban el comercio de las pieles, etc.

Realmente esta revolución solo afectó a las grandes ciudades de Egipto, excepto Heliópolis y otras que habían mostrado su preferencia por Atón antes de que su doctrina fuese impuesta como la única; millares de pequeños núcleos de población casi no advirtieron los cambios, mientras que en ciertos sectores afectados, las gentes mas sensatas aguardaron a que la fiebre renovadora se calmara.

Akenatón predicaba el amor entre los seres humanos, quería que se viviera con la Verdad; dentro de unos sueños utópicos, hizo redactar un edicto en el que se prohibía el sacrificio de los animales en los mataderos y que las bestias fueran sometidas a unos trabajos excesivos, como se estaba haciendo en minas, canteras, puertos y otros lugares. Esta decisión terminó por ser considerada un exceso, debido a que se paralizó la producción en todos los lugares que prescindieron de los animales. El Faraón tuvo que rectificar; también lo hizo en el momento que supo que la gente mas humilde estaba llenando las tabernas y cantinas, “porque el oro que nos ha regalado Atón, nos permite vivir sin trabajar”.

Cuando se examina la historia de los pueblos, uno se sorprende de que comportamientos humanos que se consideran actuales, se remonten a miles de años. Otro ejemplo son los Beduinos, que eran bandas dedicadas al asalto de las caravanas que cruzaban el desierto. Ahora sabemos que fueron uno de los enemigos de que se protegió a la ciudad de Aketatón, debido a que su comercio y aprovisionamiento no solo llegaba por el Nilo.

kabrakan
22-September-2013, 20:05
Antes de iniciar la lectura de su discurso, Akenatón se aseguró de que estuvieran presentes Nefertiti, el sumo sacerdote Bekanco, el jefe de la guardia real Horemheb, y varios centenares de personalidades religiosas, políticas y militares, entonces el Faraón leyó:

“¡Desde que llevo esta corona vengo revisando todas las viejas tradiciones, con la intención de desterrar lo mas nefasto! ¡Hace siglos que los dos Egiptos se hallan sometidos a una idolatría engañosa, que obliga a rendir vasallaje de muerte a un tropel de dioses, en cabeza de los cuales se encuentra Amón!

¡Desde hoy yo proclamo que deben ser desterradas todas las divinidades que exigen sacrificios sangrientos, la entrega de vidas humanas y un martirio permanente a través del miedo a un mundo de ultratumba preñado de engendros! ¡Se olvidarán las desgracias con las que os intimidaban! ¡Porque solo existe un dios, que se eleva por encima de todo lo que el mismo ha creado y dirige nuestras existencias! ¡Ese dios es Atón! ¡Divinidad del Sol, el mismo Sol, que proporciona la vida a lo existente! ¡Abjurad de Amón y de sus ídolos!

¡Hagamos nuestra la Verdad y la Igualdad en esta vida terrenal, antes de que la muerte se encargue de igualarnos a todos en una verdad ineludible!
¡Las escuelas de los Templos serán cerradas! ¡A los sacerdotes que se nieguen a servir a Atón se les encarcelará! ¡Pero los que se sometan deberán aprender la nueva religión!

¡Los templos ya no serán una fuente de riqueza! ¡El estado se incautará de los astilleros, embarcaciones, talleres, canteras, graneros y ganado que ha pertenecido a la casta indigna de los sacerdotes! ¡Nunca mas volverán a formar un gobierno en la sombra! ¡Las gentes que crean haber sido robadas por sacerdotes podrán llevarlos a los tribunales!

Entre los presentes se hallaban varios miembros del clero acusado de “crímenes contra el pueblo”, los cuales se buscaron con la mirada sin poder creer lo que acababan de escuchar. Jamás un Faraón había llegado tan lejos. El Faraón había vuelto a ser la voz de Dios desde los tiempos de Amenofis III, y con Akenatón, el Faraón controlaba todos los poderes religiosos, militares y políticos. Los sacerdotes solo pudieron someterse o escapar con lo que pudieran llevarse; poco lograron rescatar de Tebas y de Menfis, debido a que el pueblo había ocupado los edificios religiosos y las Casas de la Vida ya estaban vacías de profesores y alumnos. Miles de grandes sabios se quedaron sin rumbo, especialmente los magos y los astrólogos.

Grandes cantidades de oro fueron entregadas a los pobres; lo que muchos de estos consideraron como si la vida se hubiera vuelto de pronto al revés. Cambiaron de idea al escuchar un edicto real en el que se imponía que: “Nadie podría enriquecerse sin trabajar”; una decisión que pretendió terminar con los especuladores: gente que compraba las cosechas de cereales en el momento de empezarse a trabajar la tierra, aprovechándose del miedo que los agricultores tenían de que el Nilo no se mostrara ese año tan generoso o una plaga acabara con las espigas antes de que se desarrollaran; también con los que controlaban las mercancías en los puertos, monopolizaban el comercio de las pieles, etc.

Realmente esta revolución solo afectó a las grandes ciudades de Egipto, excepto Heliópolis y otras que habían mostrado su preferencia por Atón antes de que su doctrina fuese impuesta como la única; millares de pequeños núcleos de población casi no advirtieron los cambios, mientras que en ciertos sectores afectados, las gentes mas sensatas aguardaron a que la fiebre renovadora se calmara.

Akenatón predicaba el amor entre los seres humanos, quería que se viviera con la Verdad; dentro de unos sueños utópicos, hizo redactar un edicto en el que se prohibía el sacrificio de los animales en los mataderos y que las bestias fueran sometidas a unos trabajos excesivos, como se estaba haciendo en minas, canteras, puertos y otros lugares. Esta decisión terminó por ser considerada un exceso, debido a que se paralizó la producción en todos los lugares que prescindieron de los animales. El Faraón tuvo que rectificar; también lo hizo en el momento que supo que la gente mas humilde estaba llenando las tabernas y cantinas, “porque el oro que nos ha regalado Atón, nos permite vivir sin trabajar”.

Cuando se examina la historia de los pueblos, uno se sorprende de que comportamientos humanos que se consideran actuales, se remonten a miles de años. Otro ejemplo son los Beduinos, que eran bandas dedicadas al asalto de las caravanas que cruzaban el desierto. Ahora sabemos que fueron uno de los enemigos de que se protegió a la ciudad de Aketatón, debido a que su comercio y aprovisionamiento no solo llegaba por el Nilo.

kabrakan
30-September-2013, 21:28
Quien se encargó de organizar una policía fronteriza fue Mahu, un alto funcionario oficial, hombre previsor que no esperó a los Beduinos cerca de Aketatón, sino que fue a detenerlos casi en los lugares donde se encontraban; para ellos se sirvió de unos fortines situados en los puntos estratégicos, con lo que se aseguró el movimiento de sus caravanas. Así mismo, su celo profesional le permitió detener una invasión de los Beduinos que estaba pagada por Siria; echo que ha quedado probado en varias estelas. Por otros testimonios parecidos, sabemos que Akenatón y Nefertiti le premiaron con collares de oro, las mas valiosas condecoraciones de la época, por haber mantenido la nueva capital de Egipto libre de todo brote de violencia.

Otra de las actividades de esta policía era impedir la entrada en Aketatón de extranjeros indeseables, también de familias en busca de trabajo, muchas de las cuales eran rechazadas porque “la ciudad no puede dar empleo o proporcionar alimentos a nadie mas”. Es posible que con estas medidas restrictivas se quisiera impedir es lo que acostumbraba suceder en Tebas y en Menfis, lo mismo que en las otras viejas grandes ciudades: una incontrolada llegada de personas, que traían consigo la miseria, las enfermedades y las injusticias sociales.

Aketatón llegó a sumar cuarenta mil habitantes en sus mejores épocas; nos estamos refiriendo al noven año de reinado de Akenatón; disponía de unas tropas de acción rápida, siempre dispuestas a repeler cualquier ataque; su extensión alcanzaba los 100 kilómetros cuadrados y era la capital de todos los Egiptos; en sus edificios principales se discutían los asuntos de Estado; se recibía a los reyes amigos, se cobraban los impuestos y se controlaban todos los demás asuntos.

El matrimonio real y sus hijas pasaban el mayor tiempo posible en esta ciudad; sin embargo vivían en un Imperio demasiado grande y se hallaban atados a grandes compromisos internacionales, y esto exigía largas ausencias, muchas veces imposibles de acortar.

Bien es cierto que Akenatón, lo mismo que habían hecho los faraones anteriores, llevaba consigo un verdadero palacio cuando salía de viaje, demás, los edificios donde se alojaba provisionalmente se hallaban acondicionados perfectamente para ofrecerle el mas cómodo alojamiento, casi como el que mantenía en sus nuevas residencias. Pero no todas sus acciones se desarrollaban de la forma mas placentera.

Tanto Akenatón como Nefertiti se encontraban al mando de un país que sumaba mas de trescientos millones de habitantes de todas las razas, cuya extensión geográfica llegaba desde el actual Irán hasta Argelia, para adentrarse en el continente africano hasta las proximidades de Etiopía; por lo que los conflictos humanos no dejaban de manifestarse, aunque llegaban a Akenatón y la bella Nefertiti filtrados por una serie de barreras administrativas, militares y políticas.

¿El Dios Atón fue totalmente aceptado por el pueblo?

kabrakan
02-October-2013, 23:33
¿Atón fue totalmente aceptado por el pueblo?

Existe una tendencia romántica a contemplar la sociedad formada en Aketatón como un paraíso bañado por el sol, en el que se obtenían dos cosechas anuales, la vida se desarrollaba plácidamente y todo transcurría muy cerca de lo que podría considerarse un paraíso. Invitan a ello las pinturas y esculturas localizadas, en las que aparecen una hermosa pareja real, unas princesas juguetonas y sanas y unos palacios aureolados por una fe gozosa que se beneficia de la protección de un Dios lleno de amor.

Por desgracia, todo este esplendor solo era una fachada, debido a que la miseria, las desgracias y lo negativo quedaba oculto. Las imágenes que nos han sido legadas hemos de verlas como una especie de propaganda; también contamos con los textos, lo que nos ha permitido conocer que la nueva religión fue rechazada por grandes sectores de la población. Las gentes mas humildes habían fijado su atención en Osiris, divinidad a la que siguieron adorando en secreto, pero su fe era muy parecida a la que hoy mantienen las poblaciones desempleadas, los que viven con pensiones reducidas o no se sienten bien defendidas por el Estado.

El pueblo egipcio aceptó a Atón porque lo imponía su monarca, al que seguían considerando la representación de Dios; lo que salía de su boca debía ser obedecido sin someterlo a discusión. Otra cosa muy distinta era lo que cada quien hacía en su propia casa. En las excavaciones arqueológicas realizadas en Tell-al Amarna (Aketatón) se han encontrado cientos de amuletos y pequeños objetos religiosos de otros dioses muy distintos a Atón: esto permite saber que algunos de los partidarios de la nueva religión, no abandonaron, al menos en su intimidad las viejas religiones. Varios de ellos siguieron llevando en público nombres que en su composición recordaban a los dioses prohibidos, sin ser obligados a cambiarlos.

Es posible que Akenatón se hubiera convencido de que su religión necesitaba mas tiempo; la operación masiva de censura, había producido unos frutos muy relativos, lo mejor era esperar. Aquel Faraón que había sabido aprovechar la mitología de una religión ancestral para crear otra nueva, no dejaba de pensar en su destino y en el de su pueblo. Educado para verse como “YO” en primer lugar, el mas destacado, y después contemplar a “los otros”, predicaba una doctrina de igualdad en el amor, en la verdad y en la justicia. No obstante, se reservó el papel de ser el único intérprete de Atón, como su Profeta en grado supremo, casi rozando la misma importancia que su Dios.

Lo anterior queda demostrado en el momento que se hizo llamar “El mayor de los videntes” o “El único que contempla al Gran Dios”. Este título no fue una invención suya, porque así se denominaba al sumo sacerdote de Heliópolis. Akenatón era el único sacerdote de Atón; cuando se ausentaba de la capital de Egipto, nadie podía relevarle en el templo; las ceremonias religiosas se habían reservado , solo las realizaba el mismo, porque allí donde se encontraba en el momento de cumplir con los ritos, estaba consiguiendo trasmitir sus efectos a todos los demás templos.

El Faraón era jurídica y metafísicamente el heredero y el lugarteniente del Creador Único, incluso se consideraba el único en poder adorar verdaderamente a su Dios, al ser el transmisor en exclusiva de sus designios y de su poder. Tampoco podemos apreciar en esto una novedad, porque algunos Faraones se habían considerado los intérpretes directos de los dioses, la voz que comunicaba sus mensajes igual que se expanden los rayos del sol; claro que Akenatón llegó mas alla´, como podemos apreciar en uno de los mensajes que dejó a sus discípulos:

“¡Nadie conseguirá prosperar mas que quienes escuchan mis vitales enseñanzas, aquellos que centran con intensidad sus ojos en Atón! Cada uno de vosotros es el servidor que escucha mis lecciones, por eso mi corazón se muestra satisfecho de las tareas que Atón me ha otorgado. Yo me opongo a quienes ignoran la religión de Atón, pero recompenso al que conoce mi perfecta enseñanza vital, que la oye atentamente y obra de acuerdo con al Ley del Único Dios".

kabrakan
07-October-2013, 22:43
Por definición, todo Faraón es hijo de Ra, el principio solar, y Akenatón no reniega de esta afiliación, pero le añade algo inédito: el rey es también hijo de Atón, nacido del ser mismo de Atón, que le concede la soberanía sobre todos los países: “Eres tu quien creas el mundo, -dice el rey a su Dios-, todos te ven reinar en el cielo, nadie te conoce, excepto yo, que soy tu carne, que soy tu hijo”. Atón renueva la creación cada mañana, la naturaleza que se duerme y desaparece con el sol poniente es remplazada por otra naturaleza que se le parece y que, sin embargo, es diferente; Atón empieza por recrearse a si mismo y luego recrea también al rey, su imagen fiel sobre la tierra. “Tu das nacimiento al rey por la mañana –canta un himno Amarniano- al mismo tiempo que tu manifestación; le construyes como tu imagen, al mismo tiempo que el disco, el rey de Rectitud nacido del Eterno.

Investido de una realeza por el principio divino, según el esquema tradicional, Akenatón es el rey en la tierra, Atón el rey en el cielo; son a la vez el mismo y el otro, el mas allá de lo real; Igual que el cielo durará con lo que contiene –dice un texto de la tumba de Ay hablando del rey-, tu padre, Atón, aparecerá cada día en el cielo para protegerte, porque Él te ha creado. En la pared de la misma tumba (columnas 1 a 5), una oración indica que los rayos de Atón inundan a su hijo, el rey; las manos del sol divino tienden millones de fiestas de regeneración al hijo que ha nacido de Él. Atón ha captado el deseo del corazón del rey, le crea y la ama dotándole de la eternidad. . . . Atón crea cada día al Faraón como su forma, le construye a su imagen y semejanza, ya que el rey aplica la regla de Maat y vive de ella.

Es preciso subrayar esta idea de “Construcción” por la luz. En todas las épocas, se ha concebido al Faraón como una obra de arte, construido como un templo, modelado en el torno de un alfarero, ideado como una obra maestra por la cofradía de las divinidades; su cuerpo es un templo de los Dioses.

La grandeza divina de Akenatón queda confirmada por la célebre escena de la tumba real de Tell-al-Amarna, en que contempla la adoración del sol por la mañana; el Faraón acompañado por la reina, se presenta como un hombre de gran estatura, frente a la naturaleza que se despierta y a sus funcionarios que le veneran. No pertenece ya al mundo de los humanos y evoca aquí al “hombre grande”, el “hombre cósmico” que engloba a su pueblo.

En un bajorrelieve conservado en Cambridge, se ve a Akenatón seguido por un dignatario que ostenta el título de “Profeta”. Esto significa que Akenatón fue divinizado y se le rendía culto, como haría mas tarde Ramses II; marcar la distancia entre el Akenatón terrestre y el principio real celeste, que, durante su reinado, se encarnaba en su persona; como hijo de la eternidad procedente del sol, naciendo de nuevo cada mañana con el sol, Akenatón, en su aspecto divino, podía convertirse en un objeto de veneración de orden ritual, sin ninguna relación con lo que hoy denominamos culto a la personalidad; no se honra de ese modo al individuo Akenatón, sino al Faraón en su esencia divina.

Pocas esposas de un Faraón han gozado de tanta veneración como Nefertiti; por los lugares donde pasaba causaba una verdadera expectación; había gentes que esperaban días enteros para encontrarse en primera fila y no perderse ni un solo detalle de su imagen; y es que se le consideraba una diosa, acaso mas por su hermosura, la elegancia de sus ropas y la gracias de sus gestos.

Hoy sabemos que Akenatón y Nefertiti formaban un binomio perfecto, igual que si la soberanía se ejerciera en Egipto de una forma bicéfala. Las estatuas y pinturas localizadas lo demuestran: el matrimonio se coloca en un mismo plano, sin hacer distinciones, y hay casos en los que la reina parece ocupar un lugar privilegiado. Para los seguidores de Atón, Nefertiti encerraba en su persona a todas las diosas desaparecidas, representaba la resurrección; como si en ella se fundieran de una manera muy especial Isis y Neftis. También se se veía en ella a Hator, la divinidad solar. No obstante, eran figuraciones dentro de una creencia monoteísta en la que solo existía un Dios y este era masculino.

kabrakan
12-October-2013, 01:10
Akenatón terminó eligiendo a Meri-Ra (el amado de Ra) como sumo sacerdote de Atón; lo hizo en el decimo segundo año de su reinado. El culto se había extendido demasiado, lo que llevó a que su máximo representante delegara responsabilidades en un hombre al que consideraba su profeta. Meri-Ra se encargaba del templo principal de Aketatón, organizaba el ceremonial religioso y cuidaba que nada faltara en el mismo. En ocasiones dirigía parte del culto, solo cuando el Faraón se hallaba ausente, porque a este le correspondía celebrarlo en su totalidad; un honor del que nunca prescindió ni cedió a nadie, mientras se mantuvo vivo.

El rito debía comenzar unos momentos antes del amanecer; los fieles avanzaban en procesión hasta el altar principal, en un largo recorrido por distintas estancias que se consideraban las “aras* secundarias”; llevaban una gran cantidad de provisiones que serían las ofrendas a Atón. Súbitamente comenzaba a escucharse una música muy grata, a la que seguían unos cantos sosegados al principio, que iban incrementando el tono hasta llenarse de júbilo en el momento que asomaban loa primeros rayos solares. Los músicos y cantores de ambos sexos formaban la nueva casta sacerdotal; ellos llevaban los ojos vendados, porque les estaba prohibido contemplar directamente al Dios que empezaba a nacer; mientras que ellas si podían hacerlo, debido a que por su condición de mujeres se hallaban mas cerca del resplandor áureo de Atón.

La música y el canto eran considerados la mejor forma de recibir al Dios, de ponerse en contacto con el Único, que venía a sembrar la felicidad en la tierra; sin embargo, en el mismo instante que los rayos solares iluminaban una de las paredes del templo, se imponía el impresionante silencio de los fieles sobrecogidos por la veneración. Se estaba recibiendo al Mas Grande, a la Luz, que daría vitalidad a todo el día. Momentos después, Akenatón se dirigía a los presentes con la palabra; lo mismo leía uno de los himnos que ya conocemos o improvisaba una plegaria; en ocasiones pedía a su esposa Nefertiti que le acompañara en el altar, y en otras solicitaba también la presencia de su hija mayor. La llegada de Akenatón y Nefertiti en su carro debía realizarse en la obscuridad, pues faltaban unos minutos para que despuntase en día; se mantenían encendidos algunos fuegos, que iban apagándose conforme aclarase el día.

Cualquiera de nosotros que haya contemplado en una gran llanura el repunte del alba, con ese juego de morados, carmines y azules que van dorándose, hasta que rompen los destellos solares, al igual que los egipcios de aquellos tiempos, se siente fascinado. Pensemos que Akenatón se encontraba en el desierto, muy cerca del Nilo en cuyas orillas crecían unas grandes palmeras; si a esto añadimos que el templo había sido construido como una inmensa sala de conciertos, en la que los focos mas importantes debían ser los rayos solares ofreciendo su máximo esplendor, podemos suponer que los asistentes debían sumirse en un éxtasis de felicidad.

Nada mas finalizar la ceremonia religiosa, todo el pueblo iba a su trabajo; La ciudad había sido diseñada para que nadie permaneciera ocioso; lo mismo que el Faraón se ocupaba de las tareas de estado, sus súbditos trabajaban en las plantaciones, sacaban el grano de los silos, iban al puerto en busca de mercancías, se cuidaban de abastecerse de agua, etc.

*Aras = altares.

kabrakan
13-October-2013, 23:18
En las excavaciones realizadas en las ruinas de Tell al-Amarna (Aketatón), se ha podido localizar en muchas viviendas unos templos privados (cada una de las casas disponía del suyo), en los que se colocaba una pequeña embarcación, similar a la de los soberanos, cuyos únicos ocupantes eran las figuritas representativas de Akenatón, Nefertiti y la hija mayor de estos; algo que nos permite saber que las gentes terminaron por adorar a la familia real como los máximos representantes de Atón. Pero, también en esos templos privados se colocaban infinidad de estatuillas de los dioses personales, pues los egipcios, en su intimidad, donde no podían ser vistos, adoraron también al Dios o a los dioses que consideró mas favorables a sus propios intereses.

Lo que sorprende a los arqueólogos es que en esta ciudad de la alegría, no se aprecia ninguna muestra de puritanismo o una cierta austeridad en las viviendas, el ropaje y la alimentación. La mentalidad occidental de los grandes investigadores recordaba todas las demás antiguas comunidades religiosas, en la mayoría de las cuales se imponía el voto de pobreza. Algo que no sucedía en la ciudad del dios Atón. Desde el Faraón hasta el mas sencillo de los habitantes, vestían, comían, se adornaban y disfrutaban de placeres similares a los que se podían encontrar en la corrompida Tebas. También se aceptaba el lujo del lino casi transparente y las joyas como demostración de belleza, lo que se rechazaba era el derroche y el exceso en el goce del placer: no se han encontrado restos de tabernas o cantinas, ni burdeles.

Por otra parte, la moralidad reinante en Egipto era muy distinta a la nuestra; se permitía la existencia de segundas esposas y concubinas, y los matrimonios podían ser disueltos con relativa facilidad. Esto no impedía que la familia se considerara una institución básica, y que se dieran infinidad de casos en que los esposos querían ser enterrados juntos, una vez que eran momificados, para no separarse en toda la eternidad. En cuanto al trabajo, en Aketatón se trabajaba con gran eficacia, pero nunca hasta el agotamiento físico; sin que nadie lo hubiese impuestos, las gentes establecían unos descansos cada tres o cuatro horas en los que se dedicaban al diálogo, preferentemente para enterarse si los vecinos necesitaban algún tipo de ayuda, o con el propósito de intercambiar información.

Mientras se charlaba fraternalmente se esperaba la aparición de Nefertiti por el viaducto, o recorriendo los jardines del palacio; una hora mas tarde las familias entraban a comer en las casas, pero siempre en compañía de invitados, porque las puertas de los edificios de la ciudad de Atón nunca se cerraban, al no existir la amenaza de los ladrones, ni conocerse esa fea costumbre del cotilleo o la crítica malsana sobre los gustos y aficiones de los demás. En la mesa del Faraón se comía lo mismo que se hubiera servido en Tebas, excepto las bebidas alcohólicas y los alimentos demasiado grasosos. Lo que no faltaban eran los músicos, las bailarinas y los cantantes de ambos sexos.

Por la tarde se volvían al trabajo hasta que todos volvían al templo de Atón para celebrar la ceremonia del Sueño de Atón. Este era mas sosegado, se prescindía de la música y del canto, pero no de la palabra de Akenatón; a partir de este momento, las gentes regresaban a sus casas, donde cenaban y se iban a la cama. Las calles quedaban desiertas, pero la policía y los soldados cuidaban de que no apareciesen los enemigos de la noche, a los que jamás se consideró demonios, ni espíritus malignos; por lo general se prevenía el ataque de los Beduinos o de cualquier otra banda de ladrones, que pretendieran robar, mas que el oro y las piedras preciosas que allí se guardaban, las grandes cantidades de trigo y otros cereales que siempre había en los silos de cada casa.

kabrakan
21-October-2013, 21:40
El cortejo real fuera de Aketatón era todo un espectáculo impresionante y de muy antigua tradición; el Faraón se comportaba de forma muy distinta cuando se hallaba fuera de la ciudad de Atón; seguía respetando el ceremonial de sus predecesores:

“¡Las trompetas! ¡Las trompetas. . .! ¡El Rey! ¡El Rey!, ¡A tierra! ¡A tierra! ¡A tierra!, proclamaban los heraldos que inclinando sus desnudas espaldas acompasando el paso, apartaban con sus largos bastones a la muchedumbre. Delante marchaba la guardia personal del Faraón, las amazonas Ketheas, de rostro amarillo, ojos rasgados, anchos pómulos y pechos amplios; sus cabezas afeitadas ostentaban en la coronilla un solo mechón, y en sus manos relucía el hacha de cobre de dos filos, el arma sagrada.

A continuación, iban los dignatarios de la corte: jueces, consejeros, generales, tesoreros, escribas, paneteros, mayordomos, caballerangos, chambelanes, peluqueros, lavanderos, perfumistas. . . Todos vestidos de blanco con delantales cortados en punta y muy almidonados, afeitadas las cabezas, alargadas ovoidalmente mediante un apéndice postizo: los “cohombros reales”. Seguían los turiferarios con sus turíbulos, donde ardían las aromas, cuyo humo subía en una nube blanca que la luz de las antorchas se empurpuraba, y los flabelíferos agitando el extremo de sus largos mangos de los abanicos multicolores de plumas de avestruz y flores naturales.

Por último veinticuatro adolescentes de Etiopía, negros y casi desnudos, sin mas ropaje que un corto delantal de plumas de papagayo, adornada la nariz con un anillo de oro; portaban sobre sus hombros el trono real de marfil, guarnecido de placas de oro rojo, descansando sobre leones dorados. El Faraón vestía una piel de leopardo sobre sus hombros; una túnica sencilla, blanca y larga, de lino tan transparente –“aire tejido”- que dejaba ver un poco mas arriba del codo, en los brazos , los jeroglíficos del nombre de Atón. En una mano llevaba el cayado sagrado y en la otra el flagelo; tocaba su cabeza una tiara piriforme de “cham” –mezcla de oro y plata-, tachonada de estrellas de lapislázuli, y sobre su frente se erguía enroscada la serpiente solar Uta.

Muchas fueron las personas comunes que colaboraron con Akenatón en su empresa:

Los Escultores:

El escultor Bek, cuyo nombre significa: Aquel que hace vivir, había sido el predilecto de Amenofis III; aprendió su arte en el templo de Heliópolis, donde se adoraba a Ra, el dios solar, y fue uno de los primeros atonianos; su fe en la nueva doctrina de la alegría era tanta, que es considerado junto con el también escultor Tutmosis, uno de los máximos representantes del sublime arte religioso y no religioso de Tell al-Amarna. Ambos, de acuerdo a las enseñanzas del Faraón, dirigieron los talleres de la nueva capital, en los que trabajaban cientos de arquitectos, pintores, escultores y artesanos; todos ellos bien seleccionados para que obedecieran a un programa teológico muy preciso, en el que todos los símbolos dieran fe de la doctrina de Atón.

En Aketatón se encontraban los mejores escultores; disponían de grandes hornos, que les permitían fabricar y vidriar la cerámica, siguiendo las técnicas tradicionales; no obstante algo debió ocurrir en todos aquellos edificios para que la inspiración de los creadores de estatuas, de vajillas y de otras obras artísticas con piedra caliza, y una gran gama de materiales, diese un cambio tan sorprendente. Es posible que por primera vez los escultores se sintieran reconocidos; ya no eran unos simples artesanos a los que se obligaba a trabajar: “porque lo que se compra nunca puede dejarse a merced de lo que vosotros, farsantes, llamáis inspiración”. Miles de comentarios tan despectivos como este, habían venido sufriendo los artistas. En Aketatón se sintieron animados a crear otras formas, a revolucionar el arte como se estaba haciendo con la religión.

La representación del Faraón y su esposa adquirió una mayor imaginación, al no estar sujeta al parecido exacto; cierto que en algunas ocasiones lo respetaron hasta sublimizarlo, como en el famoso busto de Nefertiti que se encuentra en el Museo de Berlín. El Faraón dejó de aparecer con una pierna adelantada y la reina con los pies juntos, como era la costumbre ancestral, para ofrecerlos en otras posturas mas naturales: sentados, en un carro semidesnudos y acompañados con sus hijas, haciendo ofrendas a Atón, etc.

Pero fue al representar el cuerpo femenino cuando el arte de estos grandes escultores alcanzó los techos de lo divino, porque modelaron o esculpieron unas obras que se estaban anticipando a las maravillas de Fidias y los demás artistas griegos del mármol y la piedra en general. . . . .

kabrakan
29-October-2013, 21:17
Mención aparte merecen los bajorrelieves , aquí los escultores que cambiaron el arte, junto a los demás creadores que vivían en Aketatón, contribuyeron a la gran revolución religiosa, especialmente al presentar las imágenes divinas libres de las imposiciones de los sacerdotes. Además, la libertad creativa permitió la utilización de varios materiales en una misma figura. Por ejemplo, el famoso busto de Nefertiti se realizó con un núcleo de caliza recubierto de yeso, piedra, estuco y escayola; precisamente este último elemento ha permitido saber que los escultores consiguieron, por fin, que sus modelos aceptaran que se realizaran moldes de sus rostros y de sus cuerpos estando vivos. El genial Tutmosis, autor del célebre busto de la reina, fue uno de los privilegiados.

Otro de los grandes colaboradores de Akenatón fue el Visir Ramosis, que ya había ocupado el cargo en los tiempos de Amenofis III; se le considera el creador de los principales himnos a Atón; cuando se estudia su tumba, lo primero que se advierte es la combinación de los antiguos símbolos tebanos con atonianos; esto nos permite aceptar que la abolición de los dioses no fue radical, como se pretendió en los primeros años del reinado del Faraón renovador; A la larga se aligeró la censura pero solo en las parcelas mas positivas; como el mal se hallaba en las castas sacerdotales, las áreas políticas y administrativas, ahí se mantuvieron. Por eso Ramosis continuó en su puesto, con la salvedad de que se le exigió que todos los asuntos que resolviera, “estuvieran sanos y salvos” . Llevaba en su cuello un doble collar simbólico, que le recordaba el orden cósmico universal: La armonía entre lo teórico y lo realizado.

La mayoría de los otros importantes colaboradores de Akenatón y Nefertiti, fueron elegidos entre los mas humildes. Cuando se pensó en desencadenar una revolución religiosa, antes fue necesario organizar un grupo de fieles aliados; para conseguirlo debieron seleccionar a algunos que se hallaban en palacio, lo que supone un gran conocimiento de los hombres para saber si estaban tratando con un noble o con un traidor. Una vez elegidos los mas importantes, estos se encargaron de ir buscando a todos los demás; es posible que fuera Ramosis el que aconsejara el encumbramiento de los humildes, esos que siendo tan valiosos como los consagrados, permanecían ocultos en la sombra al no haber sido intrigantes ni aduladores.

De esta manera se reclutó al maestro de obras Maa-Najt-Tutef, que era capaz de construir los mas espléndidos edificios y le gustaba vivir en una casa sin adornos. A Ahmosis, el jefe de los escribas, lo encontró Nefertiti en una calle de Tebas. De Parennefer, el copero de Akenatón, se desconocen los antecedentes, pero sabemos que jamás se hubiera atrevido a envenenar al Faraón, nadie en la Corte se lavaba tanto como el, ni se cambiaba mas veces de ropa, pues debía ofrecer la imagen de la absoluta pureza.
Ranefer, otro de los colaboradores de la Corte, había sido competidor muy hábil en las carreras de carros, aunque nunca obtuvo la victoria. Cuando se vio llevando el vehículo real, se comprendió que hubiera dado su vida antes de que el Faraón sufriera el menor daño. Lo mismo podemos decir de Pentu, el médico de palacio, o de Maya, el general de los ejércitos. Todos los altos dignatarios fueron ascendidos desde la nada. Las gentes de Akenatón le adoraban, muchos escritos lo prueban, como quedó en el siguiente escrito de uno de los confidentes del Faraón cuyo nombre se desconoce:

“Yo era un mendigo que buscaba entre las basuras del puerto de Tebas. El Rey me eligió para construir mi espíritu y mi persona dentro de la religión de Atón. Gracias a el ahora tengo servidores, poseo tierras, me codeo con los grandes y duermo en un blando lecho; pero nunca olvidaré mis humildes orígenes”.

Se dispone de una estela que resulta mas contundente a la hora de exponer el agradecimiento de los habitantes de la nueva capital de Egipto:

“El Faraón es un Nilo para todos los hombres y mujeres. El nos proporciona el alimento, ya que se comporta igual que la madre que amamanta al mundo sin nunca agotarse. A todos los que ama no conocen la pobreza, la necesidad y la injusticia.”

kabrakan
04-November-2013, 13:33
Muchos historiadores y arqueólogos consideran que uno de los hombres que mas influyó en Akenatón fue Ay, su tío, quien también fue uno de los grandes colaboradores de Amenofis III; acompañó a Akenatón pero ya como “Padre Divino”, al ser el dignatario mas importante del país. Suya fue la estrategia para contener la primera sublevación de los sacerdotes; también impulsó la operación de censura, hasta detenerla en el momento que empezaba a írsele de la manos; sin su intervención Tebas jamás hubiera soportado el insulto de que fuese llamada “maligna”, porque volvió a transformarla en el puerto mas importante del país, además de ofrecerle otras prebendas.

Quizá debamos considerar a Ay mas Atoniano que la propia Nefertiti, y el segundo después de Akenatón; esta condición le permitió obtener infinidad de títulos: el mejor aliado del Dios perfecto, jefe de los escribas reales, general del ejército de carros y comandante de toda la caballería del Faraón; Era el ejecutor material de las órdenes de Akenatón., quien las trasmitía a los demás. La mejor demostración de la importancia del Padre Divino la encontramos en su tumba, en cuyo interior se escribieron la mayoría de los himnos a Atón, como si fuera un verdadero santuario, acaso el último.

Ay recibió una gran cantidad de recompensas en forma de collares de oro de manos de Akenatón; todas ellas entregadas en ceremonias públicas, y su agradecimiento fue tan profundo que no dudó en pedir a Akenatón este favor eterno:

“ Concédeme el honor de besar la tierra sagrada por la que pisas, llegar ante ti con las mas generosas ofrendas a Atón, tu padre, en el momento en que le entregues tu Ka. . . . Quisiera que mi humilde nombre fuese pronunciado en el sitio sagrado porque tú lo has permitido, ya que siempre me has considerado tu predilecto, digno de acompañar tu Ka, Así me brindarás los mayores favores en el instante que llegue la vejez. . . .”

El fiel servidor Ay estaba tan convencido de la autenticidad de la nueva religión, que deseaba acompañar al Faraón hasta la eternidad, porque a su lado confiaba disfrutar la suprema felicidad que merecen quienes han respetado las reglas impuestas por Atón.

Existe otro hombre, uno de los mas complejos, el general Horemheb que terminaría siendo Faraón; era el militar auténtico, lo que significa que conocía la política y sabía tratar a sus superiores; gran estratega en las batallas fronterizas o lejos de Egipto. Se hallaba ausente en los primeros años del reinado de Akenatón; siguió manteniendo sus tropas en las zonas mas peligrosas, pero a manera de freno. Ignoramos como reaccionó al enterarse de lo que se estaba haciendo con los sacerdotes y con los dioses. Algunos historiadores han reflejado a este personaje como algo brutal, materialista y amigo de buscar la sombra del árbol mas poderoso, por eso no negó su ayuda a Akenatón en el momento en que le fue solicitada; tenía mucho de escriba había obtenido unos grandes conocimientos, acaso tantos como un iniciado en la Casa de la Vida, y era muy atractivo. Por aquellas fechas ni él mismo podía imaginar lo que el destino le reservaba; algo que describiremos en el momento oportuno.

kabrakan
13-November-2013, 09:15
Las tumbas abiertas en Tell-al-Amarna (Aketatón) aparecieron llenas de referencias a la vida mas dichosa de la capital; mientras los artistas muestran el cortejo real avanzando por las calles, no se olvidan de las gentes, entre las que destaca un arpista ciego, el funcionario que al haber sido recompensado por sus méritos es llevado en hombros. En algunas de las figuras se aprecia una cierta deformidad, quizá para asemejarse a Akenatón, pero son mas las que muestran a las gentes como eran realmente, ejerciendo sus trabajos normales y actuando de una forma espontanea. La imagen mas lógica en una ciudad que vivía de la adoración al sol, cuya luz iluminaba todo lo vivo olvidándose de las tinieblas.

Una de las mas hermosas representaciones la tenemos con el Faraón en el momento de entregar a Ay y a su esposa una recompensa; la familia real y sus hijas se muestran desnudas, los espectadores mas cercanos parecen brincar de entusiasmo, mientras que esos otros que se encuentran mas lejos expresan su alegría. Tampoco falta el policía que pide a un chiquillo que vaya a comprobar lo que está sucediendo, y dos jóvenes que dejan en el suelo la carga que llevaban para unirse a la celebración.

El arte estaba avanzado en la búsqueda de lo cotidiano, lejos de lo reverencial, de la mentira; apareciendo como el sol que transmite vitalidad y hace mas espontanea la existencia. Los creadores pretendían transmitir el mensaje de la nueva religión: fuera máscaras, ¡lo que importa es la verdad sonriente!. Con esto Akenatón había logrado sacar del olvido un arte que latía en el pueblo, desconocido oficialmente, que vino a renovar los conceptos de la belleza egipcia.

En Aketatón la arquitectura no se dejó arrastrar por el gigantismo, ni por la aparatosidad; las gentes que moraban en la nueva capital de Egipto jamás se consideraron unos colosos, ya que esta valoración le correspondía a Atón y al Faraón, como su principal representante y único portavoz e intérprete. Se eligieron para los templos la piedra, el adobe y los zócalos de caliza; su tamaño se achicó y redondeó, aproximando el edificio religioso a una vivienda. Con el empleo de pilares mas bajos el interior se adaptó al nacimiento del sol. En las fachadas se construyeron graciosas columnas , sobre las que se apoyaban galerías y miradores muy vistosos.

Los fieles debían encontrarse a su gusto, sin ser distraídos por algún artificio; lo que importaba era dejar los edificios religiosos sin techo, con la intención de que entrase el resplandor de Atón en el amanecer o se pudiera contemplar su desaparición en las cercanías de la noche. El arte llegó a los jardines de la viviendas, cuando antes solo estaba reservado para los palacios y los templos; se embellecieron los pórticos de los silos, los quioscos, los pabellones, los estanques, las bodegas, el puerto, los bosquecillos y todos los lugares por donde la gente debía vivir, pescar y dedicar sus plegarias a Atón. La existencia debía ser lo mas grata posible, sin restricciones, como Dios la había creado; allí no existía ningún castigo que penar, y se vivía pensando en la felicidad de la colectividad; un estado de ánimo que facilitaba la creación artística en todos sus sentidos.

Conviene resaltar que en muchas de estas obras de arte se aprecia un volver a los orígenes del mundo, cuando se suponía que el ser humano era puro, vivía en comunión perfecta con los animales y la naturaleza y no había pensado en doblegarla para convertirla en su servidora. Podríamos hablar de un cierto paraíso, aunque este no se hallara en las tradiciones egipcias; sin embargo de alguna manera Akenatón había adivinado la existencia de una edad de oro, cuando ningún tipo de codicia o egoísmo habían desencadenado la alteración del cosmos, como sucedió mas tarde, en el momento que los hombres se solazaron en el pecado, creyeron que podían desafiar a los dioses y, con soberbia, rompieron la armonía del Universo.

kabrakan
15-November-2013, 09:26
La pintura en Tell-al-Amarna (Aketaton) se utilizaba para decorar el interior de los edificios y de las tumbas; la mayoría son frescos que representan la normalidad, como puede ser el juego del matrimonio real con sus hijas; las figuras dejan de estar quietas, como se acostumbraba anteriormente, para expresar movimientos no forzados. Esto avivó el dibujo, que con el color adquirió un realismo asombroso; lo cotidiano se había convertido en obra de arte. Algunos críticos han querido ver en esta novedad, dentro de la cultura del antiguo Egipto, una influencia Cretense, y como apoyo de sus razonamientos recuerdan que Amenofis III conquistó la ciudad de Cnosos, que era una de las mas importantes de Creta. Pudo llevarse entre los prisioneros algunos pintores, que mas tarde influyeron en los Egipcios; es cierto que existen similitudes a la hora de representar a los animales, las plantas y los ambientes naturales.

Lo que aportaron los creadores de Aketatón, mas allá de cualquier influencia externa, fue que no divinizaron al Faraón y a la reina, como tampoco a los demás personajes importantes; los mostraron tal como eran, ya que así lo quería Atón, el Dios que al surgir todos los días deseaba contemplar nada mas que la realidad sin artificios; por eso las deformidades de Akenatón fueron mostradas y, en cierto momento, hasta exageradas en un sentido abstracto.

Egipto amaba la belleza en todas sus formas; sin embargo, en ocasiones la convertía en amuletos, recipientes para venenos, armas de todas las clases y en tantas otras cosas que evocaban la muerte, la venganza y el miedo. En la ciudad de Aketatón todo esto desapareció, debido a que importaba mas ofrecer una imagen de esperanza. Podemos decir que al disponer de un objeto hermoso lo que buscaban era la sonrisa de la admiración. Por ejemplo, cuando los ebanistas comenzaban a elaborar un joyero, se tomaban la molestia de combinar una serie de materiales, como las maderas de caoba, el marfil, las piedras preciosas y los metales mas valiosos, sin pensar en el tiempo que iban a tardar; lo que importaba era el resultado final.

Con estas premisas se lograron unas incrustaciones, un cincelado y un ajuste de piezas que jamás se había visto hasta entonces; cualquier mueble, ya fuese una simple cama, una silla o un carro, se trabajaba igual que si fuese una obra única; como se dice vulgarmente en la profesión: “el creador se gustaba”; amaba lo que estaba realizando y se esmeraba por conseguir la perfección; quien disfrutaba de esta labor era un artista dotado de una gran inspiración.

La ciudad de Aketatón se encontraba en uno de los parajes mas cálidos de Egipto, aunque su temperatura estuviese suavizada por la proximidad del rio Nilo y la habilidad de los arquitectos, al haber planificado una ciudad que aprovechaba muy bien las sombras y las suaves brisas. Lo que exigían los cuerpos era la desnudez, y esto fue lo que encontraron, aunque no fuese total al cubrirse con algunas prendas de lino, por lo general sencillos taparrabos cortados y cosidos con elegancia y sujetos con unos broches. Las mujeres imitaron a Nefertiti cuando se presentó en una recepción con un vestido largo transparente, que dejaba los senos al aire; en otras ocasiones estos solo iban cubiertos con unos encajes que no los ocultaban totalmente. También la siguieron al ponerse grandes pelucas, cuyo pelo montaba sobre sus espaldas y hombros, y se adornaba con sartas de perlas y un sombrero en forma de corona.

El desnudo se extendió a la servidumbre, como se puede apreciar con los portadores del palanquín real, ya que se limitaban a cubrir su zona viril con un reducido triángulo de tela, a la vez que llevaban una peluca. Por otra parte la belleza de lo artístico se extendió a los adornos de los caballos, a los espantamoscas, a los abanicos y a todo lo que acompañaba a los hombres y mujeres; pero aquello hemos de valorarlo como una necesidad lógica, natural, a la que invitaba la devoción al Dios Atón.

kabrakan
21-November-2013, 14:53
Otro de los grandes logros del arte de Aketatón fue la literatura, se olvidó el hermetismo reservado para los iniciados en los templos, lo que se pretendía contar, se ofreció en los términos mas sencillos, sin olvidarse de la gracia literaria; tampoco se despreciaron las expresiones del pueblo.

Si la literatura, en particular la sagrada, debe dirigirse al pueblo, es necesario que pueda ser comprendida; al propio tiempo que se usa la lengua hablada, se robustece mediante el detalle concreto que da la acertada imagen. Esto no constituye una innovación propiamente dicha en la literatura egipcia. Desde el final del imperio antiguo se observa que los escritores , mas que hacer descripciones completas, las sugieren mediante breves imágenes que, acumulándose unas con otras, hacen surgir con extraordinaria agudeza la sensación de vida. Lo nuevo ahora es el estilo que se extiende a los textos sagrados; Los himnos a Atón contienen multitud de imágenes escritas con pocas palabras y se encuentran entre las primeras grandes obras que la poesía egipcia nos ha legado, inauguradas brillantemente durante la época de Amenofis III.

LA PAZ A PESAR DE TODO:

Nadie discutía en el interior de Egipto que el Faraón era un ser divino, porque el cargo otorgaba esta condición. Pero en las cortes extranjeras se pensaba de una forma muy distinta; los reyes sometidos al Imperio del Nilo pagaban sus tributos por temor y además, por las ventajas económicas que obtenían; pero su papel inferior resultaba doloroso, y en todo momento se mostraban predispuestos a dejar de estar sometidos. Cuando no provocaban unas duras peleas fronterizas, se dedicaban a interrumpir el paso de las caravanas o asesinaban a un embajador egipcio; también recurrían a la quejas por escrito. Nunca estaban satisfechos.

Amenofis III se había encargado de apaciguarlos durante una larga temporada, al terminar con esa cadena de “accidentes fortuitos” o “errores lamentables”. Durante los primeros doce años del reinado de Akenatón volvieron a surgir pequeños conflictos, que los ejércitos de las fronteras pudieron ir solventando. Una vez al año todos los soberanos extranjeros entregaban sus tributos al Faraón, en una ceremonia oficial un tanto ritualizada. El escenario que se venía utilizando últimamente era una gran explanada en Aketatón; Allí se montaban tiendas muy espaciosas, unos tronos con baldaquino dorado en una calle muy ancha y despejada.
El Faraón y la reina, asidos tiernamente de la mano, ven venir hacia ellos a los representantes de los países que reconocen la autoridad del Faraón; Los Nubios, con sus largas faldas traen sacos de oro, ladrillos y arandelas de oro, marfil, leopardos, antílopes, panteras, etc. Los Asiáticos a los que se reconoce por sus barbas rematadas en punta, ofrecen jarrones, armas, escudos, piezas de carros de guerra, un león, caballos, etc. Los habitantes del maravilloso país de Punt son portadores de incienso; los Libios identificables por la pluma hincada en el pelo, traen como regalo huevos y plumas de avestruz. Los Cretenses presentan magníficos y valioso jarrones.

Pero la anterior ceremonia dejaría de repetirse, porque los tiempos habían cambiado; los reyes aliados llevaban algunos años considerando que Akenatón se hallaba debilitado por su religión, debido a que dentro de su país había un contrapoder en la sombra, los sacerdotes, que esperaban la ocasión para eliminar al “hereje” que se había atrevido a eliminar todo el panteón de dioses egipcios, para que prevaleciese un solo, el cual antes había ocupado un lugar secundario.

kabrakan
23-November-2013, 15:16
Las primeras evidencias de que se estaba derrumbando el gran imperio, llegaron con un correo muy exigente en el que el rey de Mitanni reclamaba el pago de unas cantidades de oro que le prometió Amenofis III, y que no había recibido por la muerte de este; como una muestra de duelo se impuso una tregua en su demanda, sin embargo, pasados doce años se consideraba con el derecho de reclamar lo que le pertenecía, incluyendo los intereses correspondientes. Akenatón se limitó a responder que no se hallaba en la mejor situación para atender las reclamaciones, por lo que aconsejaba un poco de paciencia, independientemente de que se negó a reconocer la deuda.

Por estas fechas ocurrió la muerte de Teye, y aunque su pérdida no causó una herida profunda en el ánimo de su hijo, iba a resultar muy grave en otra parcela: la política, lo peor estaba por suceder a la fala de cartas y las intervenciones directas e indirectas de una mujer que conocía perfectamente las ambiciones y debilidades de los reyes aliados, y había sido factor primordial en lo que podemos llamar buenas relaciones internacionales.

El Faraón que predicaba la Verdad, el Amor y la Fraternidad como norma de vida de los seres humanos, debía ser un pacifista convencido, aunque se rodeaba de unos cuerpos de policía, mantenía al ejército en las fronteras y se había preocupado de frenar cualquier ataque inesperado; pero su actitud había sido preventiva. Se cuenta con varios documentos en los que quedan recogidas una serie de entrevistas que Akenatón mantuvo con el general Horemheb, porque este era partidario de invadir Siria y otros países aliados para eliminar unos focos de rebeldía que se estaban gestando; en todas las ocasiones la respuesta del Faraón fue la misma: “Esperar la evolución de los acontecimientos, sin traspasar las fronteras”.

A fines del décimo segundo año de reinado de Akenatón, la amenaza de guerra adquirió unas proporciones alarmantes; pero desde la ciudad del Dios Atón, no se dejó de aconsejar la calma. Así lo imponía la religión de la Fraternidad.
Dushratta rey de MItanni, recrudeció su reclamo del oro que se le debía, y demandó que le fuese pagado de inmediato para fortalecer sus ejércitos, ya que debía contener una rebelión. Sin embargo antes de que llegase esta ayuda, su hijo le asesinó aprovechando una insurrección en palacio. Esto originó un debilitamiento del poder, que fue aprovechado por Artatana, rey de Hurri, y por Assurballit, el soberano de Asiria para invadir Mitanni. La conquistaron en pocas semanas e instalaron un virrey títere. Mientras tanto, los egipcios que vivían en este país, eran desalojados de sus propiedades, con tanta crueldad que muchos de ellos fueron torturados y asesinados con toda su familia.

En otras épocas estas acciones hubieran sido cortadas en sus comienzos, debido a que los servicios de espionaje de Egipto funcionaban a la perfección; desde siempre se había cuidado de mantener a las tribus enfrentadas, en base al viejo axioma de “Divide y vencerás”, y para lograrlo no importaba resucitar ancestrales agravios entre familias, pagar agitadores, y servirse de tantas otras añagazas.

Burnaburiash, rey de Babilonia, reclamó insistentemente un préstamo que con anterioridad se había acordado. La importancia de este país era tanta, ya que por el mismo pasaban las grandes caravanas con dirección a los ricos puertos Fenicios, que Akenatón debió satisfacer en parte le demanda; dado que su tesoro andaba un tanto vacio, envió una menor cantidad de la solicitada, suponiendo que con esto calmaría al importante aliado, lo que al parecer consiguió.

Akenatón se hallaba en una nueva onda; le preocupaba mas el fortalecimiento del culto a Atón. Una vez desaparecida la princesa Teye, se perdieron todas las armas preventivas situadas en los países aliados; y como el Faraón se hallaba obsesionado por mantener la paz a toda costa, aceptó lo sucedido en Mitanni como algo irremediable, y se limitó a ordenar que todos los compatriotas que volvieran a Egipto recibirían una compensación por lo perdido.

kabrakan
04-December-2013, 12:54
La pérdida de Mitanni vino a debilitar las posesiones asiáticas del imperio Egipcio; Con el ánimo de repararlo Akenatón quiso consolidar sus alianzas con Asiria, a pesar de que esta había maniobrado en contra de los grandes intereses del Imperio: el rey Assurballit aceptó la propuesta con cierto agrado, sin dejar de solicitar un importante préstamo de oro, que le fue concedido. Esto desató las protestas de Babilonia, con lo que la política egipcia se enfrentó a un difícil equilibrio. Para resolverlo el Faraón propuso al rey de Babilonia un matrimonio real: la unión de un hijo de este con una de las princesas egipcias, aun que se impuso la condición de que los dos vivieran en Aketatón. La oferta fue aceptada; lo peor llegó cuando el Faraón añadió que deseaba recibir como esposa a una hija del rey de Babilonia, porque este exigió la protección de una poderosa escolta, ya que pensaba acompañar a la princesa en el peligroso viaje; al parecer esta muestra de desconfianza obedecía a que el monarca babilónico no fue atendido en Egipto, tiempo atrás, cuando cayó enfermo, a pesar de solicitar la ayuda de Akenatón.

Pero el equilibrio político no fue obtenido; el rey de Babilonia buscó la alianza con Asiria, cuya independencia terminó por reconocer, y para consolidar el trato, recurrió al método mas eficaz de aquellos tiempos: el matrimonio entre los hijos de los reyes; no obstante, el príncipe babilónico falleció cuando acababa de tener descendencia, y como su padre no soportó la pérdida, a su muerte el monarca de Asiria invadió Babilonia alegando que quería defender los derechos a la corona de su nieto. De esta forma Egipto perdió su influencia en otro país.

¿Hasta cuando se puede esperar si el peligro te quema el cogote?
El rey Hitita Subbiluliuma se sintió libre al conocer que la princesa Teye, su vieja compatriota, había muerto. Llevaba mucho tiempo queriendo firmar alianzas con las tribus de su territorio que no le reconocían como su jefe; cada vez que dio el primer paso en esta dirección, se encontró con el freno que le imponía la viuda de Amenofis III, a la que temía mas que respetaba; libre del obstáculo, lanzó su ejército contra todas esas tribus en unas rápidas maniobras que se vieron coronadas por el éxito al no esperarse un ataque tan despiadado. Como estas conquistas le permitieron conseguir grandes sumas de dinero, lo aprovechó para organizar unas levas de tropas a las que prometió unas pagas elevadas. Sus siguientes pasos fueron aliarse con los reyes Asirios y Hurritas, para comenzar la conquista de nuevos territorios. Todos los altos dignatarios que escaparon de las ciudades sometidas, escribieron al Faraón, lo mismo hicieron los reyes que se sentían amenazados, la respuesta siempre fue la misma: “que esperaran sin amenazar la paz”.

En su obsesión por no desencadenar una guerra, Akenatón aceptó entrevistarse con Subbiluliuma; nunca había sucedido algo semejante: un rey inferior que había desafiado al imperio iba a ser tratado como un igual por el Faraón; esto fue lo que sucedió, con lo que el rey Hitita, el ambicioso, fue reconocido como soberano de los territorios ocupados a cambio de que prometiese mantener la paz en el futuro, y de esta forma, el Faraón consintió la pérdida de unos territorios que siempre habían estado bajo el control de Egipto.

Al mismo tiempo que el rey Hitita urdía sus planes de conquista, un tal Aziru, soberano de Amurru, estaba jugando unas bazas similares. . . .

kabrakan
17-December-2013, 18:22
Sin embargo el tal Aziru era una hiena que no atacaba abiertamente, a la espera de que la víctima se encontrara indefensa; utilizaba la táctica de agredir y esconder la mano, al mismo tiempo que miraba a otro lado como si de su cuerpo no hubiese brotado ninguna muestra de violencia. Sirva como ejemplo la manera como actuó en el asalto a la ciudad de Smirna; primero dio orden de que fuera asesinado el gobernador de Egipto y, nada mas saber que esto había sucedido, saqueó el lugar alegando que lo hacía para vengar al muerto. Pero no se marchó de allí, “ya que debo mantener el orden mientras busco a los criminales. Señor, puedo juraros que no tenéis motivo para reprocharme alguna falta”.

En su desfachatez cada delito que cometía Aziru, procuraba disimularlo con una carta enviada al Faraón; debemos imaginar que no debió resultar convincente, ya que este terminó por desconfiar; lo prueba el que enviase dos embajadores, con su correspondiente grupo de servidores militares y civiles, para que investigasen lo que estaba sucediendo, y ¡todos fueron ejecutados por orden de Aziru! No obstante el asesino volvió a escribir a Akenatón que los responsables eran otros, a los que se comprometía a capturar lo antes posible. Ante este cúmulo de contrariedades homicidas, debemos suponer que el Faraón debió reaccionar asesorado por algunos consejeros que estaban a sueldo de la hiena; no hay otra forma de explicar la falta de respuesta por parte de Akenatón. Esta obsesión suya de mantener la paz a toda costa nunca la habría consentido a costa de pagar con tantas vidas humanas.

Las ambiciones de Aziru no se detuvieron; cuando cercó la ciudad de Tunip, el gobernador suplicó ayuda a Akenatón con una misiva angustiosa:

“Tus gentes hace días que no cesan de llorar. Ya estamos convencidos de que nadie acudirá en nuestro auxilio. Llevamos meses llamando a tu puerta, Señor, pero no te dignas contestarnos. Te lo suplicamos, Señor, ahora que el enemigo ya se apresta a atacarnos. Manda tus poderosos ejércitos en nuestra ayuda. . . .”

Es posible que esta carta, lo mismo que las otras, jamás fueran leídas por el Faraón; alguien las retenía; el hecho es que Tunip fue conquistada y pasados a cuchillo sus habitantes. Ante estos acontecimientos, el rey de Amurru se sintió tan fuerte, que firmó alianzas secretas con los Hititas, y a los pocos meses ponía sus ojos en la famosa Biblos. Pero el monarca de este pequeño país era un aliado incondicional de Egipto, cuya cultura amaba, y en el momento que se vio amenazado recurrió al Faraón; solicitándole el envío de una pequeña tropa de soldados a caballo y de arqueros. Recibió como respuesta que se estaba excediendo en su miedo.

Finalmente, Akenatón, decidió quebrantar la paz que se había impuesto; Mandó una pequeña dotación provista de unos carros de guerra inadecuados para combatir en terrenos pedregosos; esto supuso como entregar a todos estos soldados a la muerte, y Biblos quedó a merced de Aziru, debido a que el Faraón continuaba siendo engañado, hasta el extremo de considerar que el verdadero responsable del fracaso había sido Ribbadi, rey de Biblos, por calcular mal las fuerzas del enemigo.

Lo que estaba sucediendo en los países que siempre habían sido aliados de Egipto, lo explica el arqueólogo Chistian Jacq, con una gran claridad:

kabrakan
30-December-2013, 18:02
“El fin de aproximaba. Ribbadi sigue implorando: Que el Farón, mi Señor, piense en su servidor, espero ahora noche y día a los arqueros del rey. . . . Si el rey, mi Señor, no cambia las disposiciones de su corazón, moriré. Soy viejo, y mi cuerpo padece una grave enfermedad. . . . Con la presente envío a mi propio hijo, un servidor del rey. . . . Que el rey preste atención a las palabras de su servidor y conceda arqueros para sostener a Biblos. . . .”

El Faraón comete un error, pide consejo al traidor Aziru, que ha asesinado ya a varios de sus fieles vasallos; y son las palabras de este hombre las que escucha a propósito de Biblos; individuo dotado de una elocuencia y disfrutando sin duda de apoyos en la corte del Faraón. Aziru convence a Akenatón de su buena fe y demuestra que no perjudica en nada los intereses de Egipto.

Ultimo grito de esperanza de Ribbadi: “Que el rey mi Señor, visite sus países y lo recupere todo; el día que te adelantes, todos los países se unirán al rey, mi Señor. ¿Quién se resistirá a las tropas del rey?”. . . La ayuda tan esperada no llegará; Ribbadi, a pesar de las amenazas de Aziru, cada vez mas ávido de conquistas, se niega a abrir las puertas de su ciudad al enemigo. Paga su valor con su vida y Biblos escapa al control de Egipto. La serie de desgracias continua con los ataques sangrientos de tribus nómadas como los Sutu y los Habiru (a los que se identifica como los Hebreos), que concentran su atención en Palestina. Los príncipes Palestinos sintiéndose desamparados, envían mensaje tras mensaje a Akenatón.

La carta de Abdi Heba confirma lo anterior de manera dramática; empieza por afirmar vigorosamente su fidelidad al Faraón y por lamentarse con amargura de haber sido calumniado ente el monarca, cuando, en realidad, es el “brazo potente” del Faraón, que le ha concedido su puesto. Que el rey atienda las necesidades de su país –exclama- , Todos los países del Faraón han desertado. . . Cada vez que se han presentado los comisarios les he dicho: Los países del Faraón se han perdido, pero no me han escuchado; se han perdido todos los alcaldes, no queda un alcalde que siga perteneciendo al rey, mi señor.

Los saqueadores establecen la inseguridad y comprometen los intercambios comerciales entre Egipto y sus vasallos; en todos los campos, los agricultores sufren agresiones repetidas, y muchos de ellos abandonan sus tierras para refugiarse en Egipto. . . . Se ataca a los comerciantes, y su soberano deposita inútilmente quejas ante el Faraón.

Pero había un hombre muy poderoso, el general Horemheb, que había estado al tanto de todo lo que sucedía en el extranjero, por algo era el responsable de las fronteras. Muchas fueron las cartas que envió al Faraón pidiéndole autorización para intervenir con la mayor rapidez, pero siempre se tropezó con la pared de “esperemos a comprobar como evolucionan los acontecimientos”; estas respuestas le llegaban en unos pergaminos que llevaban el sello del Faraón. Frente a una contumacia que el consideraba suicida y sobre todo ilógica en Akenatón, al que creía muy inteligente, dedujo que algunos de los escribas eran unos traidores. Esta sospecha le obligó a apersonarse en la ciudad del Sol. Era como buen militar, un hombre de acción, contaba con su propio cuerpo de espías y conocía las debilidades de los hombres.

Poco le costó descubrir que el responsable de que las cartas no llegasen al Faraón era Tuto, el encargado de supervisar la correspondencia real, quien había montado un control por medio de varios escribas, que hacían circular el correo que interesaba a quien les pagaba, y además, escribían las del Faraón sirviéndose de un sello falsificado.

Al ser desenmascarada esa banda de traidores, a Akenatón no le quedó mas remedio que ordenar una guerra parcial; así el general Horemheb pudo atacar Amurru, donde no encontró una gran resistencia debido a que los ejércitos Egipcios cuando iban bien equipados, eran los mas fuertes del mundo. A las pocas semanas pudo hacer prisionero a Aziru, que en todo momento se mostró sorprendido de que se le diera ese trato. En el trono se colocó a Abd-Ashirta, un aliado fiel que en seguida logró que sus compatriotas volvieran a considerar a los Egipcios como sus amigos y amos. Horemheb también se encargó de reducir a las tripulaciones de las embarcaciones Fenicias que acababan de amotinarse en casi todos los puertos del Delta, y su siguiente misión fue pacificar Palestina.

A quien no pudo doblegar fue al rey Sbbiluliuna, ya que este mantuvo sus conquistas de Hatti, Mitani, Asiria y otros países. Un caro precio por mantener la paz mas allá de las fronteras del Imperio, que Akenatón pagó al seguir dispuesto a mantener la paz. Y lo consiguió en el exterior, cuando dentro de su hogar se iba a desatar una tragedia que le llevaría a dudar de su fe.

kabrakan
07-January-2014, 23:31
De fatídico se puede calificar el 14º. año de gobierno de Akenatón. Según algunos egiptólogos, en este año comenzó a sufrir ataques epilépticos, que en el Egipto de aquellos tiempos se consideraban una prueba de divinidad, o que el afortunado estaba gozando de un trance incontrolado que le ponía en contacto con la otra vida, a pesar de que no recordase su viaje. Tambien durante el decimocuarto año de su reinado, Akenatón se unió a Smenker en una relación homosexual, acto que iba en contra de los preceptos religiosos que el predicaba, aun cuando en Egipto mucha gente era bisexual por ancestral costumbre, y el trato carnal se consideraba algo personal; algunos dioses también habían mantenido esta ambivalencia. Lo que no puede ser considerado tan habitual es que Smenker fuese nombrado corregente de Egipto, cuando este cargo, aunque hubiera sido en la sombra, lo desempeñaba Nefertiti, que no se mantuvo pasiva, procuró fortalecer su dominio sobre la vida en palacio, lentamente comenzó a desligarse de los compromisos religiosos y también buscó sus propias satisfacciones carnales.

La gran tragedia del año 14 de reinado dio comienzo realmente con el fallecimiento de Maketatón, la segunda hija de Akenatón y de Nefertiti; se desconoce la edad que tenía esa princesa; una tarde cayó gravemente enferma y sus padres recurrieron a los médicos de palacio, en seguida comenzaron a implorar ayuda al dios Atón, en el que tanto confiaban, pero todos sus esfuerzos fueron inútiles. Como última solución se empleó una de las medicinas mas antigua, a pesar de que solo ofrecía una posibilidad entre cien de cura: los zumos estupefacientes de la belladona, el silfium líbico*, la mirra de Arabia y los granos de adormidera, combinados con turquesa molida y huesos de ibis sagrado en polvo. Con estas acciones se había permitido que entrase en palacio la medicina del antiguo y ancestral Egipto, tan unida a los dioses prohibidos. Akenatón no se sintió culpable por ello, al importarle mas la salvación de su hija, y un relámpago de esperanza llegó aquella noche: la enferma estaba durmiendo plácidamente y le había bajado la calentura.

Pero fue el canto del cisne, un brinco a la normalidad que, a las pocas horas degeneró en una crisis irreversible, la princesa murió antes del amanecer. ¡El dolor rompió todos sus diques en el interior del palacio de Akenatón! Si antes se había considerado con el fallecimiento de Teye que la muerta iba a una vida superior, por lo que debían alegrarse, en este caso no ocurrió lo mismo, los padres consideraron que les habían arrebatado una parte de su ser; lloraron como nunca y se impuso un duelo total.

Así lo dicen y demuestran los bajorrelieves encontrados en las tumbas de Tell-Al-Amarna, y reflejan algo mas: la confusión del Sumo Sacerdote de Atón (Akenatón), el primero en la tierra de esta divinidad, como si fuera incapaz de aceptar que se le sometiera a una prueba tan terrible; porque estaba convencido de que su Dios le protegería de todas las calamidades. Ante el tenía la prueba de que no era así, su hija había muerto por culpa de una peste, acaso transportada en uno de los barcos del Nilo, y era la vigésima víctima mortal. Esto podía suponer que Akenatón dejara de creer en la religión que dio forma a la ciudad. El dolor no solo se concentró en el palacio; se hallaba extendido por todas las casas, debido a que quienes no iban a enterrar a algún familiar, compartían el luto con sus vecinos, y sobre todo, se sentían amenazados por un mal que no se hallaba controlado.

Cuenta la leyenda que Akenatón siguió cada fase de la momificación de su hija; estuvo presente cuando abrieron el joven vientre para extraer las entrañas, y en los momentos mas desagradables sin perder un solo detalle, para demostrar la entereza de un padre que estaba pagando todo el tiempo que creía no haber dedicado a su amada hija. A partir de que la momia fue depositada en la tumba, y esta fue cerrada, ya nadie supo de el. Los narradores de estos momentos describen hechos sorprendentes: El Faraón abandonó sus ropajes, se vistió con unas viejas ropas de marino y se fue al puerto aprovechando la obscuridad de la noche. Poco le costó enrolarse en una embarcación que le dejó en Tebas; nadie le había reconocido; a partir de este momento vivió como un mendigo, sin importarle que le golpeasen, le dedicaran mil insultos y pasara días enteros sin comer ni beber.

Llegó a verse envuelto en un motín portuario, que el mismo había originado al decirle a los cargadores que no debían trabajar por una paga tan escasa, y fue tomado preso por las autoridades. Dentro de la prisión le dieron de latigazos, y luego le dejaron colgado del techo de la prisión hasta que se desmayó. Una semana mas tarde le pusieron en libertad, momento en que decidió volver a Aketatón sirviéndose de los medios empleados en la huida. Nada mas entrar en palacio, fue en busca de sus fieles servidores, que eran los únicos que estaban al tanto del autosacrificio, y estos le lavaron, le curaron las heridas y le llevaron a una habitación secreta.

A la mañana siguiente, el Faraón se presentó solo en el templo de Atón, para demostrar que seguía creyendo en la religión que predicaba; En seguida se corrió la voz de que había vuelto, y todos quisieron estar a su lado. La explicación que terminarían recibiendo fue que el Faraón debió resolver unas cuestiones secretas, y como Egipto se había visto sometido a tantos conflictos con sus países aliados, le gente lo creyó.

La leyenda finaliza en este punto.

*Silfium líbico o Silphium líbico: Planta silvestre con propiedades medicinales, afrodisiacas y psicotrópicas, muy apreciada desde tiempos inmemoriales por los Egipcios y posteriormente por Griegos y Romanos, que se extinguió por el abuso, pues no fue posible su cultivo.

kabrakan
23-January-2014, 11:28
Se cree que Akenatón tuvo tres hijas mas con Nefertiti, la cuarta nació en el 1358AC, y se le dio el nombre de Nefer-Neferu-Atón Tassheri; la quinta en el año 1355AC y se llamó Nefer-Neferu-Ra, y la sexta en el año 1353AC, y fue llamada Setepen-Ra. El hecho de que a las dos últimas se les añadiera el nombre de otro dios distinto al adorado por Akenatón, permite suponer que fueron el fruto de unas relaciones extraconyugales de Nefertiti, por lo que nunca contaron con el reconocimiento del Faraón. La existencia de ellas ha quedado registrada en varias pinturas.

Nefertiti mantuvo relaciones extraconyugales, esto terminó por separarla de su marido, aunque nunca se marchó de la ciudad de Aketatón, donde se construyó una residencia en las proximidades del palacio, donde vivía con su corte personal; pero en ningún momento dejó de asistir a los rituales del amanecer y del atardecer en el templo de Atón y los demás actos oficiales; aunque respecto a estos últimos, cada vez fue reduciendo sus apariciones al no querer competir en público con Smenker.

Uno de los hombres que mas se relacionó con la reina fue el escultor Tutmosis, que la reprodujo en infinidad de estatuas; muchas fueron desnudos en los que se aprecia una devoción por la modelo que revela el amor del creador; también pudo tocarla reiteradamente, pero algo debió ocurrir entre esta pareja, pues el artista nunca mantuvo relaciones carnales con Nefertiti, conformándose con amarla platónicamente, con tenerla cerca y sentirla viva. Esto puede explicar el porque de la ausencia de un ojo en el hermosísimo busto de la reina que hoy se encuentra en Berlín.

Pero regresemos con Smenker a quien Akenatón nombró corregente después de haberle recibido como su amante. La primera elección pudo obedecer a que los dos eran hermanos por parte de padre, o tal vez por ser cuñados; cuando la pareja aparece reflejada en los bajorrelieves, a Akenatón se le concede la condición masculina y a Smenker la femenina, de esto no hay duda. Entre los muchos enigmas que rodean a Smenker, destaca su unión con Meritatón, la primer hija de Akenatón, y al parecer terminaron casándose cuando el Faraón ya estaba muerto. Otra de sus misteriosas actividades es su visita a Tebas, que algunos egiptólogos atribuyen al deseo de Akenatón, que al sentirse enfermo quiso trasladar toda la corte a la antigua capital de Egipto.

En 1907 el arqueólogo Elliot Smith encontró la momia de Smenker dentro de un sarcófago femenino, lo que era normal para quien fue considerado la “esposa mística” de Akenatón; el sarcófago se guarda actualmente n el museo de El Cairo; fue construido con madera dorada y luce unas incrustaciones de coralina y pasta de vidrio; en el pie se lee esta inscripción:

“Palabras dichas por. . . (el nombre ha sido borrado): Como desearía respirar el exquisito aliento que brota de tus labios; nunca me cansaré de contemplar tu hermosura todos los días. Anhelo escuchar tu voz amorosa, similar a la brisa que viene del Nilo, y que mi cuerpo rejuvenecido siga vivo gracias a la pasión que me profesas. Quisiera que alargasen tus brazos para que se materializara nuestro encuentro, con lo que recargarías mis energías espirituales, con el propósito de que los dos fuésemos una unidad. Se que voy a conseguir que tu nombre y el mío sean pronunciados al unísono hasta la eternidad. . . . Tu que has estado . . . . miles de años vivo, igual que el disco solar de nuestro adorado Atón. . . . El Faraón del Alto y Bajo Egipto, que existe en medio de la rectitud, el inmenso señor de las Dos Tierras. . . . tu, el hijo predilecto de Atón, que vivirá en la eternidad. . . .”

En la anterior inscripción se aprecia la censura que se desataría en tiempos de Seti I y Ramsés II contra todo lo referente a Akenatón, Atón, Nefertiti y los fieles a la “herejía” , con mucha saña.

kabrakan
25-January-2014, 01:27
Los historiadores no se ponen de acuerdo respecto a la muerte de Akenatón, sabemos que ocurrió en el año décimo séptimo de su reinado, y que tuvo como escenario Aketatón, donde sería enterrado con todos los ceremoniales que correspondían a un Faraón; no obstante años después seria trasladado a la tumba de su padre Amenofis III, “porque un hereje no merecía una sepultura propia”. Donde la historia se complica es al reconocer si falleció por culpa de una enfermedad o fue envenenado. Las opiniones se hallan divididas; aunque existe una leyenda, sin datos confirmados por la arqueología que dice que Akenatón volvió a desaparecer y nadie conoce lo que fue de el. La historia ha dejado registrado que el Faraón monoteísta falleció en el año 1358AC., cuando contaba con treinta años, y antes de expirar pronunció estas palabras:

“ El reino de lo eterno no tiene cabida en los límites de lo terreno. Todo volverá a ser como antes. El terror, el odio y la injusticia se impondrán en el gobierno del mundo, y los hombres serán arrojados de nuevo al sufrimiento. Quizá hubiera sido mejor para mi no haber nacido nunca, pues así jamás hubiese contemplado cuanta maldad hay en la Tierra.”

Como quiera que sea, cuando murió Akenatón, en su palacio vivía un niño de once años al que se había dado el nombre de Tutankatón (Símbolo viviente de Atón), y gozaba de la protección de Nefertiti; esta le había hecho casarse con su tercera hija, una joven que tenía tres años mas que su marido. De nuevo nos tropezamos con la controversia tan corriente en muchas de las cuestiones relacionadas con el antiguo Egipto, al explicar la razón por la que fue elegido el jovencito Tutankatón para ser el nuevo Faraón. Por una parte, se ha escrito que lo seleccionó Akenatón antes de fallecer, y por otra, que lo hizo un grupo de sacerdotes-adivinos al verle muy vulnerable a sus influencias. Disponía de las condiciones idóneas para acceder al trono, ya que no iba a ser la primera vez que se concedía este honor a un jovencito.

En base a todo lo anterior, ya no asombra comprobar lo fácil que resultó convencerle para que pasara a llamarse Tutankamón (Símbolo viviente de Amón), esto supuesto que acababa de ser abolido el culto a Atón, el único Dios, para que el Imperio de las Dos Tierras volviera a postrarse ante el viejo panteón de dioses; pero no desapareció el Dios impuesto por Akenatón. Se cuenta con una estela del año 1346AC en la que se puede leer lo siguiente:

“El (Tutankamón) devolvió hasta los confines de la eternidad todo cuanto había sido anulado bajo los monumentos. Persiguió a los pecadores por el país, restituyendo la verdad. El hizo aborrecer la mentira, con lo cual el Imperio de las Dos Tierras vive como en sus tiempos primigenios. Pues Su Majestad subió como rey al trono cuando se olvidaban ya los templos de dioses y diosas, desde Elefantina hasta las marismas del Delta, y sus santuarios comenzaban a desmoronarse formando montañas de escombros cubiertos con hierbas malas, como si sus sagradas imágenes jamás hubieran existido y sus edificaciones fueran una simple vereda. De resultas de la ignominia, el país sufrió una enfermedad, y los dioses abandonaron las orillas del Nilo. Cuando se enviaban soldados hasta Asiria para ensanchar las fronteras Egipcias, no se conseguía éxito alguno. Al rogar a algún dios para pedirle algo, él no respondía; y si se suplicaba a una diosa para solicitarle ayuda, ella permanecía callada. Sus corazones se les habían debilitado y todos dejaron de creer. . . .”

El anterior texto demuestra que Tutankamón hizo algo mas que restaurar el panteón de los dioses; comenzó el proceso de anulación de la doctrina de Atón. Poco tiempo vivió en Aketatón, la ciudad de sus suegros y esposa; comenzó a hacer unas largas visitas a Menfis, y por último se trasladó definitivamente a Tebas. Al mismo tiempo comenzaba a utilizar grandes cantidades de oro para fundir estatuas de Amón; también dedicó a este dios unas enormes embarcaciones construidas con cedro del Líbano.

Tutankamón reinó muy pocos años, y durante este tiempo se produjo el cambio de la nueva y breve religión a la antigua sin violencia; también se trasladó la capital del Egipto a Tebas y no faltaron los sacerdotes que llamaron hereje a Akenatón, y otros que lo anatematizaron. Pero no se destruyeron los templos de Atón; el joven Faraón estaba demasiado unido al anterior, un ataque directo contra lo que había representado la ciudad de Aketatón hubiera supuesto dañar la imagen de quien había ofrecido la oportunidad a los sacerdotes de recuperar el poder. Estos se encargaron de hacer ostentación del mismo, no tardó en comprobarse que eran los amos del país, al que se encargaron de explotar. Tenían prisa por resarcirse de los muchos años que llevaban sin encargarse de la recaudación de impuestos.

Para cobrarlos consiguieron la ayuda del ejército, cuyos soldados azotaban a los que se negaban a pagar por considerar abusiva la cantidad que se les exigía o detenían a los que no contaban con medios suficientes. Esto trajo consigo que las cárceles se llenaran de inocentes, se extendiera la corrupción y el pueblo quedase a merced de los codiciosos. Se estaba materializando el trágico presentimiento de Akenatón: la maldad se había impuesto en el Imperio de las Dos Tierras.

Otro de los múltiples enigmas que aun invaden el antiguo Egipto tiene relación con el supuesto asesinato de Tutankamón; en 1969 el investigador Ronal Harrison descubrió, por medio de un análisis radioscópico de la momia, que el joven Faraón presentaba un boquete en el occipucio “causado por una maza o la empuñadura de una espada”. ¿Quién pudo matarlo? Quizá con el paso del tiempo el desenterramiento de una estela o de otro testimonio escrito permita saberlo. De momento se cree que el móvil de los homicidas fue que el joven Faraón quiso combatir la corrupción y el abuso de poder que habían impuesto los sacerdotes.

kabrakan
31-January-2014, 20:28
Muerto o desaparecido Akenatón, Nefertiti seguía siendo una mujer poderosa; Aislada entre la creciente anarquía, parece como si la joven viuda hubiese querido poner fin a la crisis por medio de un golpe de estado. Subsistía aun el pacto entre Akenatón y Subbiluliuma. Desde Thutmosis IV la tradición diplomática consistía en confirmar los tratados mediante matrimonios. La reina no dudó en proponer a Subbiluluima que le mandara un hijo, prometiendo hacerle rey de Egipto al desposarlo. Los archivos de la capital Hitita han conservado la carta que Subbiluluima recibió de la reina de Egipto mientras aquel guerreaba por tierras de Orontes: “ Mi esposo ha muerto –escribe la reina- y yo no tengo hijo. Me han dicho que tu has engendrado numerosos hijos. Si me mandaras uno de tus hijos, podría ser mi esposo. (ciertamente) podría elegir a uno de mis servidores, pero me horroriza hacerlo mi esposo.”

El rey Hitita, al recibir esta carta, convocó al Consejo de los Grandes de su país y, después de haberles escuchado, envió en embajada a Egipto a Hattu-Lu, con el encargo de obtener informes exactos. El mensajero regresó con un embajador egipcio, el gran dignatario Hani, que llevaba una nueva carta de la reina. Subbiluluima temía una celada; la reina, que había sido avisada, escribiría: “Por que has dicho que quieren engañarte?, Si yo tuviera un hijo ¿escribiría al extranjero para pregonar el apuro de mi persona y de mi país? Y tu has desconfiado de mi y has hablado así. Mi esposo ha muerto, y yo no tengo hijos. ¿ Es preciso que tome uno de mis súbditos y me case con el? No he escrito a nadie mas, solo a ti. Todo el mundo te atribuye muchos hijos; dame uno, pues, para que sea mi esposo y reine en Egipto”.

Un príncipe Hitita salió para Egipto, pero el proyecto se había descubierto y el joven príncipe murió asesinado antes de su llegada. La noticia fue anunciada a Subbiluluima como si hubiera fallecido de muerte natural. “Habeis matado a mi hijo” , respondió el rey Hitita, y su carta terminaba con una declaración de Guerra. Una guerra que fue evitada por la intervención del general Horemheb. Mientras tanto Nefertiti “envejecía” a pesar de que solo contaba con treinta y seis años.

Con la muerte de Tutankamón, el trono fue entregado a Ay, un sabio aliado de Akenatón, acaso uno de sus mejores amigos; pero este personaje ya tenía mucha edad, reinaría solo dos años. En un tiempo tan breve dio pruebas de una gran prudencia y de saber mantener la paz. Para ello contó con la ayuda del general Horemheb. Precisamente este sería el siguiente Faraón; no se puede decir que atacara la religión Atoniana, sin embargo se comportó de una manera impropia en quien había sido un colaborador de Akenatón.

Ya constituido en Faraón Horemheb necesitaba construir grandes edificios, lo que era habitual en los monarcas de Egipto, utilizó la mayoría de los bloques de piedra que daban forma a los levantados por Akenatón. Pero lo hizo de una forma controlada, ya que los utilizó como cimientos colocándolos en un sentido inverso a como se encontraban, sin dejar de mantenerlos unidos, es decir, la piedra número 50 pasó a ser la número 1, la 49 pasó a ser la número 2, y así sucesivamente. En realidad este proceder fue una destrucción de lo establecido, el pago injusto de un militar que se estaba vengando de alguna manera de las muchas veces que sus demandas de atacar a los reyes rebeldes fueron desatendidas; porque culpaba a Akenatón de la pérdida de Asiria y otros países del norte.

Por otra parte, Horemheb estaba casado con Munte-Dyement, la hermana menor de Nefertiti, de la que se dispone de muy poca información. El general convertido en Faraón permaneció en el trono unos treinta años. Su reinado se considera justo, en base a que mantuvo las fronteras del país bien definidas, se encargó de que todos pagasen los impuestos y preservó la paz. En su debe se carga el contumaz saqueo de las tumbas de sus predecesores, aunque nunca localizó la de Tutankamón, que como se sabe se hallaba llena e tesoros.

kabrakan
05-February-2014, 01:28
Horemheb mantuvo tres años la ciudad de Aketatón en activo, debido a que el traslado de la capital a Tebas, llevó ese tiempo; primero se marcharon los grandes funcionarios, después sus servidores y por ultimo los artesanos. Subieron a los barcos que navegaban por el Nilo, y la ciudad quedó abandonada. Muchos de los que amaban sus casas, tapiaron las puertas y ventanas para que no fueran profanadas por los Beduinos o cualquier otra banda de ladrones del desierto. Sin embargo, el Sol continuó saliendo con el alba y poniéndose al atardecer, para alumbrar el gran templo de Atón con el mismo resplandor; nadie le recibió con música, cantos y palabras habladas; mientras tanto la brisa traía la arena del desierto, correteaban por las calles los perros y alguna otra bestezuela. El mas amargo testimonio del abandono.

Extrañamente no se tienen noticias de que Aketatón fuera ocupada por otra gente; se le consideraba la “ciudad maldita” o protegida por una fuerza misteriosa; lo cierto es que mientras se mantuviera una casa en pie, persistiría el recuerdo de una aventura religiosa excepcional, casi un milagro. El testimonio de uno de esos momentos históricos irrepetibles: un Faraón que era dueño del imperio mas grande del mundo se puso al servicio de un único Dios, cuya religión le había sido revelada, y creó una ciudad ejemplar, idílica, en la que estaban representados el Amor, la Verdad y la Fraternidad.

Solo Nefertiti vivió en la residencia llamada Palacio Septentrional con toda su corte; nunca abandonó la ciudad de Aketatón, debido a que amaba apasionadamente esta ciudad, y lo mas importante, seguía creyendo en la religión que ella había ayudado a conformar. Contaba treinta y seis años, continuaba siendo muy hermosa y sin embargo, los hombres ya no se arrodillaban a sus pies suplicándole una mirada. Todos la veían como la viuda de Akenatón, luego era “maldita”. Pudo haberse servido de su condición de suegra del nuevo Faraón, pero no dio ni un solo paso en ese sentido. Los estudios arqueológicos nos permiten saber que la reina viuda era muy temida; nadie había olvidado que durante muchos años llegó a ser mas importante que Akenatón; así lo demuestran las pinturas en las que se le representa con la indumentaria del Faraón, mientras parece ir a propinar un golpe de maza a un enemigo. No faltan las imágenes de la reina combatiendo en los barcos. Aun así, debemos reconocer que nada se sabe del destino de Nefertiti, Suponemos que su muerte llegaría antes del desmantelamiento total de la ciudad de Atón, hacia el año 1355aC aproximadamente, y a pesar de que se haya encontrado tanta información sobre ella, todavía no se ha localizado su tumba. Un hallazgo con el que sueñan todos los arqueólogos del mundo.

A continuación transmito un poema sobre Nefertiti, obra de un poeta anónimo:

La blancura del cielo está en tu rostro,
Bien adornado con la doble pluma.
Reina de una felicidad contagiosa,
Provista de los mejores dones de la mujer,
Cuya voz a todos emociona y estremece.
Señora de la gracia, inmensa en el amor,
Tus sentimientos reconfortan plenamente
Al perfecto Señor de los Dos Países. . . .
La princesa de las tierras del Nilo,
Generosa en los favores que brinda,
Propietaria de una dicha celestial,
Deslumbrante con sus dos plumas,
Entusiasmando con su voz a quienes la oyen,
Fascinando al Rey en su palacio,
Contenta con todo lo que sobre ella se dice,
La inmensa y muy adorada esposa del Rey,
Señora imperial de los Dos Países,
“hermosas son las grandeza de Atón”
“La mas bella se ha materializado en Egipto”.
¡Sabemos que vivirá eternamente!

kabrakan
11-February-2014, 00:20
Cincuenta años tardaron los sacerdotes en desatar toda su cólera contra la memoria de Akenatón, quien paso a ser considerado maldito, caído o desaparecido, que son tres palabras que en el Egipto antiguo son casi sinónimas. Los Faraones Seti I y Ramsés II se encargaron de cumplimentar las órdenes del clero vengativo: borrar el recuerdo del “hereje” y de todos los que le siguieron. Akenatón, en su momento, realizó una tarea similar con los dioses, pero se detuvo al comprobar que pretendía un imposible. Sus enemigos encontraron una forma mas sencilla: la ciudad de Atón desapareció por completo; de la misma forma en que había actuado Horemheb, se desmontaron los bloques de piedra ordenadamente, para utilizarlos en sentido inverso. Sabemos que un gran número de ellos fueron llevados a Heliópolis, a Menfis y a otros lugares; también sirvieron para los templos que mandaron edificar los faraones responsables del exterminio, y sobre los solares de las construcciones se levantaron canteras, con lo que culminó el enterramiento de un sueño. Así mismo, se abrieron las tumbas para borrar los nombres malditos y, después, se cerraron sin respetar la colocación primitiva; algunas momias fueron sepultadas en otros lugares y en muchos casos se actuó de forma caprichosa.

Además de aprovechar los bloques de piedra, los sacerdotes se sirvieron de los himnos atonianos para componer otros en la misma línea; la literatura egipcia en general ya no pudo ser la misma, porque en Aketatón se había creado un estilo, que la historia llamaría “amarniano” por haberse descubierto en las ruinas de Tell-al-Amarna, que nadie quiso ignorar por su riqueza expresiva. Algo parecido sucedió con las otras artes, pues los pintores, escultores y demás creadores siguieron los caminos marcados por aquellos genios.

Mención aparte debemos hacer al resurgimiento de la adoración a Ra, el dios del sol; antes de Akenatón era Osiris la divinidad preferida, a partir de este, solo podía entregársele el predominio a una deidad solar, pero ya nunca fue considerada única; en muchas ocasiones se repitieron las ceremonias ideadas por Akenatón, ya que eran las mas aceptadas por la gente. El caso es que el pueblo Egipcio nunca olvidó del todo a Akenatón, porque la ciudad de Atón se convirtió en un ideal; algo que se había ido pero que resultaba hermoso considerar una quimera. Tendrían que ser otros, los Hebreos, quienes demostrarían, sin saberlo conscientemente, la importancia de la doctrina Atoniana, pero para esto faltaban muchos años en una primera fase, y siglos en una segunda.

Ya hemos mencionado que en la era de Akenatón, el pueblo Hebreo era una tribu nómada dedicada al robo y al saqueo, como todas las tribus nómadas de aquellas épocas, que deambulaba por el reino de Palestina; en la época de Ramsés II ya se encontraban esclavizados, aun cuando , seguían siendo “indomables”, politeístas, irreverentes con la teología egipcia, y practicantes de los sacrificios humanos entre ellos, acto inconcebible en la religión egipcia.

kabrakan
11-February-2014, 00:26
En dos papiros de los tiempos de Ramsés II se menciona a un funcionario llamado Mose, que era tan importante que podía destituir Visires; contaba unos ochenta años cuando se dieron sus enfrentamientos con el Faraón a causa de los Hebreos esclavizados, con los que simpatizaba. Era un noble egipcio muy sabio, perfecto conocedor de las tradiciones de Egipto y de la religión de Akenatón; el Faraón y su pueblo cansados del incontrolable comportamiento de los esclavos Hebreos, encargó a Mose la tarea de regresarlos a su lugar de origen, y este gran sabio cumplió la orden. Los Israelitas lo llamaron Moisés y presentaron como de su raza para conferir un mayor valor al mito del Éxodo y que además tomó de la religión de Akenatón las cuestiones que mas le interesaban.

Sigmud Freud dice: “Moisés, que dio a los Israelitas no solo una nueva religión, sino también el precepto de la circuncisión (lo que era una costumbre higiénica egipcia), no fue judío, sino Egipcio. Entonces la religión Mosaica sería probablemente egipcia, y por añadidura la del dios Atón, (considerando sus lógicas discrepancias con la religión oficial), la cual deja entrever algunas coincidencias muy notables con la religión judía ulterior.”

Por otro lado Cristian Jacq demuestra que la religión de Akenatón influyó en el cristianismo: “ Las experiencias espirituales de Akenatón y los textos de la época Amarniana, suscitaron mas de una vez el asombro de los científicos cristianos que estudiaron el periodo; cabe pensar que, en cierto sentido, la fe de Akenatón fue una prefiguración del futuro cristianismo, una visión tan profunda de la unicidad que se tradujo forzosamente en el monoteísmo. Tal vez la experiencia Atoniana ejerció su influencia a distancia sobre el cristianismo naciente. Un papiro de Oxirrinco registra estas palabras de Cristo:

“¿Preguntáis quienes son los que nos conducen al Reino? ¿Preguntáis si el Reino está en los cielos? Las aves del aire, y todas las bestias que hay bajo tierra y sobre tierra, y los peces del mar, son ellos los que os conducen, y el Reino de los cielos está en vosotros”

En sus palabras Cristo no cede a un naturalismo sentimental, sino que enseña a sus discípulos que los secretos de la divinidad están inscritos en la naturaleza. Observándola, comulgando con ella, el hombre descubre que el secreto de la vida se halla oculto en su propio corazón. Toda la enseñanza de Akenatón converge hacia esta toma de conciencia. Se puede citar otros textos cristianos inspirados, mas o menos directamente, por el pensamiento de Akenatón; recordemos por ejemplo el mas célebre de ellos, el salmo 104. Algunas de sus partes son incluso traducciones del gran himno de Atón. Al principio de su obra el salmista pide a Yahvé que le bendiga, “vestido de fasto y de esplendor, envuelto en luz como en manto”. El salmista compone después estos versos que no sorprenderán a los lectores que conocen ya el gran himno de Atón:

Haces brotar las fuentes en los barrancos.
Las aguas avanzan en medio de las montañas,
Abrevan todas las bestias del campo,
Los onagros calman en ella su sed,
El ave de los cielos se posa junto a ellas,
Bajo el follaje, eleva su voz.

Desde tus altas cámaras, abrevas las montañas.
La tierra se sacia con el fruto de tus obras.
Tu haces crecer la hierva para el ganado,
Y las plantas para el uso de los humanos. . .
. . . . . . . . .
El (Yahvé) hizo la luna para marcar los tiempos,
El sol conoce su poniente.
Tu traes la tiniebla, y es la noche,
Todos los animales de los bosques se agitan.
Los cachorros del león rugen tras la presa
Y reclaman a Dios su comida.
Cuando sale el sol, se retiran
Y van a acostarse en sus guaridas.
El Hombre sale para la labor,
A hacer su trabajo hasta el ocaso.
¡Cuan numerosas son tus obras, Yahvé!
Todas las hiciste con sabiduría
La tierra está llena de tu riqueza. . . .
.. . . . . . . . .
Si ocultas tu rostro, se espantan,
Si apartas tu aliento, expiran,
A su polvo retornan.
Si envías tu aliento, son creados,
Tu renuevas la faz de la tierra.


Ya para terminar diremos que la Biblia la escribieron infinidad de personas anónimas y resulta evidente que muchos de sus versículos se encuentran en los textos de otras civilizaciones muy anteriores; por ejemplo las referencias al Diluvio Universal, se hallan en los poemas babilónicos de Gilgamesh, donde este personaje construye un arca, selecciona a las familias de animales y sobrevive de una manera muy similar a la de Noé y su familia.

Todo lo que hasta aquí he escrito, está basado en vestigios arqueológicos, desde luego que queda sujeto a la mejor opinión del amable e interesado lector.

FIN

kabrakan
03-March-2015, 13:12
Descubren tumba del "Guardián del dios Amón" en Egipto

El mausoleo del llamado "guardián de la puerta del dios Amón", que data de la XVIII dinastía faraónica (1554-1304 a.C.), ha sido descubierto en la ciudad de Luxor, informó hoy el ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati.

El hallazgo es obra de arqueólogos estadounidenses que realizaban excavaciones en la zona de Al Qarna en Luxor, a unos 600 kilómetros al sur de El Cairo.

La tumba, que pertenece a una persona identificada como Amenhoteb, tiene forma de letra T y está compuesta por una primera sala de 5,10 y 1,50 metros de largo y ancho, respectivamente.

Esta sala conduce con dirección al este a otra sala que tiene un pequeño nicho inconcluso y una entrada a una cámara lateral de dos metros cuadrados, que tiene en su centro un pozo.

El pozo puede que conduzca a la cámara mortuoria, según el comunicado de Antigüedades.

El ministro destacó que los muros internos de la cripta están ornamentados con relieves policromados que representan al fallecido y a su esposa frente a una mesa de ofrendas.

Por su parte, el director general de Antigüedades del Alto Egipto, Sultan Aid, dijo que la tumba fue dañada premeditadamente, ya que algunas de sus escenas e inscripciones jeroglíficas fueron raspadas, entre ellos los nombres y títulos del dios Amón y del difunto.

Estas acciones fueron perpetradas durante la revolución religiosa que aconteció durante el periodo del faraón Akenaton, concluyó el responsable egipcio.

Akenatón, conocido también como Amenofis IV, fue uno de los faraones más importantes del Imperio Nuevo (1539-1075 a.C.), por ser el primer monarca que instauró el monoteísmo, desplazando al dios Amón, y eligiendo a Atón.

evn