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“ Al que se pase de verga,
hay que romperle la madre”.
Pues así, con esa jerga,
habló el prócer una tarde:

Le dijeron a Benito:
La frase debes cambiar,
porque se oye muy vulgar.
dila, pero más bonito.

Y Benito más sereno,
que era de todo capaz,
cambió la frase de lleno
y dijo “El respeto ajeno,
sencillamente es la paz”