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Viejo 28-August-2016, 17:59
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cafe Al Margen (Lo que se nos quedó por decir)

Este espacio es para comentar todo lo que tenga que ver con Libros y/o autores
como una continuación del libro que hemos leido, como una post-data más bien.
Para libros en general y autores está el otro tema
Me da mucho gusto continuar y/o inaugurar este su nuevo sitio con la novela de Juan Eslava Galan
LA MULA




Voy a copiar una reseña que me gustó mucho y es de Hislibris, una página excelente para novelas históricas.

"A veces uno piensa la de veces que ha dejado pasar una novela por sus manos y no la ha leído y luego se ha arrepentido. A mí me ha pasado con el libro que en estos momentos tengo entre las manos: La Mula, de Juan Eslava Galán. Reconozco que el tema de la Guerra Civil española (1936-1939) nunca me había llamado la atención, pero desde que el mismo escritor, anteriormente citado, escribió Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie, comencé a acercarme a este periodo histórico tan crítico y transcendental en nuestra historia. Además se añade que este libro contiene un elemento personal y familiar que me ha llamado fuertemente la atención: la función de los muleros en la guerra. Tuve un abuelo que fue mulero en la guerra de África allá en la época del desastre de Annual (22/07/1921), y otro familiar que comercializaba con productos como chocolate o café allá por las sierras de la Hurdes a lomos de una mula. Este hombre incluso llevaba dos pistolones para defenderse de los asaltadores. ¡Menuda novela que se podría escribir de este hombre!

Tras exponeros los motivos de lectura de este libro, no podemos dejar pasar la ocasión de hablar del autor, Juan Eslava Galán. Juan Eslava Galán nació en Arjona (Jaén) en 1948; se licenció en Filología Inglesa por la Universidad de Granada y se doctoró en Letras con una tesis sobre historia medieval. Amplió estudios en el Reino Unido, donde residió en Bristol y Lichfield, y fue alumno y profesor asistente de la Universidad de Ashton (Birmingham). A su regreso a España ganó las oposiciones a Cátedra de Inglés de Educación Secundaria y fue profesor de bachillerato durante treinta años, una labor que simultaneó con la escritura de novelas y ensayos de tema histórico. Ha ganado los premios Planeta (1987), Ateneo de Sevilla (1991), Fernando Lara (1998) y Premio de la Crítica Andaluza (1998). Sus obras se han traducido a varios idiomas europeos. Es Medalla de Plata de Andalucía y Consejero del Instituto de Estudios Giennense.
Es autor de una docena de novelas entre las que destacan:

En busca del Unicornio, El Comedido Hidalgo, La Mula, Señorita, El Mercenario de Granada… Y También es autor de algunos ensayos entre los que cabe destacar: Los templarios y otros enigmas de la historia, Historia de España contada para escépticos, Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie, Los años del miedo, Califas, guerreros, esclavas y eunucos. Los moros en España, El catolicismo explicado a las ovejas. Me quedo atrás muchos ensayos y novelas pues es autor prolífico donde los haya. Incluso escribe novelas de ficción histórica con el pseudónimo Nicholas Wilcox. (La Lápida Templaría, Los falsos peregrinos, Las trompetas de Jericó, La sangre de Dios y Los templarios y la Mesa de Salomón).

Después de establecer quien es el magnífico escritor de esta apasionante novela llega el momento de centrarnos en la susodicha. La obra cronológicamente nos sitúa en el antes y el después de la batalla de Valsequillo. La batalla de Valsequillo fue una de las últimas operaciones militares planificadas por el gobierno de la República a principios del año 1939, batalla en la que participaron más de 160.000 soldados de ambos bandos (90.000 republicanos y 70.000 nacionales).

El 5 de 1939 un primer y rápido ataque desde Badajoz comandado por el general Antonio Escobar consigue abrir brecha en el frente franquista y penetrar hasta las cercanías de Fuente Ovejuna, donde toparon con una dura resistencia en la sierra Trapera y en el cerro Mano de Hierro que detuvo el avance republicano el día 9.

El día 14 comienza la contraofensiva franquista, que recupera todas las poblaciones perdidas, de las que ya apenas quedan sino escombros y devuelven al ejército republicano a sus posiciones iniciales. Durante esta batalla más de 8.000 personas murieron (2.000 franquistas y 6.000 republicanos), y después de la misma la resistencia republicana en el norte de Córdoba fue mínima. A finales de marzo, a las órdenes del general Yagüe, las tropas franquistas entran en todos los pueblos de la zona, contándose por millares los prisioneros, que abarrotaban los campos de concentración.

Esta novela ambientada en la Guerra Civil española nos cuenta la historia del cabo de acemileros Juan Castro Pérez perteneciente a la Tercera Bandera de la Falange de Canarias en el final de la contienda, final del 38 y mediado del 39. Esta historia, escrita con una ternura inimaginable, nos cuenta como el cabo Pérezencuentra una mula perdida en el frente de Valsequillo y la llama Valentinilla. En ese momento al cabo Pérez ya no le importa la guerra sino conservar esa mula para, después de la contienda tener un compañero en sus pequeñas posesiones allá en tierras de Jaén. A través de los ojos de este duro, recio y gentil acemilero observamos la vida de los soldados en las ~~~~~~~~~s, como se relacionan entre ellos y como comparten sueños de seguir viviendo no solo entre fango y horror sino en el después de dicha guerra.

A mi modo de ver esta novela rezuma ternura por los cuatro costados. Es una novela muy en la línea de esa extraordinaria película titulada La vida es bella de Benigni. La manera de narrar los hechos de la guerra no son heroicos ni tácticos. Los que busquen un libro que expongan táctica y logística, mejor no lo abran. La guerra es el telón de esta historia. Esta ahí porque es el elemento en el que el personaje se mueve, pero si no estuviera tampoco se perdería mucho. Es la historia de una relación elemental entre este duro trabajador del campo y su rucio. Muy al estilo Sancho Panza con su mulita.

Antes de terminar os diré dos datos muy importantes. Uno, el personaje del cabo Pérez existió de verdad. Es el padre de Eslava Galán. Por tanto es una historia verídica. Incluso hay una anécdota que narra Arturo Pérez-Reverte sobre el momento que Eslava Galán le da a leer a su padre la novela: «Así escribió La Mula: mezclando realidad y ficción hasta el punto de que su padre, al leerla, miró de reojo a su mujer, se llevó a Juan aparte, y en voz baja le preguntó: “Hijo, ¿de verdad me follé yo a una falangista?”». Y dos, actualmente está empezando a rodarse la película sobre el libro, a cargo del directo inglés Michael Radford. Una versión inglesa de la guerra civil. Consulten la página oficial de Juan Eslava Galán para más información: www.juaneslavagalan.com.

En verdad le recomiendo el libro. Es pequeño en extensión pero gigantesco en sentimientos y verdades como puños. Libro perfecto para cualquiera que quiera iniciarse en la Guerra Civil que destrozó este país en dos.
(Hislibris)
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  #2  
Viejo 28-August-2016, 22:05
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cafe Re: Al Margen (Lo que se nos quedó por decir)

No he leido muchas novelas sobre la Guerra Civil española; al contrario, son muy pocas pero lo suficiente para darme una idea del Conflicto e ir profundizando en la Historia, a través de la ficción histórica de los personajes en las novelas de Gironella, Sender,Grandes, Sanchez Garnica,Perez Reverte,Dueñas,Marti y ahora de Eslava Galán.

Cuando hacia las Reseñas no me atrevía a dar mi opinión sobre el tema, lo hacia sobre la novela, sobre todo que lo hago tambien para el grupo de Lectura al que pertenezco donde la gran mayoría son españoles.
Pero esta vez sí lo hice, y la respuesta fue sorprendente, casi nunca se opina sobre la opinión de uno más que un par de frases pero esta vez, como si la gente, en un casi Foro no se atreviera a dar un primer paso me imagino por no aparecer como tendiente al bando ganador que ha pasado a la historia como la parte malvada.
Pero no se trata de éso. Ya lo han dicho autores Como Perez Reverte, que dicho de paso ha sido criticado por esto.

Basicamente en el bando republicano no se ponian de acuerdo las diferentes facciones de izquierda, había mucha pugna y rivalidad entre ellos.
Mientras que en el bando falangista era una sola la preocupación e interés España y todos luchaban por lo mismo.
Esa es la razón por la que ganaron.

Pero a raiz de un aniversario más de la muerte, del asesinato de Garcia Lorca,una amiga española Raquel Cano publicó esto:


"Para este poeta no ha habido ni habrá memoria histórica



YA NO ME BESAS

Aquella fue la última noche que nuestros labios
de cristal y de sangre unieron nuestro aliento
mientras la libertad desplegaba sus alas
de nuestra nuca herida por el último beso.

José María Hinojosa.

José María era el tercer poeta de los fundadores de la malagueña revista "Litoral", junto a Emilio Prados y Manuel Altolaguirre.
Se sumó (si no lo creó) al movimiento poético surrealista y mantuvo una intensa amistad con Lorca, Alberti, Buñuel, a quienes dedica muchos de sus poemas.
José María era católico y de derechas, perteneciente al Partido Agrario.
Se presentó a las elecciones de 1936 pero no salió elegido.
Llegada la guerra fue hecho prisionero por "fascista" y asesinado el día 22 de agosto de ese año (dentro de tres días harán 80 años) junto a su padre, su hermano y varios inocentes más.

Los artistas de izquierda lo olvidaron.
Sólo lo recordaba Cernuda desde su exilio mejicano cuando en su epistolario les exige a los que quedaron aquí:
¿E Hinojosa? ¿Por qué no habláis de Hinojosa?".
Como no era de ellos lo despreciaron y así sigue.
Una vez le dedicó un poema a Alberti, seguramente ignorante en ese entonces de que el poeta comunista ya había escrito estos versos insensatos:


"Pero en la unión soviética...
la risa de los niños
se desprenden en trineos
por los campos helados.
Sus ojos no conocen el espanto del crimen
ni sus oídos ese clamor que alza la sangre."

"Allí"
"Consignas"
Rafael Alberti
.

Desgraciadamente, los ojos de José María conocieron el espanto del crimen soviético."

Opiné y ni un sólo comentario negativo a un par de frases en las que di mi opinión.Al contrario. Y me dio mucho gusto.En esa guerra no hay ni buenos ni malos.Hay vencedores y vencidos
Y el final de la Guerra significó un alivio para los civiles de ambos bandos.
De ahi el título de la tercera novela de Gironella "Ha estallado la paz".

Saludos
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  #3  
Viejo 03-September-2016, 08:38
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  #4  
Viejo 12-September-2016, 22:38
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Una historia de España (LXX)
12 Sep 2016/ARTURO PÉREZ-REVERTE / Patente de corso

La Segunda República, que con tantas esperanzas populares había empezado, se vio atrapada en una trampa mortal de la que no podía salvarla ni un milagro.
Demasiada injusticia sin resolver, demasiadas prisas, demasiado desequilibrio territorial, demasiada radicalización ideológica, demasiado político pescando en río revuelto, demasiadas ganas de ajustar cuentas y demasiado hijo de puta con pistola.

El triángulo de las Bermudas estaba a punto: reformismo democrático republicano -el más débil-, revolución social internacional y reacción fascio-autoritaria, con estas dos últimas armándose hasta los dientes y resueltas, sin disimulos y gritándolo, a cambiar los votos por las armas.
Los titulares de periódicos de la época, los entrecomillados de los discursos políticos, ponen los pelos de punta.
A esas alturas, una república realmente parlamentaria y democrática les importaba a casi todos un carajo.
Hasta Gil Robles, líder de la derechista y católica CEDA, dijo aquello de «La democracia no es para nosotros un fin, sino un medio para ir a la conquista de un Estado nuevo»; discurso que era, prácticamente, calcado al de socialistas y anarquistas –«Concordia? ¡No! ¡Guerra de clases!», titulaba El Socialista–.
Sólo los comunistas, como de costumbre más fríos y profesionales –en ese tiempo todavía eran pocos–, se mostraban cautos para no alarmar a la peña, esperando disciplinados su ocasión, según les ordenaban desde Moscú.

Y así, las voces sensatas y conciliadoras se iban acallando por impotencia o miedo bajo los gritos, los insultos, la chulería y las amenazas.
Quienes hoy hablan de la Segunda República como de un edén social frustrado por el capricho de cuatro curas y generales no tienen ni puñetera idea de lo que pasó, ni han abierto un libro de Historia serio en su vida –como mucho leen los de Ángel Viñas o el payaso de Pío Moa–.
Aquello era un polvorín con la mecha encendida y se mascaba la tragedia.

Si el primer intento golpista había venido de la derecha, con el golpe frustrado del general Sanjurjo, el segundo, más grave y sangriento, vino de la izquierda, y se llamó revolución de Asturias.
En octubre de 1934, mientras en Cataluña el presidente Companys proclamaba un Estado catalán que fue disuelto con prudente habilidad por el general Batet (años más tarde fusilado por los franquistas, que no le perdonaron esa prudencia), el PSOE y la UGT decretaron una huelga general contra el gobierno de entonces –centro derecha republicano con flecos populistas–, que fue sofocada por la declaración del estado de guerra y la intervención del ejército, encomendada al duro y prestigioso general (prestigio militar ganado como comandante del Tercio en las guerras de Marruecos) Francisco Franco Bahamonde, gallego por más señas.

La cosa se resolvió con rapidez en todas partes menos en Asturias, donde las milicias de mineros socialistas apoyadas por grupos anarquistas y comunistas, sublevadas contra la legítima autoridad política republicana –quizá les suene a ustedes la frase– le echaron pelotas, barrieron a la Guardia Civil, ocuparon Gijón, Avilés y el centro de Oviedo, y en los ratos libres se cargaron a 34 sacerdotes y quemaron 58 iglesias, incluida la magnífica biblioteca del Seminario.
El gobierno de la República mandó allá arriba a 15.000 soldados y 3.000 guardias civiles, incluidas tropas de choque de la Legión, fogueadas en África, y fuerzas de Regulares con oficiales europeos y tropa mora: lo mejor de cada casa.
Aquello fue un ensayo general con público, orquesta y vestuario, de la Guerra Civil que ya traía de camino Telepizza; un prólogo dramático en el que los revolucionarios resistieron como fieras y los gubernamentales atacaron sin piedad, llegándose a pelear a la bayoneta en Oviedo, que quedó hecha cisco.
Semana y media después, cuando acabó todo, habían muerto tres centenares de gubernamentales y más de un millar de revolucionarios, con una represión bestial que mandó a las cárceles a 30.000 detenidos.

quello dio un pretexto estupendo al ala derechista republicana para perseguir a sus adversarios, incluido el encarcelamiento del ex presidente Manuel Azaña –popular intelectual de la izquierda culta–, que nada había tenido que ver con el cirio asturiano.
La parte práctica fue que, después de Asturias, las izquierdas se convencieron de la necesidad de aparcar odios cainitas y presentarse a nuevas elecciones como un frente unido.
Costó doce meses de paciencia y salivilla, pero al fin hubo razonable unidad en torno al llamado Frente Popular.
Y así despedimos 1935 y recibimos con bailes, matasuegras y serpentinas el nuevo año. Feliz 1936.
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  #5  
Viejo 14-September-2016, 13:30
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  #6  
Viejo 19-September-2016, 10:45
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Hola Pepis!

Rapidamente para comentarte dos cosas.

Primero que estoy en la mitad de "Un millón de muertos", la verdad me estoy saltando descripciones acerca de personajes secundarios y de los extranjeros que fueron a ayudar a España, en los dos lados.

Es terrible, porque aun leyendo el libro sientes como los personajes de alguna manera van perdiendo la capácidad de asombro y en medio de tanta barbarie tienen ánimo de pensar en otras cosas y reir incluso.

Si lo acabo va a ser el único libro que leo en todo el mes.
Pese a que en este la guerra se ha desatado, el anterior me pareció más sobrecogedor, al menos hasta el momento.

Lo otro, un amigo español que sabe que estoy inmersa en el tema de la guerra civil, me mandó un video precioso y terrible.
Se llama " a los que hirió el amor".

Cuando uno piensa en la guerra piensa en las dos partes contrarias como en un todo, no imagina rostros, situaciones, personas, parte de una familia. y las imagenes nos traen a la realidad.

Aunque es un recuerdo a la memoria republicana, se aplica para los dos lados. Fuera de las ideas políticas, son las mismas personas, con los mismos dolores y las mismas pérdidas.




Terrible
.
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  #7  
Viejo 27-September-2016, 01:01
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Una historia de España (LXXI)
26 Sep 2016/ARTURO PÉREZ-REVERTE /


En contra de lo que muchos creen, al empezar 1936 la Falange eran cuatro gatos.
Falangistas de verdad, de lo que luego se llamaron camisas viejas, había pocos.
Más tarde, con la sublevación de la derecha, la guerra y sobre todo la postguerra, con la apropiación que el franquismo hizo del asunto, aquello creció como la espuma.

Pero al principio, como digo, los falangistas apenas tenían peso político. Eran marginales.
Su ideología era abiertamente fascista, partidaria de un estado totalitario que liquidase parlamentos y otras mariconadas.

Pero a diferencia de los nazis, que eran una pandilla de gángsters liderados por un psicópata y secundados con entusiasmo por un pueblo al que le encantaba delatar al vecino y marcar el paso, y también a diferencia de los fascistas italianos, cuyo jefe era un payaso megalómano con plumas de pavo real a quien Curzio Malaparte –que por un tiempo fue de su cuerda– definió con plena exactitud como «un gran imbécil», la Falange había sido fundada por José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador don Miguel.

Y aquí había sus matices, porque José Antonio era abogado, culto, viajado, hablaba inglés y francés, y además era guapo, el tío, con una planta estupenda, que ante las jóvenes de derechas, y ante las no tan jóvenes, le daba un aura melancólica de héroe romántico; y ante los chicos de la burguesía y clases altas, de donde salió la mayor parte de los falangistas de la primera hora, lo marcaba con un encanto amistoso de clase y un aire de viril camaradería que los empujaba a seguirlo con entusiasmo; y más en aquella España donde los políticos tradicionales se estaban revelando tan irresponsables, oportunistas e infames como los que tenemos en 2016, sólo que entonces había más hambre e incultura que ahora, y además la gente llevaba pistola.
Y aunque de todo había en derechas e izquierdas, o sea, clase alta, media y baja, podríamos apuntar, para aclararnos, que pese a sus esfuerzos la Falange nunca llegó a cuajar entre las clases populares, que la consideraban cosa de señoritos; y que en aquel 1936, que tanta cola iba a traer, lo mejor de la juventud española no es ya que estuviera dividida entre falangistas, carlistas, católicos y derechistas en general, de una parte, y socialistas, anarquistas y comunistas –éstos últimos también todavía minoritarios– de la otra, sino que tales jóvenes, fuertemente politizados, incluso compañeros de estudios o de pandilla de amigos, empezaban a matarse entre sí a tiro limpio, en la calle, con acciones, represalias y contrarrepresalias que aumentaban la presión en la olla.

Hasta los estudiantes se enfrentaban, unos como falangistas y otros como miembros de la Federación Universitaria Española (FUE), de carácter marxista.
Sobre todo los falangistas, duros y activos, estaban decididos a destruir el sistema político vigente para imponer un estado fascista.
Eran agresivos y valientes, pero también lo eran los del bando opuesto; de modo que se sucedían las provocaciones, los tiroteos, los entierros, los desafíos y ajustes de cuentas. Había velatorios en las morgues donde se encontraban, junto a los féretros de sus muertos, jóvenes obreros socialistas y jóvenes falangistas.

A veces se acercaban unos a otros a darse tabaco y mirarse de cerca, en trágicas treguas, antes de salir a la calle y matarse de nuevo.
Derechas e izquierdas conspiraban sin rebozo, y sólo algunos pringados pronunciaban la palabra concordia.
Los violentos y los asesinos seguían siendo minoritarios, pero hacían mucho ruido.
Y ese ruido era aprovechado por los golfos que convertían las Cortes en un patio infame de reyertas, chulerías y amenazas.

El desorden callejero crecía imparable, y los sucesivos gobiernos perdían el control del orden público por demagogia, indecisión, cobardía o parcialidad política.
La llamada gente de orden estaba harta, y las izquierdas sostenían que sólo una revolución podía derribar aquella «república burguesa» a la que consideraban «tan represiva como la monarquía» (titulares de prensa).

Unos se volvían hacia Alemania e Italia como solución y otros hacia la Unión Soviética, mientras los sensatos que miraban hacia las democracias de Gran Bretaña o Francia eran sofocados por el ruido y la furia.

La pregunta que a esas alturas se hacían todos era si el siguiente golpe de Estado, el puntillazo a la maltrecha República, lo iban a dar las derechas o las izquierdas.

Aquello se había convertido en una carrera hacia el abismo.
Y cuando pita la locomotora de cualquier abismo, los españoles nunca perdemos la ocasión de subirnos al tren.[Continuará].
__________
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  #8  
Viejo 22-November-2016, 14:20
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cafe Re: Al Margen (Lo que se nos quedó por decir)

Una historia de España (LXXV)

21 Nov 2016/ARTURO PÉREZ-REVERTE /

Transformado el golpe militar en guerra civil, el bando nacional -a diferencia del republicano- comprendió, con mucha lucidez militar, la necesidad de un mando único para conducir de forma eficaz aquella matanza.

También la Alemania nazi y la Italia fascista exigían un interlocutor concreto, un nombre, un rostro con quien negociar apoyo financiero, diplomático y militar.
Y su favorito de toda la vida era el general Franco.
Ante esa evidencia, la junta rebelde acabó cediendo a éste los poderes, que se vieron reforzados –aquel espadón gallego y bajito era un tipo con suerte– porque los generales Sanjurjo y Mola palmaron en sendos accidentes de aviación.

Y cuando las tropas nacionales fracasaron en su intento de tomar Madrid, y la cosa tomó derroteros de guerra larga, el flamante jefe supremo decidió actuar con minuciosa y criminal calma, sin prisas, afianzando de forma contundente las zonas conquistadas, sin importarle un carajo la pérdida de vidas humanas propias o ajenas.
La victoria final podía esperar, pues mientras tanto había otras teclas importantes que ir tocando: asegurar su poder y afianzar la retaguardia.

Así, mientras la parte bélica del que ya se llamaba Alzamiento Nacional discurría por cauces lentos pero seguros, el ahora Caudillo de la nueva España se puso a la tarea de concentrar poderes y convertirla en Una, Grande y Libre -eso decía él-, aunque entendidos los tres conceptos muy a su manera. A su peculiar estilo.
Apoyado, naturalmente, por todos los portadores de botijo, oportunistas y sinvergüenzas que en estos casos, sin distinción de bandos o ideologías, suelen acudir en socorro del vencedor preguntando qué hay de lo mío.

A esas alturas, la hipócrita política de no intervención de las democracias occidentales, que habían decidido lavarse las manos en la pajarraca hispana, beneficiaba al bando nacional más que a la República.
De modo que, conduciendo sin prisas una guerra metódica cuya duración lo beneficiaba, remojado por el clero entusiasta en agua bendita, obedecido por los militares, acogotando a los requetés y falangistas que pretendían ir por libre y sustituyéndolos por chupacirios acojonados y sumisos, reuniendo en su mano todos los poderes imaginables, el astuto, taimado e impasible general Franco (ya nadie tenía huevos de llamarlo Franquito, como cuando era comandante del Tercio en Marruecos) se elevó a sí mismo a la máxima magistratura como dictador del nuevo Estado nacional.

Con el jefe de la Falange, José Antonio, recién fusilado por los rojos –otro golpe de suerte–, los requetés carlistas bajo control y las tropas dirigidas por generales que le eran por completo leales –a los que no, los quitaba de en medio con mucha astucia–, Franco puso en marcha, paralela a la acción militar, una implacable política de fascio-militarización nacional basada en dos puntos clave: unidad de la patria amenazada por las hordas marxistas y defensa de la fé (entonces fé aún se escribía con acento) católica, apostólica y romana.
Todas las reformas que con tanto esfuerzo y salivilla había logrado poner en marcha la República se fueron, por supuesto, al carajo.
La represión fue durísima: palo y tentetieso.
Hubo pena de muerte para cualquier clase de actividad huelguista u opositora, se ilegalizaron los partidos y se prohibió toda actividad sindical, dejando indefensos a obreros y campesinos.

Las tierras ocupadas se devolvieron a los antiguos propietarios y las fábricas a manos de los patronos.
En lo social y doméstico «se entregó de nuevo al clero católico –son palabras del historiador Enrique Moradiellos– el control de las costumbres civiles y de la vida educativa y cultural».
Casi todos los maestros –unos 52.000– fueron vigilados, expedientados, expulsados, encarcelados o fusilados. Volvieron a separarse niños y niñas en las escuelas, pues aquello se consideraba «un crimen ministerial contra las mujeres decentes», se suprimió el divorcio –imaginen el desparrame–, las festividades católicas se hicieron oficiales y la censura eclesiástica empezó a controlarlo todo.
Los niños alzaban el brazo en las escuelas; los futbolistas, toreros y el público, en estadios, plazas de toros y cines; y hasta los obispos lo hacían –ver esas fotos da vergüenza– al sacar al Caudillo bajo palio después de misa, mientras las cárceles se llenaban de presos, los piquetes de ejecución curraban a destajo y las mujeres, devueltas a su noble condición de compañeras sumisas, católicas esposas y madres, se veían privadas de todos los importantes progresos sociales y políticos que habían conseguido durante la República.

[Continuará].

Editado por Tatiana en 22-November-2016 a las 14:21
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  #9  
Viejo 22-November-2016, 16:47
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Hola Pepis!

Rapidamente para comentarte dos cosas.

Primero que estoy en la mitad de "Un millón de muertos", la verdad me estoy saltando descripciones acerca de personajes secundarios y de los extranjeros que fueron a ayudar a España, en los dos lados.

Es terrible, porque aun leyendo el libro sientes como los personajes de alguna manera van perdiendo la capácidad de asombro y en medio de tanta barbarie tienen ánimo de pensar en otras cosas y reir incluso.

Si lo acabo va a ser el único libro que leo en todo el mes.
Pese a que en este la guerra se ha desatado, el anterior me pareció más sobrecogedor, al menos hasta el momento.

Lo otro, un amigo español que sabe que estoy inmersa en el tema de la guerra civil, me mandó un video precioso y terrible.
Se llama " a los que hirió el amor".

Cuando uno piensa en la guerra piensa en las dos partes contrarias como en un todo, no imagina rostros, situaciones, personas, parte de una familia. y las imagenes nos traen a la realidad.

Aunque es un recuerdo a la memoria republicana, se aplica para los dos lados. Fuera de las ideas políticas, son las mismas personas, con los mismos dolores y las mismas pérdidas.




Terrible
.
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Amiga, no tengo tiempo para extenderme ya sabes el internet.. pero te digo rápidamente de lo cruel de esta guerra. me comentaba mi papá que entre tanto dolor y odio, de pronto en el campo de batalla unos y otros dejaban el pleito y de pronto organizaban un equipo de futbol y jugaban entre los dos bandos, lo pudes creer,? según mi papi aquello era lo más surrelista que se podia ver, pero es que también como él me decía... ERAN HERMANOS, como ves ?

Un abrazo.
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  #10  
Viejo 23-November-2016, 19:43
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cafe Re: Al Margen (Lo que se nos quedó por decir)

Citar:
Originalmente publicado por Pepis Ver post
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Amiga, no tengo tiempo para extenderme ya sabes el internet.. pero te digo rápidamente de lo cruel de esta guerra. me comentaba mi papá que entre tanto dolor y odio, de pronto en el campo de batalla unos y otros dejaban el pleito y de pronto organizaban un equipo de futbol y jugaban entre los dos bandos, lo pudes creer,? según mi papi aquello era lo más surrelista que se podia ver, pero es que también como él me decía... ERAN HERMANOS, como ves ?

Un abrazo.

Claro Pepis!
Lo dice Gironella, en "Un Millón de Muertos".

Fue terrible, como dice , creo que fue Perez Reverte, puso a hermano contra hermano, vecino contra vecino.Terrible como toda guerra civil. La peor de las Guerras.

Ya estoy saliendo de mi marasmo.
Aun sigo con la saga de la mudanza jajaja.

Este Fin de semana, desde mañana en realidad, voy a trabajar en la mañana y me voy a la casa de mi hija saliendo.
Me llevo esta compu porque aqui tengo todos mis libros de la Guerra Civil. sólo un par que me compré después.

Voy a empezar "Ha estallado la paz"
cuando acabe "Agua envenenada", según yo la iba a acabar el domingo.
Nada que ver!!
Pero ya estoy encarrerada amiga, a ver cómo termino Noviembre...
Saludos y un café (con leche)


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