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Viejo 12-November-2012, 10:22
HERBERT HERBERT no ha iniciado sesión
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Predeterminado El tercer Reich

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UNA SINTESIS DEL LIBRO DEL DICTADOR MAS VENERADO Y ODIADO DEL SIGLO XX


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Teniendo en cuenta, de que en mi primera juventud y adolescencia fui educado con la férrea disciplina de la “Juventud Hitleriana” y fui un fanático admirador de Adolfo Hitler, hoy después de 70 años, me puse a analizar la razón por la cual hoy cambié tan radicalmente mi manera de pensar.
Con tal motivo, decidí por buscar los verdaderos orígenes de la teoría, de lo que en aquella época condujo a la creación de una ideología tan revolucionaria como el “Nacional Socialismo”, cuya abreviación es “NAZI” equivalente no solo a un insulto, sino también como el símbolo del mal y de exterminio y muerte.

Por lo que yo me acuerdo, en aquella época de la posteridad de la Primera Guerra Mundial, habían surgido las teorías de Marx y Lenin, y el comunismo, lo que culminó en la Revolución Rusa y el bolchevismo, y se comenzaba a marcar una gran diferencia entre
el trabajador y el emprendedor, o sea el capital... dígase de “LA IZQUIERDA” y “LA DERECHA”, y la palabra “SOCIALISMO” comenzaba a tener el significado de la igualdad y el bienestar de los trabajadores.

Fue también la época, en la que los destinos de Alemania eran un caos desastroso, pues con el 30% de la población sin trabajo y una hiperinflación galopante, en la que un dólar llegó a cotizarse en 10 millones de marcos alemanes, pero también había más de 30 partidos políticos.

Lo anterior era el caldo de cultivo, para que un hombre del pueblo, como Adolfo Hitler, concibiera la idea de intentar un golpe de estado al frente de un partido político con ideas socialistas tan revolucionarias, como el comunismo, pero antagónico a éste.

Pero el golpe de estado falló y a Hitler lo encarcelaron por unos años. Fue allí, donde Hitler escribió su libro, que luego se tituló con “Mein Kampf” o sea “Mi Lucha” y que comienza como una autobiografía desde su más tierna juventud.

Debido a lo anterior, en estos días y después de 70 años, me animé a comenzar a leer ese libro, para conocer al hombre, que terminó primero por ser el más querido por los alemanes y luego como el hombre más odiado del mundo entero.

Nacido en 1898 en Braunau a orillas del río Inn en Austria superior, muy cerca de Alemania, Hitler siempre se sintió como alemán, algo parecido a lo que un mexicano siente, al haber nacido en Nogales de Arizona y no en Nogales de Sonora, e indudablemente sus conocimientos de la historia contribuyeron a eso, pues hasta antes del siglo XVIII, Austria había sido parte de Alemania, igualmente como Arizona había sido de México, y tan fue así, que hasta la fecha en Austria se sigue hablando alemán. Aunque toda su juventud la vivió en Viena y todos sus conocimientos sobre la política de una nación las adquirió en el gran imperio Austrohúngaro, reconoció con sorprendente claridad, que un conglomerado de etnias y pueblos totalmente diferente y antagónicas entre sí, no podían ser gobernadas por una débil y decadente dinastía de la nobleza, como lo eran los de la casa Habsburgo.

De este medio provienen sus reflexiones sobre un gobierno democrático de corte parlamentario que se reflejan en su libro. Pero antes me permito aclarar, que Hitler usaba un alemán muy confuso y repetitivo e inventaba palabras concebidas en su mente sumamente analítica, pero su lenguaje no se parecía en nada de la locuacidad y el poder de convencimiento, que tuvo más tarde en sus discursos al pueblo.
En mi presente trabajo me interesaba sobre todo, ver como evolucionaba la mentalidad del autor y seleccionar de este libro los capítulos, párrafos y frases sobre sus conceptos acerca de determinados temas y de ninguna manera traducir al español la obra completa. Se trata de lo siguiente:

1.-Diferenciación entre arios y judíos
2.- La personalidad de un guía “Führer” y liderazgo.
3.- El menosprecio de las dinastías de la nobleza.
4.- Su rechazo de los principios democráticos y parlamentarios.
5.- Su concepción de las rasas del hombre y la cría de una rasa alemana superior.
6.- La propaganda política y el 4º poder.
7.- Su búsqueda de crear una ideología nueva, nacional y solo para Alemania, entre el capitalismo y el comunismo ambos mundiales, para proteger a la mayoría trabajadora, surgiendo así la “NSDAP” (“Partido Nacional Socialista del Trabajador Aleman”)
8.- El poder de un buen orador para todo público


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# 1
LOS POLITICOS DE HOY
(Tomado en parte de “Mein Kampf” pgs. 71/72 de A.Hitler, el dictador más odiado del siglo XX)


Hasta la fecha estoy convencido, que el hombre en general, salvo casos muy especiales de una vocación muy singular, solo deberá dedicarse a la actividad de la política en público no antes de haber alcanzado su 30 años de su edad. Esto se debe al hecho, de que durante ese tiempo la educación recibida solo conduce a la primera plataforma, desde la cual puede ahora observar los diversos problemas políticos para definir su propia opinión y postura ante lo los mismos. Solo después de haber conseguido de esta manera su propia manera de ver el mundo(“Weltanschauung”= ideología) y así haber logrado la perseverancia de juzgar mediante sus propias observaciones con respecto a los diversos casos y dudas de la política en general, el hombre, al contar con cierta madures, podrá participar en la conducción y hasta convertirse en el fundador de un propio partido como líder para ejercer un programa político adecuado para el bien de la comunidad.

Pero al existir también otros partidos políticos, que igualmente tienen una manera de ver al mundo, aunque con un enfoque diferente, el conductor de su partido del que hablo, corre el peligro, de que un día, ya sea que tendrá, que cambiar su manera de ver las cosas en sus puntos principales, en contra de sus propias convicciones, o bien reconocer la otra forma de ver los problemas políticos del mundo.

En el primero de los casos, resulta muy penoso para él mismo, ya que de ahora en adelante como indeciso, no puede esperar, que la fe inquebrantable de sus seguidores y partidarios sea igualmente inestable y nunca tan firme como antes. Sin embargo desde el punto de vista de los partidarios un cambio hacia una indecisión del líder provoca una humillación ante los adversarios.

En el segundo caso sucede algo, que precisamente hoy vemos con frecuencia, en el que los partidarios ya no creen en las promesas de su líder, en las que éste mismo ya no cree. Sus defensas son huecas y suenan a demagogia y muy insignificantes en la elección de los medios, mientras que él mismo ya no esta pensando en defender seriamente sus propias convicciones políticas. No se sacrifica el hombre por defender algo, en lo que ya no cree ni él mismo. Pero mientras tanto las exigencias de sus partidarios crecen constantemente y se vuelven más descaradas, hasta que el líder sacrifica el resto de su imagen y se convierte en un simple “político”como comparsa.

Eso significa pertenecer a esa clase de hombres, cuya única y verdadera opinión es la de la gente sin carácter, aunada con la desfachatez de una imposición pegajosa y un altamente desarrollado arte de mentir.
Si un tipo de esos, y para la desgracia de la gente decente, logra llegar hasta un parlamento, entonces hay que saber desde el principio, que el verdadero sentido de la política para él, no es más que la batalla heroica por la posición permanente del “biberón” de su vida y de su familia. Entre más dependen de él su mujer y sus hijos, tanto más encarnizada es su lucha por el escaño alcanzado, donde cada persona con un instinto político diferente se convierte en su enemigo personal. En cada movimiento de una ideología distinta, o de un hombre mayor, olfatea el principio del fin de su cómoda situación como parásito del presupuesto de la nación.

Pero no todos los políticos actuales son los de más de 30 años y que vinieron a menos con su propia definición de un partido, y que tenían en mente el bien de la nación, pues también tenemos a los hijos de aquellos y los que desde la preparatoria y desde las universidades ya eran rebeldes, solo por seguir consignas de moda, de índole marxista leninista disfrazadas de democráticas.
Son éstos los que ahora llenan las curules de la cámara de diputados y que entraron por abajo al parlamento. Son estos, que ya no tienen en mente ni el bien de la nación ni tienen arraigo con partido alguno, pues lo único que les motiva es su bienestar económico personal, aunque para ello, como chapulines, tengan que brincar de un partido al otro... mientras sigan siendo casi analfabetas en la materia política. Si acaso sirven estos sujetos como peones de un partido de ajedrez, para que hagan grilla en el congreso y provoquen desórdenes ... obviamente obedeciendo órdenes de algún partido, que tampoco quiere dar la cara.

Esa es la clase de sabandijas, que tenemos hoy en nuestro gobierno.



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  #2  
Viejo 12-November-2012, 10:33
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Predeterminado Re: El tercer Reich

# 2
LA DEMOCRACIA PARLAMENTARIA
(Tomado en parte de “Mein Kampf” pgs. 85-87 de A.Hitler el dictador más odiado del siglo XX)

Mis reflexiones sobre esta manera de gobernar a un país me condujeron a una serie de preguntas como sigue:

Lo que en un principio y más me dio que pensar, es la manifiesta ausencia de cualquier sentido de responsabilidad de una determinada persona.
El parlamento llega a cualquier decisión, cuyas consecuencias pudieran ser las más desastrosas, y nadie en lo absoluto es responsable y no hay alguien a quien se le pudieran pedir cuentas.

¿Pues acaso es asumir la responsabilidad, cuando después del derrumbe sin igual, el gobierno culpable abdica?

¿O acaso la coalición se modifica, para que se disuelva el parlamento?

¿Puede ser posible, que una titubeante mayoría de hombres, se les pueda exigir alguna responsabilidad?

¿Es posible en la práctica, de responsabilizar a una persona en cualquier posición de mando, por acciones y medidas cuya existencia y ejecución exclusivamente dependen de la voluntad y capacidad de la mayoría de burócratas?

¿O no acaso no será mejor para un estadista conductor, de percibir en el nacimiento mismo de una genial idea o programa, que promete un máximo éxito para poder actuar con su gabinete, en lugar de mejor tener que dedicarse al arte del convencimiento solo para mendigar por la aprobación de una manada de borregos y de cabezas huecas, después de haber tratado de darles a entender la genialidad de sus propósitos?

¿Es éste el criterio del estadista, el que posea el arte de la persuasión en el mismo grado, que la de la inteligencia del estadista en la captación de los lineamientos básicos o de una toma de decisión?

¿ Se demuestra la incapacidad de un estadista en posición de mando, solo debido al hecho de no haber logrado convencer para una determinada idea, a una mayoría, lograda por casualidades más o menos limpias, para formar una manada?

¿ Acaso este montón ya alguna vez ha comprendido y captado una idea, y mucho menos ha tenido el éxito en ser el anunciador de su grandeza?

¿No es cada proeza de este mundo una protesta visible contra la apatía de las masas?

¿Qué debe hacer el estadista, al no lograr la benevolencia de ese montón para sus proyectos?

¿Debe comprarla?

¿O ante la estupidez de sus conciudadanos, debe renunciar a la ejecución de la tarea, de tomar las medidas de supervivencia, o debe a pesar de eso persistir?

¿No queda de manifiesto el verdadero carácter y la honesta convicción del estadista en un caso como éste, cuando hay un conflicto entre el conocimiento y la decencia?

¿Dónde se encuentra aquí el límite entre la obligación ante la comunidad y le honorabilidad personal?

¿Acaso no debe un verdadero líder oponerse a todo trance ser degradado de esta manera y aparecer como un oportunista y estraperlista político?

¿Y acaso en el caso inverso no debe cada estraperlista y oportunista sentirse llamado, a hacer política, ya que la última responsabilidad nunca la tendrá él, sino un montón de individuos de una masa heterogénea?

¿ No debe nuestro principio parlamentario de la mayoría conducirnos a la demolición del principio del liderazgo?

¿Se opina sin embargo, que el progreso de este mundo a lo mejor proviene del cerebro de una mayoría, y no de una que otra cabeza privilegiada?

¿O se considera, que para el futuro quizás se pueda prescindir de la condición básica de la cultura de la humanidad?

¿No parece ser ésta más necesaria que nunca?

Pero todo parece indicarnos, que la política tiende a la eliminación de verdaderas cabezas creativas, y que están dispuestas de asumir la plena responsabilidad por sus ideas de manejar el destino de una nación.

En vista de que el principio parlamentario de la determinación mayoritaria rechaza la autoridad de una persona, anteponiéndole el correspondiente número de individuos de una masa, se peca en contra de sentido más profundo de la naturaleza de una selección natural, aunque no necesariamente ésta sea representada por la decadente nobleza de nuestros tiempos como perteneciente a la capa de los “diez mil de arriba”.

El tipo de devastación, que ocasiona la moderna institución democrática del dominio mayoritario, difícilmente puede imaginarse alguien, que es capaz de tener un sentido común y cuando ha aprendido a analizar una situación. Eso es en primer lugar el origen de una increíble saturación de toda la vida política con las manifestaciones más negativas de nuestra época.

Una cosa nunca puede y debe olvidarse, y es la de que una mayoría nunca puede sustituir a un hombre que tiene ideas, pues aquella no es solamente representativa de necedad y tontería, sino también de la cobardía. Tan no cien cabezas huecas producen una genialidad, como tampoco cien cobardes pueden llegar a tomar una decisión valiente y hasta heroica.


(MI OBSERVACIÓNor lo visto hasta la fecha nada ha cambiado)

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Editado por HERBERT en 12-November-2012 a las 10:34
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  #3  
Viejo 12-November-2012, 10:45
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Predeterminado Re: El tercer Reich

# 3
LA OPINIÓN PUBLICA
Y EL PODER DE LA PROPAGANDA

Tomado en parte de “Mein Kampf” pgs. 93- 100 de A.Hitler el dictador más odiado del siglo XX


La parte más importante de la “educación” política, que en este caso muy acertadamente se denomina “propaganda”, recae sobre la prensa. Ésta en primera instancia se encarga de “trabajo de aclaración” formando así una especie de escuela para adultos, solo que en este caso, las “clases” no están en manos del estado, sino entre las garras de fuerzas en parte bastante funestas. Desde mi juventud en Viena, ya tuve en una ocasión la posibilidad de entrar en contacto y conocer la mentalidad de los fabricantes de esa “maquina de la educación de las masas”.
Al principio estaba yo admirado por la rapidez, con la que este “cuarto poder” pudo crecer dentro de un estado, para producir una determinada opinión, aunque ésta fuera una completa falsificación de los verdaderos deseos y el parecer de la generalidad del público. En muy pocos días se convertía un asunto ridículo y carente de importancia en todo un gran operativo de estado, mientras que de lo contrario, al mismo tiempo, problemas de vital importancia fueron relegados al olvido o mejor todavía borrados de la memoria de las masas.
De esta manera consiguieron en el término de pocas semanas hacer que aparecieran como arte de magia nombres e increíbles esperanzas para el público, inclusive una popularidad para el mencionado, que en la realidad durante toda su vida nunca hubiera alcanzado. Nombres, que todavía hace menos de un mes, nadie conocía ni se había hablado, mientras que simultáneamente antiguos y beneméritos personajes de la vida pública del estado en pleno goce de salud, sencillamente desaparecieron para el mundo, o eran difamados de tal manera, que dentro de poco su puro nombre se transformara en un símbolo de vileza e infamia.

Hace falta, que hombres honestos y honrados comparen la labor de igualmente hombres de reputación inmaculada del periodismo, con aquellos y abran los ojos para no ser confundidos con la clase de villanos de la información tendenciosa, que con ciertas intenciones políticas quieren envenenar la opinión pública.

Pero esa chusma o gentuza en verdad fabrica más de dos tercios de la así llamada “opinión pública” y de cuya “espuma” se alimenta el afrodisíaco parlamento de la democracia.

Para describir en todos sus detalles este procedimiento en todas sus inverosimilitudes, se podrían escribir libros enteros, aún si prescindiésemos del análisis del producto y su actividad, para llegar a la conclusión de esa locura institucional.

Esta aberración y ese extravío tan tonto y peligroso de la humanidad es más fácil de entenderse, en el momento en el que se compara el parlamentarismo democrático de Austria con la democracia germánica.

Lo notable de aquella consiste en que una cantidad de digamos quinientos hombres, o también mujeres recientemente, son elegidos a los cuales les incumbe llegar a tomar una decisión definitiva. Son de esta manera prácticamente el gobierno, y si además si de este conglomerado de hombres y mujeres también depende el nombramiento del gabinete, esto solo lo es en apariencia hacia afuera. En verdad, este así llamado gobierno no puede dar ni un solo paso, sin haber solicitado previamente el permiso y la aprobación de la asamblea. Pero igualmente ese gobierno no es responsable de nada, ya que la decisión final no está en él, sino en la mayoría parlamentaria. Un gobierno así, en todo caso es solo el ejecutor de la voluntad mayoritaria.

La antes mencionada democracia germánica sin embargo, consiste en la libre elección del líder, con el compromiso de asumir todas las responsabilidades por sus aciertos o sus errores. Aquí no existe la votación de una mayoría concerniente a diversos problemas, sino solo la determinación de un hombre en particular, el cual tiene que responder por sus actos con su fortuna y su vida.
Si se quiere alegar, que bajo estas premisas, difícilmente habrá alguien dispuesto de dedicarse a una tarea con tantos riesgos, solo se puede responder lo siguiente:

Gracias a Dios, en eso mismo radica el verdadero sentido de una democracia germánica, en que no cualquier arribista u holgazán llegue por atajos inmorales al gobierno para decidir sobre sus compatriotas, sino que ya por la inmensidad de su responsabilidad, se espantan los vagos y los hombres débiles carentes de voluntad.

Sin embargo en el caso de que un fulano así pudiera lograr colarse, se le puede localizar fácilmente y sin consideraciones gritarle en su cara, que retire su pié de los escalones que conducen al Partenón de la Historia, y que solo es para los verdaderos héroes.


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  #4  
Viejo 12-November-2012, 10:51
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Predeterminado Re: El tercer Reich

# 4
EL CONCEPTO DEL LIDERAZGO
La traducción de “Conductor” en alemán es “Führer”
Tomado en parte de “Mein Kampf” pgs. 510, 569,573 y 679- de A.Hitler el dictador más odiado del siglo XX

De la misma manera en que un ejército no funcionaría, cuyos soldados todos fuesen generales, así sea su educación de acuerdo a su parecer, de la misma manera funciona un movimiento político como representativo de una ideología, cuando pretenda ser solo un receptáculo de gente “sabia”.

¡No!... hacen falta también los soldados primitivos, ya que de lo contrario no se lograría una disciplina interna. Se requiere del material humano para formar un ejército de “soldados de partido”, los que obedecen ciegamente a sus dirigentes, como en el pasado obedecieron a su oficial superior en el ámbito militar.
La burguesía alemana, que nunca se había ocupado con problemas psicológicos, por ser demasiado sublimes, tampoco aquí consideró necesario meditar sobre el significado más profundo y el peligro oculto de este hecho. Se opinaba en cambio, que un movimiento político, que solo se gesta en círculos de la inteligencia, por esa misma razón seria la más valiosa y la que más posibilidades tendría, para formar un gobierno, que la que tendría la de una masa inculta.

Nunca se estimó de la fuerza de un partido político tiene, en cuyos miembros de ninguna manera radica una posiblemente gran inteligencia independiente, como más bien en la obediencia disciplinada, con la que éstos son seguidores de su líder. Lo importante es el liderazgo mismo. Cuando dos unidades de tropa combaten entre si, no vencerá aquella, cuya tropa haya recibido uno máxima educación estratégica, sino aquella que disponga de la tropa disciplinada y ciegamente obediente, que esté bajo el mando de un liderazgo superior.
Debe ser un entendimiento fundamental, que siempre tenemos que tener presente y a la vista, cuando hacemos un minucioso examen de la posibilidad de convertir en realidad una ideología.

Si todos, para conducir a la victoria una ideología, nos tenemos que convertir en un movimiento combativo, entonces lógicamente el programa tiene que tener en consideración el material humano del que dispone el movimiento. Tan inamovibles como deben ser las metas finales y las ideas principales del movimiento, como igualmente debe ser genial y psicológicamente correcto el material publicitario, al estar destinado a influir sobre el alma de aquellos, sin cuya ayuda la idea más bella no sería más que un soñado ideal.

Es interesante e importante desde mi punto de vista y para el entendimiento y el esclarecimiento del hecho, de cómo es posible llegar a la creación de clubes, círculos, asociaciones y uniones o partidos, que todos afirman tener la misma meta. Normalmente sería pues lógico, el que una meta y un propósito también sea defendido por una sola organización y que razonablemente no muchas instancias persigan el mismo fin.
Sin duda alguna originalmente la nueva meta ha sido enfocada solo desde un solo lugar. Un solo hombre anuncia en alguna parte una verdad, y apela a una solución de un problema determinado, determina una meta y forma un movimiento, que debe llevar a cabo su propósito.

Es más, puede suceder, que durante siglos se haya tenido la esperanza de anhelar una solución para determinados problemas, porque se suspiraba bajo el yugo de una insoportable situación.
Pueblos que en tal miseria no han hallado ya la salida heroica, pueden ser calificados de impotentes, mientras que un pueblo, cuyo destino fue originado por una fuerza vital, ha demostrado palpablemente ver realizado sus largamente anhelados deseos. Eso gracias a la liberación de un yugo o de la eliminación de una elemental necesidad ... y eso gracias a una fuerza superior, que le ha proporcionado un hombre inspirado o genial, que por fin lo logró.

Hoy en día radica en la esencia de los llamados tiempos muy importantes, que en la resolución de sus grandes problemas participan miles de personas, el que muchos se sienten llamados para procurar lograr la victoria final sobre la resolución final de dichos problemas, después de que el destino mismo los haya propuesto, ante la disyuntiva de que en el libre juego de las fuerzas en competencia haya podido ser el más potente e inteligente.


(MI OBSERVACION una de las frases eternas, típicas del autor)

Igualmente puede ser, que después de siglos haya inconformes con la estructuración de su vida religiosa , añoren una renovación, y de ese apremio del alma surjan docenas de hombres, que apoyados en su conocimiento y gracias a su intuición, pueden llegar a la resolución de esta necesidad religiosa, como profetas de una nueva doctrina.

Seguramente también aquí, y de acuerdo con la naturaleza del orden, ser designado el más fuerte, para cumplir con la misión, es un triunfo sobre otros, que lleguen demasiado tarde, ya que todos se consideran a si mismos como con los mismos derechos para también ser designados para la solución del mismo problema, lo cual ocasiona una confusión, en la que no se sabe quien merece el mayor apoyo.

Lo trágico es, que esos hombres, que de muy diferentes maneras se dirigen al mismo destino sin conocerse siquiera, y posesionados por una fe honesta, creyendo en su misión, ya se habían comprometido sin consideración hacia los demás.

Marchando así diferentes grupos por rutas separadas en pos de la misma meta, examinarán minuciosamente el tipo de ruta elegido, para en lo posible acortar la misma y probablemente ahorrando esfuerzos y tensiones, llegar más pronto a la meta.
Eso tendrá como resultado, que a fin de cuentas siempre se colocará el mejor y el más fuerte y mejor equipado hombre, que estará en la cumbre para constituirse en el guía de los destinos de un pueblo. Eso siempre será así, eternamente será , tal y como siempre lo ha sido.

Sin embargo ha habido en la historia de la humanidad y de la vida de las naciones y sus pueblos, casos, en los que este sistema ha fallado. El origen por lo anterior radica en el hecho de una mentalidad, no solo trágica y hasta mezquina, por la triste mezcla de envidia, celos y ambición, sino también corrupta, que lamentablemente se encuentra entre algunos sujetos de la humanidad.

Pero analicemos el concepto del liderazgo dentro del entorno de los sindicatos o unión de los trabajadores.

Se podía crear un sindicato y después con el tiempo emprender la lucha contra los sindicatos marxista leninistas, o infiltrarse en dichos sindicatos, para desde adentro influir en la aceptación de una ideología más moderna y de esta manera transformar la mentalidad de los miembros trabajadores.

En contra de la primera disyuntiva hay las siguientes consideraciones: Las condiciones financieras nunca han sido muy abundantes y la cada vez mayor carrera de la inflación, imposibilita la situación de tal manera, que casi ningún sindicato podía ofrecer a su miembros una ventaja financiera, y mucho menos protegerlos contra los efectos de una devaluación. Inclusive los ya existentes sindicatos de corte marxista leninista tenían dificultades para evitar su derrumbe.

Por lo anterior, y siempre teniendo en cuenta el bien y la protección de la clase laboral, ya sea el obrero o bien el trabajador intelectual, hace falta crear una organización un poco híbrida, que es mitad sindicato y mitad partido político, y de esta manera me empecé a interesar en el “Partido del trabajador”, de corte eminentemente socialista, que ya existía y que fue fundado por Gottfried Feder.



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  #5  
Viejo 12-November-2012, 10:57
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Predeterminado Re: El tercer Reich

# 5
ANTECEDENTES DE LA N.S.D.A.P
Tomado en parte de “Mein Kampf” pgs. 237-244 de A.Hitler el dictador más odiado del siglo XX

EL “PARTIDO ALEMAN DEL TRABAJADOR”

La curiosidad, que de parte del ejército tenía acerca de los partidos político, era más que comprensible. La revolución le había dado a los soldados el derecho de participar en la política y del cual hacían uso precisamente los menos expertos. Solo en el momento, en el que el centro y la democracia de los soldados, muy a su pesar, llegaron a reconocer, que la simpatía de los soldados se alejaba de los partidos revolucionarios, para mejor orientarse hacia los movimientos nacionalistas, se había decidido de retirarle a la tropa el derecho de voto y de volver a prohibirle la actividad política.

El que el centro y el marxismo tomaran esa medida, era muy comprensible, puesto que el recorte de los “derechos de ciudadanía” no se hubiera realizado, como se calificaba la igualdad de derechos de los soldados de la revolución. Ya pocos años después en el “Estado de Noviembre”, no se hubiera ocasionado la vergonzosa deshonra nacional de la tropa.

Esa tropa se encontraba a punto de librar a la nación de las sanguijuelas y peones de la “entente”, que había dentro de la nación. ¿O acaso creían nuestros políticos “nacionalistas” que el desarrollo de nuestras fuerzas armadas podrían ser diferente que nacionalista? Eso parecía ser muy típico de esos señores y proviene del hecho, de que en la guerra en lugar de ser soldado, se es un chismoso parlamentario, que no tiene ni idea, de lo que en el pecho del hombre puede suceder, cuando se recuerda el tremendo pasado, en el que un soldado alemán era considerado como el mejor del mundo.

Así que me decidí acudir a la asamblea del hasta ahora para mi totalmente desconocido partido.

Cuando en la noche llegué al “Sternekerbräuhaus” en Munich, me encontré con la presencia de más o menos 20 a 25 personas, procedentes principalmente de los estratos inferiores de la población. El discurso de Feder ya me era familiar de los cursillos anteriores, de modo que mejor me dediqué a reflexionar sobre la estructura misma de este círculo o club.
La impresión que me dio, no era ni buena ni mala, tal como lo es una fundación nueva, como muchas otras en la época en que todos se sentían designados para abrir un nuevo partido, que no estaba contento con el desarrollo actual, en el que los partidos existentes ya no gozaban de la confianza del pueblo.
Así que surgían partidos como hongos del suelo, para después de un tiempo volver a desaparecer sin rastro. Los fundadores en su mayoría no tenían no idea de lo que significa convertir un círculo en un partido o en un movimiento. De esta manera se ahogaban estas creaciones en su ridícula pequeña burguesía.

Después de escuchar durante dos horas el espectáculo del “Partido Alemán del Trabajo” no cambié de opinión y cuando Feder finalmente terminó, estuve contento. Ya había visto bastante y ya me disponía a irme, cuando el anuncio de debate general me movió a permanecer. Sin embargo, también aquí todo parecía transcurrir sin significado alguno, hasta que de pronto un “profesor” tomó la palabra, al comenzar a poner en duda la exactitud y autenticidad de los argumentos de Feder , pero que después se puso en el suelo de los hechos, a consecuencia de un excelente respuesta de Feder.
Pero después ese “profesor” se puso a divagar sobre recomendaciones para el partido de apoyar una separación de Baviera de Prusia y tonterías y estupideces por el estilo, cuando el resto de los asistentes lo callaron con una tremenda rechifla, ocasionando el retiro del “profesor” como perro apaleado.

Ya no me aguanté más y dispuesto a retirarme también, todavía me abarcó un hombre para entregarme en mano un cuadernito manifiestamente un folleto político, con la atenta súplica de no dejar de leerlo.
El autor ilustró como de un revoltijo de frases marxistas y consignas sindicalistas contra los nacionalistas llegó a pensamientos verdaderos nacionales, de lo cual surgió el título del folleto “Mi Despertar Político”. Esto me impulsó a seguir leyendo con creciente interés. Aquí se reflejaba un proceso, que yo mismo había experimentado personalmente doce años antes. Sin proponérmelo, volví a ver mi propio desarrollo. Me agradó mucho leerlo, porque ahora pude tener la esperanza de conocer de una manera más razonable a ese círculo tan aburrido. Sin tener que asistir más a las asambleas ciertamente interesantes. Por lo demás, aquel trabajador me había causado una buena impresión. De modo que volví a ir.

Ya me disponía a volver a poner a un lado ese folleto, cuando para mi sorpresa recibí después de unos días una tarjeta postal comunicándome, que el “Partido Alemán de los Trabajadores” me había aceptado como miembro, y que esperaban mi parecer, para lo que me invitaban a asistir a la sesión direccional del partido del próximo miércoles.
Yo estaba ciertamente más que asombrado por esta manera de reclutar miembros, y no sabía si enojarme o reírme, pues nunca había tenido la intención de unirme a un partido ya constituido, sino que más bien yo quería fundar uno mío.
Ya estaba yo dispuesto a por escrito presentarle a esto señores mi respuesta, cuando la curiosidad me venció y decidí presentarme en la fecha indicada, para exponer verbalmente mis motivos.
Llegado el día fijado entré por el comedor mal alumbrado de un restaurante llamado “ Alte Rosenrot”, un miserable local, al que solo en muy de vez en cuando acudía alguien, que se había perdido, y que era para mi totalmente desconocido. Estando vacío el lugar, encontré una puerta, que dio a un salón contiguo y tuve ante mi la sesión. En la media luz de una lámpara de gas maltratada, y alrededor de una mesa estaban sentadas cuatro personas jóvenes, estando entre ellos el autor del pequeño folleto, y que de inmediato me saludó muy amablemente, dándome la bienvenida como nuevo miembro del partido.
Ahora si, que estaba yo perplejo y algo desconcertado.

En vista de que se me comunicó, que el presidente estaba por llegar, me dispuse a esperar con mi aclaración. Así tuve la oportunidad de conocer a los demás presentes por su nombre mientras, que el presidente era el señor Harrer, y otro, que era de Munich se llamaba Antón Drexler.

Una vez llegados los demás miembros citados se abrió la sesión con el ceremonial del protocolo, y pude presenciar una sesión de presentaciones de cuentas como de un mercado de pesos y centavos con justificaciones pueriles, que rayaban en lo ridículo, al discutir por el valor de una estampilla postal, lo que de nuevo ocasionó una consulta.

Terrible...¡terrible! Eso era un regateo espantoso digno de una verdulería de mercado, pero de un partido político, que pretendía gobernar un día a una nación. ¿Debía yo entrar a esa clase de club?

Enseguida se procedió a tratar de mi ingreso ... y yo comencé a preguntar. Pero fuera de algunas frases y lemas no había nada. Ni un programa, ni volantes, nada impreso, ni credenciales de membresía y ni siquiera un miserable sello de goma, pero solamente buenas intenciones, fe y buena voluntad.

Se me acabó la risa, pues ¿ No acaso había aquí más que señales de perplejidad completa y una desanimación de todos los demás partidos, en sus programas y actitudes? Rápidamente leí las tesis, principios y lemas, que escritos en máquina tenía al frente, y vi en esto también solo la búsqueda, en lugar de un conocimiento. Mucho era nebuloso y carente de nitidez y no había un signo de una lucha por un entendimiento válido. Lo que estas personas sentían y también conocí, y era la añoranza por un nuevo movimiento, que pretendía ser más que solo un partido en el actual sentido de la palabra.

La así llamada “inteligencia”, que de por siempre ha mirado desde arriba con una increíble soberbia o todo aquel, que no ha cursado la escuela obligatoria, en la que le “inyectan” los necesarios conocimientos. El cuestionamiento sin embargo nunca es de cuánto sabe el hombre en lugar de cuánto ha aprendido.
A estos “cultos” les vale más el mayor cabeza hueca, si puede mostrar sus títulos, que el joven más aguzado, al que estos valiosos papeles le faltan. Por lo anterior, fue fácil para mi poderme imaginar, de que manera se me iba a enfrentar el mundo “culto”, y solamente me he equivocado, en que en aquel entonces mi opinión sobre las personas era mejor, de lo que en realidad lamentablemente eran en su mayoría. Pero también solía haber deslumbrantes excepciones que brillaban con su propia luz.
Yo ya había aprendido así de saber distinguir entre los eternos alumnos estudiantes y los conocedores.

Después de un intenso cavilar de dos días, teniendo en cuenta todas las consideraciones, finalmente llegué a la convicción de dar el paso. Fue la decisión más grande de mi vida. Un paso hacia atrás ya no debía producirse.
Me convertí en miembro del “Partido Alemán del Trabajador” y me tocó el número siete.


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  #6  
Viejo 12-November-2012, 18:03
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Predeterminado Re: El tercer Reich

# 6a
LA PRIMERA ETAPA EVOLUTIVA DEL “PARTIDO NACIONAL SOCIALISTA DEL TRABADOR ALEMAN”
(primera parte)

Tomado en parte de “Mein Kampf” pgs. 363-399 de A.Hitler el dictador más odiado del siglo XX**

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(MI OBSERVACIÓN PERSONAL En vista de que éste capítulo es bastante extenso, lo dividí en dos partes. Nótese, que el autor, en el afán de decir mucho, hace frases eternas, perdiéndose en la construcción misma de éstas, olvidando el verbo o el sujeto. Eso denota su humilde origen y la pobre escolaridad de un nivel medio, donde se nos enseña no hacer “frases encajonadas”.
Pero en una traducción de una obra literaria, ésta debe ser literal y no interpretativa, sin embargo a veces no lo pude evitar.)

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De acuerdo con la historia europea de los siglos pasados, el llamado nacionalismo comenzó, cuando se hablaba de España, Portugal, Francia, Inglaterra, los Países Bajos, Alemania, Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia, Rusia, Grecia e Italia.
Cada uno de esos países tenía su propio idioma y hasta cierto punto una etnia propia también.
Pero por lo que se refiere a Alemania, que es lo que más me interesa, mi país se componía de diferentes entidades, tales como Prusia, Sajonia, Baviera, Silesia, Suabia, Austria, Hesse, Renania, Westfalia, Wurtemberg y Turingia etc., y cada de esos “estados” formaban una sola nación, cuando en el siglo XIX Bismark, el canciller de hierro, formó el “Segundo Reich” llamado Alemania, donde además todos hablan el alemán, aunque con diversos dialectos según la región.

Sin embargo el llamado pueblo, rara vez se sintió como alemán, y el nacionalismo regional dividía las opiniones a tal extremo, que la población de este conglomerado de entidades alemanas ha llegado a tener la fama una frase que ya era proverbial y sarcástica afirmando, que “DONDE HAY 6 ALEMANES JUNTOS HAY 7 OPINIONES DIFERENTES”

Mi orgullo como alemán y mi sueño siempre ha sido, que en Alemania todos se sintieran como alemanes, una especie de pangermanismo en el que todos los germanoparlantes se sintieran orgullosos de serlo. Ese es el nacionalismo que yo buscaba.

Durante la etapa inicial de nuestro movimiento no había más sufrimiento, que el ser de una gran insignificancia, el desconocimiento de nuestros nombres y que ponían en duda un éxito. Lo más difícil de esa primera etapa, era la de despertar y mantener la fe en el gran éxito de nuestro movimiento, ya que cuando nos reuníamos, no éramos más que seis o siete idealistas, para escuchar las palabras de un orador. Hay que tener en cuenta, que esos seis o siete hombres éramos unos pobres diablos sin nombre, que se reunían con el propósito de formar un movimiento, que en un futuro fuera capaz de lograr, lo que los grandes partidos, que reunían las grandes masas de la población,
no habían podido: El renacimiento de un “Reich” del pueblo alemán para una nueva prosperidad y gloria. Si en ese momento nos hubieran atacado o nos hubieran ridiculizado, hubiéramos estado felices, porque lo deprimente radicaba en la inobservancia que enfrentábamos, y era lo que más me hacía sufrir. Cuando entré al círculo de estos cuantos hombres, no se podía hablar de un movimiento y menos de un partido.

Si trato de ilustrar el primer desarrollo de nuestro movimiento y brevemente aclaro las preguntas surgidas debido a lo anterior, esto no sucede porque deseo ofrecer una disertación sobre las metas espirituales del movimiento y posteriormente aclararé los fundamentos básicos de la programación en forma más detallada. Mostrar lo que significa la palabra “estado”, es solo lo que nos imaginamos que debe ser y para eso se necesita un partido. Me refiero aquí a la palabra “nos”, como indicar a todos esos cientos de miles, que en el fondo añoran lo mismo, sin en lo singular hallar las palabras adecuadas, para mostrar su visión interna.

Para todas las reformas, lo digno de mención, es su defensor, ya que solo algunos poseen la calidad de ser portador del anhelo de millones, convirtiéndose en el portaestandarte de la añoranza de ideas nuevas, que sean victoriosas.
Pero el que muchos millones en su corazón albergan el deseo de un cambio radical de las condiciones actuales, es prueba del gran descontento que sufren. Este se manifiesta en miles de manifestaciones, ya sea en desesperanza y desilusión o bien en aversión, indignación o ira, y en otros indiferencia. Como testigos de ese descontento interior de muchos cansados de votar, están los que tienden a inclinarse hacia la extrema izquierda tan fanática.

Hacia éstos últimos debe dirigirse nuestro nuevo movimiento en primer lugar, pues no se pretende ser una organización de contentos y satisfechos, sino más bien reunir a los sufridos, los desdichados y los descontentos, para reunirlos y no permanecer flotando a la deriva, sino arraigarlos en la esencia misma del pueblo.

Visto desde el punto netamente político, se produjo en 1918 el siguiente cuadro: Un pueblo desgarrado en dos partes. La parte por mucho menor en números, comprendió las capas de la inteligencia nacionalista, con exclusión de los físicamente activos, pues aunque visto desde afuera como nacionalistas, solían entender con este término algo distinto, que una insulsa y débil representación de los así llamados intereses de estado.

La otra parte de la población comprendió la clase de los trabajadores y obreros del pueblo. Ésta en su mayoría se encuentra reunida en movimientos del marxismo radical, decidido a romper por el poder de la fuerza, toda resistencia mental. No pretende ser nacionalista, sino que rechaza todo apoyo a lo que pudiera tener aspecto local, como también a la inversa favorece a todo tipo de sumisión proveniente del extranjero, ya que ser alemán no era motivo de orgullo, sino de vergüenza. Pero numéricamente es la mayor parte de la población, sin la cual una resucitación sería impensable e imposible.

Cualquier reascenso del pueblo alemán conduce solamente a través de la recuperación del poder exterior. La condición previa para lo anterior, no son las habladurías de nuestros estadistas burgueses, cuando se refieren a armas, sino la fuerza de voluntad. El pueblo alemán tenía armas, más que suficientes, y no pudieron lograr la libertad, porque carecía de las energías del instinto de conservación. La mejor arma es materia muerta y obsoleta, mientras falta el espíritu y la voluntad de usarla adecuadamente. Alemania quedó indefensa, no porque le faltasen armas, sino porque le faltó la voluntad, de usarlas para resguardar la permanencia de su espíritu alemán como pueblo.

El problema de la recuperación del poderío alemán no radica por lo tanto en la fabricación de armas, sino en la generación de una mentalidad, que capacita a un pueblo de portarlas. Cuando un pueblo domina una mentalidad, encontrará mil maneras, de las cuales cada una termina en un arma. Pero si a un cobarde le entregas diez pistolas, en caso de un ataque, no podrá ni jalar el gatillo. Son para éste más inútiles, que para un valiente un simple garrote.

Pero volviendo sobre las actividades de los partidos de la extrema izquierda, no podemos más que culparlas de la traición y enemistad contra el instinto de conservación de movimientos nacionalistas.
Históricamente es impensable, que así el pueblo alemán pudiese recuperar su anterior puesto, sin ajustar cuentas con los que han dado motivo del tan estrepitoso derrumbe de nuestro estado.
Ante el tribunal del mundo de la posteridad, noviembre de 1918, cuando los soldados cansados y derrotados volvían a casa y el populacho los recibía con rechifla y hasta escupiéndoles la cara, no será valuado solo como una simple traición, sino como de una verdadera alta traición.
De modo que técnicamente la recuperación de una independencia alemana, la idea de una liberación alemana vista hacia fuera es absurda, mientras las grandes masas no se percatan de la necesidad de esa idea. Desde el punto de vista netamente militar, le parecerá a cada oficial, después de una lógica reflexión, que una batalla hacia fuera no se puede librar con batallones estudiantiles, sino que para eso se necesita cerebro y el puño del pueblo.

Si la solución más ventajosa del futuro alemán esta ligada al convencimiento de las más grandes masas del pueblo, entonces la mayor y más tremenda tarea de un movimiento será, no solamente la actividad en la satisfacción de los problemas del momento, sino en todo su hacer y deshacer examinar las consecuencias futuras. De esta manera ya estábamos convencidos desde 1919, que el nuevo movimiento por lo pronto debía tener como meta suprema la nacionalización de las masas.
De ahí resultó desde el punto de vista táctico toda una seria de exigencias.

1.- Para ganar las masas para una sublevación nacional, ningún sacrificio social es demasiado caro.
Todas las concesiones económicas, que nuestros trabadores hoy reciben, no guarden una proporción adecuada con las ganancias de una nación entera. Solamente la miope estreches en el círculo de nuestros empresarios puede desconocer, que a la larga no habrá un incremento económico.

Si los sindicatos alemanes hubieran sido rigurosamente preservados durante la guerra, si inclusive durante la guerra a los empresarios hambrientos de dividendos de entonces, les hubiera exprimido mediante huelgas tanto, como para declararse dispuestos a atender sus demandas, y de la misma manera en forma fanática también hubieran actuado ambas partes en la preservación de la patria y su esencia alemana, entonces quizás no se hubiera perdido la guerra.


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  #7  
Viejo 12-November-2012, 18:06
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Predeterminado Re: El tercer Reich

2.- La educación nacionalista de las multitudes solo puede lograrse a través del rodeo hacia la elevación social, misma que solo puede producirse gracias a las premisas financieras de una economía, en la que participa también culturalmente toda la nación.


3.- La nacionalización de las grandes multitudes nunca puede realizarse con mediocridades, con un énfasis débil de un así llamado punto de vista objetivo, sino con un brutal y fanático enfoque hacia nuestra anhelada meta. Eso significa, que no se puede “nacionalizar” a un pueblo en el sentido de nuestra actual burguesía, o sea con tantas más cuantas limitaciones, sino solo nacionalista con toda la vehemencia que caracteriza un extremo.
Para cada veneno hay un contraveneno, y solo lo insípido de un alma burguesa es capaz de considerar, que un término medio sea el camino al reino de los cielos.
El que pretende ganar las multitudes, debe conocer la llave, que abre el portón hacia sus corazones. Esa llave no se llama objetividad o debilidad, sino voluntad y fuerza.

4.- La conquista del alma del pueblo solo puede lograrse, si además de la conducción de la lucha positiva por las propias metas, también se destruyen estas mismas del opositor.
Las amplias masas solo son parte de la naturaleza y en su sentir no entienden nada de un apretón de manos entre gente que afirman cosa opuestas, pues lo que desea, es la victoria del más fuerte y la destrucción del débil o su sometimiento incondicional. La nacionalización de la multitud solo resultará, cuando en la lucha positiva por el alma de nuestro pueblo extermina los envenenadores internacionales.

5.- Todos los grandes cuestionamientos del tiempo son resultados del momento y representan solo las consecuencias de determinados objetivos. Sin embargo uno de ellos tiene un significado de mucha importancia, y es la de conservación de la propia etnia

En realidad no existe una raza alemana, pues el territorio que ocupa nuestro pueblo, ha sido área de paso desde la historia de Genghis khan, los hunos, los persas, macedonios, magiares, y muchos otros pueblos balcánicos, como los eslavos, checos, albanos y serbios, también los turcos, rusos y polacos del este, también las tribus nórdicas, en una eterno migrar de este a oeste y de norte a sur o a la inversa. Este fenómeno multirracial indudablemente dejó sus huellas. Pero además de eso, el pueblo alemán de hoy tampoco es uniforme en si, pues en el norte existen alemanes de tez blanca, cabello rubio y ojos azules de tipo westfálico-nórdico de figura esbelta y alta, como también hay alemanes trigueños, de cabello negro y ojos oscuros y bajos de estatura y fortachón tipo ~~~~~~ en el sur. Pero no suficiente con eso, hay múltiples características intermedias procedentes de la convivencia de otros pobladores de tipo oriental. Luego es una falacia hablar de una “raza alemana”

Por capricho de la historia existe enclavado en Los Alpes una nación que se llama Suiza. Sus germanoparlantes pobladores son muy cultos, pues en su mayoría hablan además también francés e italiano. Adicionalmente tienen su propio lenguaje de origen teutón, que es “Schwitserduich”. Suiza desde luego no la he considerada como parte del pangermanismo de etnia alemana, como tampoco a los judíos, por ser en mis ojos la levadura del pueblo.
Pero acerca de mi fobia contra el judaísmo como religión o como rasa o como actitud ideológica me referiré por aparte.

Gran significado obtiene la cuestión de la conservación racial de nuestra etnia alemana, pues la fuerza y la debilidad no solo radica en la sangre sino también en la fuerza y debilidad del hombre. Los pueblos que no reconocen la importancia de sus principios fundamentales de su raza, se parecen a aquellos perros salchicha, que no pueden correr persiguiendo ovejas, como el perro pastor. Eso no se aprende, con eso se nace.


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  #8  
Viejo 12-November-2012, 18:21
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Predeterminado Re: El tercer Reich

# 6 b
LA PRIMERA ETAPA EVOLUTIVA DEL “PARTIDO NACIONAL SOCIALISTA DEL TRABADOR ALEMAN”
(segunda parte)

Tomado en parte de “Mein Kampf” pgs. 363-399 de A.Hitler el dictador más odiado del siglo XX**


6.- La reintegración de la gran masa de nuestro pueblo, que hoy se encuentra en el internacionalismo de ideologías extranjeras, para que convierta en una comunidad étnica nacional, no implica la renuncia de justificados intereses de la clase más acomodada. Los intereses divergentes de oficio o profesión no significan división de clases, sino son la muy lógica consecuencia de las manifestaciones de la vida económica. La agrupación por empleos u oficios de ninguna manera esta en contra de una verdadera comunidad étnica.

Así como en un gran tiradero de basura, mediante el proceso de la putrefacción suele formarse la composta, ésta produce el nitrógeno necesario, para que a su vez una semilla llegue a germinar, de esta misma manera se producen las diferentes capas socioeconómicas.
La integración de las así originadas capas sociales, de una comunidad étnica, que se acuartelan en pocilgas en los grandes bloques, no se produce a través del descenso de las clases superiores, sino de abajo hacia arriba, con la elevación de las capas inferiores, luchando por su igualdad de derechos.
La burguesía no se formó por medidas de la nobleza de un estado, y que vive en grandes palacetes, sino por el firme liderazgo de un guía decidido.

El obstáculo mayor para el acercamiento del trabajador actual a la comunidad nacional el pueblo, no radica en la representación de sus intereses de clase, sino en la mentalidad los líderes, que es enemiga de los conceptos de pueblo y patria. Los mismos sindicatos sin esa mentalidad, podrían convertir a millones de trabajadores en valiosos elementos de la comunidad étnica, sin tener en cuenta las constantes luchas por cuestiones financieras.

7.- Esta toma de posición precisa y clara, también tiene que manifestarse en la publicidad y propaganda del movimiento. Si ésta pretende ser exitosa, también tiene que dirigirse hacia una sola dirección, ya que de lo contrario se encontraría con la diversidad de formación previa de los diferentes segmentos de la población, en la que unos ni la entienden y otros la toman como sobreentendida, y por lo tanto carente de interés, para rechazarla.
El tono y la forma de expresión no puede ser eficiente para dos capas sociales tan extremadamente opuestas. Pero si se renuncia a la propaganda en el tan primitivo uso del lenguaje, nunca será posible penetrar en el alma de las grandes multitudes. Pero si en cambio hace uso de los gestos y se emplean los modismos y expresiones ideomáticas del caló de esas multitudes, de parte de la tal inteligencia será calificada como de ordinaria y rechazada.

Entre cien así calificados oradores, habrá escasos diez, que hoy podrían hablar ante un público de barrenderos, albañiles y cerrajeros etc. y mañana presentar su discurso del mismo contenido, ante una audiencia de profesores de preparatoria y estudiantes universitarios. Pero entre mil oradores habrá quizás solo uno solo, que simultáneamente tuviera la capacidad de hablar simultáneamente lo mismo ante cerrajeros y profesores por igual, haciéndolo en tal forma, que no solo correspondiese al nivel de captación de cada una de las partes, sino que lograse tanto la aprobación, como también una sonada ovación con aplausos. Pero siempre se tiene que tener presente, que el más bello pensamiento de una sublime teoría, en la mayoría de los casos puede deber su difusión a pequeñas y minúsculas mentes.
No es cuestión de la genialidad del creador de una idea, sino de la forma y con qué éxito ese logra transmitir esta idea a las grandes mayorías.
En resumen, se requiere de una campaña publicitaria muy bien programada profesionalmente, para un nuevo movimiento social, cuando se pretende, que todo el pueblo lo comprenda y lo acepte como una nueva ideología.

La fuerza de reclutamiento de los socialdemócratas y de la totalidad del movimiento marxista, se debe en su mayor parte de la estrechez del público al que estaba dirigida. Entre más limitada y más tonta era su línea de pensamiento, más fácil fueron aceptadas y digeridas por una masa, que se encontraba en los terribles barrios bravos de las ciudades, y cuyo nivel intelectual estaba de acuerdo con lo manifestado.

8.- La meta de un movimiento reformatorio de carácter político nunca se alcanzará a través del esclarecimiento o de la influencia sobre las autoridades existentes, sino por medio del logro del poder político. Cada idea, que motiva al mundo, no tiene solo el derecho, sino también la obligación de asegurarse de aquellas medidas, que le aseguran la realización de las mismas.

No se puede considerar como exitoso un golpe de estado, si en la realización de tal acto revolucionario, tomamos como propósito final, unicamente el bienestar de la nación, y no solo un cambio de régimen, de acuerdo con la opinión de unos ministerios públicos distraídos.
Si en cambio la obtención del poder político carecía de la intención de la ejecución de propósitos reformatorios, entonces este movimiento pequeño - burgués no puede considerarse más que el de un club de té literario, o de una asociación de jugadores de bolos.

9.- Si analizamos detenidamente la composición horizontal de las capas sociales del pueblo alemán, podemos dividirlo en tres.

Comenzamos con los que ocupan la parte de más arriba (no superior a las demás) por su nivel intelectual, en la que se encuentran los representantes del arte, de la literatura, de las ciencias y de la educación humanista. Pero también de los emprendedores de organizaciones industriales y comerciales, igualmente llamados empresarios. Todos ellos son creadores de fuentes de trabajo.

Sigue en su orden la segunda parte, que representa el brazo armado del pueblo y son los militares, los soldados y oficiales de grados ascendentes hasta llegar a poder supremo de ese brazo armado, el que además se compone del ejército, de la marina y de una incipiente fuerza aérea.

La tercera capa social de un pueblo la componen todos los trabajadores, tanto del intelecto como del puño y que son los obreros. Estos constituyen la verdadera vitalidad de un pueblo y son indispensables para el buen funcionamiento de la economía de una nación. Son la parte del “trabajo” sin la cual, ningún “capital” podría funcionar según la teoría muy acertada de la ideología de Marx y Lenin. Solo que ambos, siendo judíos, pretendían además, que todos fueran iguales y así nació el comunismo con el propósito firme, de que fuera mundial, lo opuesto al nacionalismo, que es local.

Pero todas estas partes o clases socioeconómicas y también socioculturales, poco o nada tienen en común, y hasta cierto punto se sienten o aisladas y oponentes entre sí. Principalmente la relación entre la primera y la última capa social es de abierta enemistad, y existe una “guerra” constante entre los sindicatos de los trabajadores y los empresarios, es decir, entre el “capital” y el “trabajo”...tan aberrante, cuando ambos se necesitan.

Si bien es cierto, que muchos empresarios abusan de sus trabajadores, tratándolos como esclavos de galera, también es cierto, que los sindicatos les aprietan el pescuezo a los empresarios, para imponer sus condiciones, pero ambos no dejan de exagerar. Por desgracia no hay un juez o un árbitro que ponga orden en esta guerra sin cuartel. Pero mientras tanto, toda la nación sufre el estancamiento de su economía y el derrumbe de su situación financiera en una inflación desenfrenada.

Es por lo tanto para mi un sueño, unificar mi amado pueblo alemán en una sola comunidad étnica, dentro de la cual todos y cada uno de los integrantes se sienta feliz y satisfecho, y además se sienta orgulloso de ser alemán.

Pero en una guerra, de pronto tanto los de la primera capa, como los de la tercera capa, todos se convierten en soldados y debajo de su guerrera ocultan su antagonismo de antes. Eso no había existido tan notoriamente desde 1914, cuando estalló la guerra, pero si, cuando triunfó la revolución bolchevique en Rusia. No cabe duda, que la nueva ideología comunista ocasionó el debilitamiento de las fuerzas armadas de pueblo alemán, terminando con la derrota y el tan funesto “ Tratado de Versalles”,
mutilando el territorio de la nación y separando a muchos alemanes de su tierra natal, o aislándolos como extranjeros en otra nación recién creada.

Es por eso, que inicié un nuevo movimiento totalmente revolucionario, y acerca del cual ya he establecido las primeras ocho consideraciones.

El joven movimiento, que tengo en mente, en su manera de ser y su organización interna, es antipartidista, es decir, rechaza en lo general toda decisión de origen mayoritario, en la cual el líder es degradado a ser solo el ejecutor de la voluntad colectiva. El movimiento defiende el principio de autoritarismo del líder, apareado con la máxima responsabilidad.
Quien no se siente capaz de soportar las consecuencias de sus actos, o se acobarda ante esa enorme responsabilidad, no sirve para ser el conductor de los destinos de una nación, que solo a los héroes es concedida.


El avance en la cultura y la tecnología de la humanidad no es el producto de una mayoría, ya que radica exclusivamente en la genialidad y energía de una personalidad. El de asumir este hecho y cultivar sus derechos de personalidad es la condición primordial para la recuperación del tamaño y poder de la nacionalidad.


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  #9  
Viejo 12-November-2012, 18:28
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Predeterminado Re: El tercer Reich

10.- El movimiento rechaza la toma de posición referente a asuntos, que o están fuera del marco de su trabajo político, o por considerarlos carentes de importancia. Su tarea no es la de mezclarse en reformas religiosas, sino en concentrarse en nuevas reorganización política de un pueblo. Reconoce en las dos confesiones cristianas por igual, un valioso apoyo para la existencia de un pueblo, y rechaza enérgicamente la formación de esos partidos, que violan la libertad de credo.

11,- La cuestión de la organización interna del movimiento es la de una funcionalidad y no de principios. La mejor de las organizaciones no es la que introduce una mediación entre el líder de un movimiento y sus partidarios, sino la que le proporciona y le ocasiona los menos problemas, pero siempre fomentará una idea novedosa, que siempre salta de la cabeza de alguien en particular, que apela a la mayoría de la humanidad, y ayudará a convertirla en una realidad.

Para el liderazgo mismo no se requiere solo la voluntad, sino también la capacidad, y lo más valioso las dos, es la combinación de ambas aunadas a la tenacidad.

12.- El futuro del movimiento se condiciona al fanatismo, y la intolerancia de sus partidarios, con la que defienden, lo que consideran su verdad y se oponen a otras creaciones.
Es un gran error creer, que la fuerza de un movimiento aumenta mediante la asociación de otro parecido. Cada engrandecimiento por esta vía, ciertamente primero consigue un aumento de tamaño, y con eso en los ojos de un observador superficial, también se entiende incremento de poder, pero en verdad solo es el germen de un debilitamiento interno.
De acuerdo con las leyes de la naturaleza referente a cada desarrollo, el acoplamiento de dos unidades parecidas, no conduce a mayor poder y fuerza para llegar al triunfo.

La magnitud del Cristianismo no procedió de intentos de negociaciones con otras filosofías y credos parecidos, sino en la incondicional e implacable proclamación de su propia doctrina.

13.- El movimiento debe educar a sus miembros fundamentalmente de tal manera, para que en la lucha por el poder, no muestren solo un adiestramiento superficial, sino que de ellos emane una verdadera convicción sobre las metas. No deben ser temerosos de la enemistad de sus opositores, sino que percibir en ella la premisa para una razón de ser. No tienen que rehuir el odio de los enemigos de la esencia del pueblo, ni de sus manifestaciones de extranjeras ideologías, ni de las mentiras y difamaciones para combatirnos.

No es un buen alemán, el que es combatido y difamado y calumniado en la prensa judía, y tampoco lo es, quien es un comunista. El mejor barómetro para determinar, quien es un buen alemán y partidario nuestro, son la opinión, la sinceridad de sus convicciones y la fuerza de voluntad, para enfrentar la enemistad del judío, el enemigo mortal de nuestro pueblo, y que éste le ha demostrado.

14.- El movimiento tiene que favorecer con todos sus medios para el respeto a la persona. Nunca debe olvidar, que en el valor personal radica también el valor del hombre, y que cada idea y cada logro es el resultado del poder creativo del individuo, y que admiración de su grandeza no solo es gratitud por parte del agradecido, sino que es un lazo que se tiende entre ambos.

La persona no se puede sustituir, y especialmente no se puede, si el sustituto solo carece de los elementos mecánicos, sino también del creativo elemento cultural. Un célebre maestro de la pintura, no puede dejar, que otra persona termine su cuadro dejado a medias, y tampoco un famoso poeta o pensador, o un gran estadista, o un estratega pueden ser sustituidos, pues sus respectivas actividades radican siempre en el terreno de un arte, y no proceden de un aprendizaje mecánico, sino de un don de la naturaleza.
Eso lo sabe muy bien el judío, cuyas grandezas solo lo son, cuando se trata de la destrucción de la humanidad en su cultura, y que a los grandes hombres brinda su inmensa admiración. Eso lo califican y denigran a ser un “culto a la persona”.

Es vergonzoso cuántos usan hoy la palabra “étnico” en su gorra o camiseta, y cuánta gente tiene su propia opinión sobre ese concepto. Un conocido profesor en Baviera y luchador con armas espirituales y también rico en igualmente espirituales marchas hasta Berlín, usa el término “étnico” como equivalente a “monárquico”. Este intelecto canoso ciertamente, hasta la fecha ha olvidado explicar, que la identidad de nuestros monarcas del pasado, nada tiene que ver con el actual significado de esa palabra. Hoy es difícil de imaginarse, si hubo algo más “antiétnico”, que las estructuras estatales de una monarquía. De lo contrario, nunca hubieran desaparecido, o que su desaparición fueron la evidencia de lo erróneo de esa “étnica” ideología.
De modo que cada quien interpreta este concepto, como mejor le parece a sus propios intereses, pero para un movimiento de lucha política, tal diversidad de opiniones no es admisible.

De un desconocimiento tan ajeno al mundo, del alma del pueblo del siglo XX, de ciertos papanatas, no quiero ni hablar, pues se ilustra a sí mismo por su ridiculez con la que son tratados. Se les deja parlotear y se ríe de ellos.

Pero en este mundo, quien no logra ser odiado por sus enemigos, no me parece ser muy digno de mi amistad. De esa misma manera la amistad de esta gente para nuestro nuevo movimiento era no solo carente de valor, sino hasta dañino, y ese fue el motivo principal por el cual no nos decidimos a usar el nombre de “partido”, con la esperanza, de que por eso mismo, todo el enjambre de sonámbulos étnicos retrocedieran asustados y nos abandonaran, y también porque nos señalaran como el

PARTIDO NACIONAL SOCIALISTA DEL TRABAJADOR ALEMAN
(NSDAP = National Sozialistische Deutsche Arbeiter Partei )

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  #10  
Viejo 12-November-2012, 18:32
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Predeterminado Re: El tercer Reich

# 7
LA IMPORTANCIA DEL ORADOR Y DEL DISCURSO Y DE LA DISCUSIÓN
Tomado en parte de “Mein Kampf” pgs. 524 - 534. de A.Hitler el dictador más odiado del siglo XX**

La primera gran asamblea del 24 de febrero 1920 en el salón de la cervecería “Hofbräuhaus” aún no se había extinguido en nuestro interior, cuando los preparativos para la próxima tenían que iniciarse. Mientras que en esa época se consideraba muy riesgoso tratar de querer celebrar una reunión cada mes o cada quince días en una ciudad como Munich, yo pretendía organizar una gran reunión de masas cada semana.
No puedo negar, que siempre y cada vez nos atormentaba el único miedo, de si acudiría la gente y nos iba a escuchar, aunque personalmente ya desde entonces tenía la convicción imperturbable, que una vez presente, la gente se quedaba y también escuchaba mi discurso.

Durante esa época el salón del “Münchner Hofbräuhaus” tenía para nosotros, los nacionalsocialistas, un significado casi bendito.
Cada semana una reunión y casi siempre el mismo salón cada vez más lleno y la gente más devota, de todo hablaba, pero partiendo de ser “ los culpables de la guerra”, concepto el cual a nadie le importaba, y por encima de los tratados de paz.

Pero ya en una ocasión desde la primera frase de un orador, criticando el “Tratado de Versalles” se le lanzaban la interrupción con un grito estereotipado de “ Brest Litowsk”[/b]Tratado de paz con Rusia debido a la revolución bolchevike [b] y siempre “¡ y Brest Litowsk ¡” seguía bramando la multitud repetidas veces, hasta que les fallaba la voz, para que el orador renunciara a tratar de convencer. ¡Uno podía romperse la cabeza en la desesperación por un pueblo así! Ese pueblo no quería ni escuchar ni entender, que “Versalles” era una deshonra y una ignominia, y que ese dictado significaba un inaudito saqueo y desvalijamiento del pueblo.

Pero para mi era entonces muy claro, que para la pequeña base, que por lo pronto tenía nuestro movimiento, había que ser aclarada la cuestión de “La culpabilidad en la guerra”, y sobre todo en el sentido de la verdad histórica. Es un hecho, de que gracias a la divulgación del conocimiento exacto de ese tratado de paz, era una condición previa para el éxito de nuestro movimiento en un futuro.
En la época, en la que todos creían, que la paz se le debía al éxito de la democracia, había que hacerle frente y meter para siempre en la cabeza de la gente, de declararse enemiga de ese tratado, respecto al cual, más tarde se iba a descubrir la cruda verdad del odio sin maquillaje alguno.
Era pues necesario cambiar con puño firme el rumbo de nuestro movimiento, para prevenir su deterioro por menosprecio de lo expuesto. Eso, en un momento en que la opinión pública había sido encendida, y cuya llama solo se dirige hacia una sola dirección, era sin duda no solo muy impopular, sino también mortalmente peligroso. Pero no pocos hombres de la historia han sido apedreados en tales momentos por su proceder, pero que para el mundo posterior hubiera un motivo de gratitud sobre las rodillas.

Puede uno notar, que los éxitos más perdurables de la historia, en su mayor parte, por lo menos al principio, solían contar con cierta comprensión de la opinión popular, aunque ésta estuviere en contraste a su voluntad. Eso lo podíamos comprobar desde el primer día de nuestra aparición en público. Ciertamente no habíamos rogado por las simpatías de las masas, sino que en todas partes nos tuvimos que enfrentar a la locura de este pueblo. Casi siempre era así, cuando en esos años me presentaba ante una reunión de gente, que querían y creían y en lo contrario de lo que yo les quería decir. Luego era una tarea de dos horas para sacar de sus convicciones a dos y tres mil personas. Golpe tras golpe había que destrozar los fundamentos de sus argumentos, y finalmente conducirlos a los cimientos de nuestra nueva ideología.

Antes de un discurso era importante tener muy presente, el contenido y la manera de llevar un debate, en el caso de las esperadas objeciones y réplicas, y a éstas luego desmenuzarlas en un propio discurso.

Eso fue el motivo, por el cual ya desde mi primera interpretación sobre el “Tratado de Paz de Versalles”, y como un hombre culto, había dirigido a la tropa, y que ahora solo había cambiado en el sentido de que ahora hablaba simultáneamente de los tratados de Versalles y Brest Litowsk y pude comprobar, que en realidad la gente sabía muy poco o nada. La ingeniosa propaganda de los partidos de izquierda habían tenido éxito, en convencer al pueblo, de que el tratado de Versalles no había sido más que una justa revancha por el crimen de Brest Litowsk. Eso también fue el motivo, por el cual se pudo incrustar profundamente en la opinión del pueblo la palabra “reparación” para Alemania.

Yo puse ambos tratados de paz para su comparación en punto por punto de cada uno, mostrando la humanidad de uno de los tratados, en contraste el otro, de la inhumana crueldad, y el resultado fue rotundo.

Mientras el orador, el cual con frecuencia recibe objeciones y correcciones de la masa que tiene enfrente, también puede observar las caras y leer en los gestos de otros, que si se han sentido cautivados por lo dicho. Le ha sido posible observar la impresión, que han causado sus palabras conduciéndolo hacia la meta deseada. Eso no lo conoce el escritor, que ni siquiera sabe de sus lectores, ni quienes ni cuantos son. Por eso el escritor desde el principio no puede enfocar una determinada multitud con su tema y está obligado a mantener sus declaraciones en términos generales. Por lo anterior, pierde hasta cierto grado, sutileza psicológica y como resultado, agilidad.
Por lo tanto el orador brillante, siempre podrá ser un mejor escritor, mientras que un brillante escritor no podrá ser un buen orador, a menos que constantemente se ensaye en ese arte.

No se responda, que el marxismo mismo, precisamente por su publicidad y propaganda escrita, demuestre precisamente lo contrario, a través del resultado obtenido por la obra de Karl Merx. Lo que al marxismo le proporcionó el admirable poder sobre las masas, no es de ninguna manera la obra formalmente escrito de un ideario judío, sino más bien la tremenda ola propagandista y las arengas de oradores fanáticos, que se apoderó de las masas a través de los años. De cien mil trabajadores alemanes, en un promedio ni cien conocen esa obra, misma que, sin embargo ha sido estudiada por mil veces más intelectuales y en especial judíos. Esa obra en realidad ni siquiera ha sido escrita para las grandes multitudes, sino exclusivamente para los guías judíos intelectuales de esa maquinaria de la conquista del mundo entero.

Preparada de este tipo de propaganda, llegó la gente para leer una prensa socialdemócrata, pero una prensa, que en si no esta escrita, sino declamada. Así como en el seno de la burguesía y de los literatos, teóricos y escritores de todo tipo, a veces también tratan de hablar, de la misma manera tratan los oradores del marxismo a veces de escribir. Y precisamente el judío, que aquí entra en cuenta, por lo general, gracias a su habilidad dialéctica mentirosa, también como escritor, será más un orador agitador, que un escritor.

Lo difícil que es, de erradicar prejuicios, estados de ánimo o presentimientos y sustituirlos por otros conceptos, y de como
eso depende de influencias medibles y condiciones para lograr el éxito, eso el orador sensible lo puede medir, al él mismo elegir la hora del día en que se celebra el evento, y que puede ejercer una influencia rotunda sobre su efecto.
El mismo discurso, el mismo orador y el mismo tema obran muy diferentemente, a las diez de la mañana, que a las tres de la tarde o en la noche. Yo mismo, como principiante ofrecí un discurso ante una reunión para la mañana y el resultante fue deprimente, a pesar de que se trataba de un tema de interés común. Eso resultó ser muy instructivo. El salón estaba lleno, la impresión era grandiosa, pero el estado de ánimo como un témpano. Nadie entró en calor, y yo como orador me sentí muy desafortunado, al no haber podido establecer ni el más mínimo contacto con mis oyentes. Creí no haber hablado menos elocuente que antes, pero igual el resultado era cero. Totalmente insatisfecho abandoné la reunión, pero más rico en una nueva experiencia. Ensayos que hice más tarde del mismo tipo, condujeron al mismo resultado.

Eso no era de extrañarse, pues se va al teatro para ver una obra a las tres de la tarde y luego se va al mismo teatro a ver la misma obra a las ocho de la noche, y con el mismo elenco y habrá una gran sorpresa acerca de la diferencia en la impresión ocasionada en el asistente y el resultado en su percepción del contenido de la obra. Igualmente sucede cuando asistimos al cine en una hora matutina o en un horario nocturno. Con referencia al teatro, podría opinarse, que quizás los actores no se esmeran tanto en la tarde de lo que lo hacen en la noche.

El hecho de que Lloyd George no solo era igual a Bethmann- Hollweg, sino mil veces superior a éste, lo demostró en sus discursos, con esa manera y esa forma de expresión, que le abrió el corazón de su pueblo, el cual sin reservas le concedió su seguimiento. Precisamente en lo primitivo de su lenguaje, en la originalidad de sus expresiones y sus aplicaciones fácilmente comprensibles, radica la evidencia para la sobresaliente capacidad política de este estadista inglés.

El discurso de un estadista, dirigido a su pueblo, no ha de medirse por la impresión que causó a los profesores universitarios, sino la causada a su pueblo, y solamente eso da la medida para apreciar la genialidad de su orador.


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