De Excelsior:
¿Dejará Marcelo sin dinero a El Peje?
Todo el mundo sabe a qué cajón de Finanzas deben echarle llave.
Adrián Rueda
Luego de anunciar que nada quiere ya con los partidos que lo postularon para la Presidencia de la República, la pregunta que se hacen todos es: ¿de dónde sacará dinero Andrés Manuel López Obrador mientras puede explotar a Morena como partido?
Todo el mundo da por descartado que el gobernador tabasqueño Arturo Núñez le abrirá la cartera para que sus operadores sigan haciendo millonarios negocios, pero, ¿qué pasará con las jugosas entradas que le significaban los contratos con el Gobierno del DF a través de sus asociaciones como Honestidad Valiente y Austeridad Republicana?
Algunos diarios ya dieron cuenta de los convenios que la administración de Marcelo Ebrard otorgó a los afines de El Peje para formar empresas al vapor y cobrar varios millones de pesos. Incluso se habló de varios personajes, pero nadie ha mencionado un nombre clave: Marcos Manuel Herrería Alamina.
De los 19 contratos que se hicieron públicos, 14 fueron otorgados por la Secretaría de Finanzas del DF y da la casualidad que quien está al frente de la Dirección General de Administración de la dependencia es Herrería Alamina, pariente político de Andrés Manuel y ex secretario particular de Octavio Romero, oficial mayor del GDF el sexenio pasado y cuyo nombre aparece en las empresas beneficiadas.
Marcos Manuel es cuñado de Pedro López Obrador, uno de los pejehermanos, y como coordinador de las direcciones de enlaces administrativos del DF durante la época de El Peje, era el encargado de cobrar cada quincena, listado en mano, 10% del salario a los trabajadores de la administración local.
¿Por qué nadie ha tocado a Herrería Alamina quien, se supone, es el cerebro que está detrás de todo el montaje para sacar dinero para la actividad política de Andrés Manuel?
Porque López Obrador podrá decir que no roba y que no tiene riquezas, pero nadie cree que esté tan ciego para no ver la clase de vida que se dan sus allegados, como el propio Octavio Romero, con sus hijas en el prestigiado Colegio Ollinca y que tenía arranques tan excéntricos como regalar a su mujer una Hummer de cumpleaños.
O de los negocios que Nicolás Mollinedo y su primo Rafael Marín hicieron desde la Dirección General de Servicios Urbanos con El Peje y en varios estados, uno de ellos en el municipio de Quintana Roo, a través de la empresa Tabana Banana.
Su poder era tal que llegaron a traficar influencias para que el entonces alcalde, Gregorio Greg Sánchez, pusiera como director de la cárcel municipal al ex policía de la SSP-DF, Marco Mejía, con indicativo PUMA, preso en un penal de máxima seguridad por nexos con el narco.
Si en verdad quieren cerrar la llave de la lana a El Peje, todo el mundo sabe a qué cajón de Finanzas deben echarle llave; el asunto es ver si Miguel Ángel Mancera deja repetir a Herrería Alamina o le da las gracias.
Todo el mundo sabe a qué cajón de Finanzas deben echarle llave.
Adrián Rueda
Luego de anunciar que nada quiere ya con los partidos que lo postularon para la Presidencia de la República, la pregunta que se hacen todos es: ¿de dónde sacará dinero Andrés Manuel López Obrador mientras puede explotar a Morena como partido?
Todo el mundo da por descartado que el gobernador tabasqueño Arturo Núñez le abrirá la cartera para que sus operadores sigan haciendo millonarios negocios, pero, ¿qué pasará con las jugosas entradas que le significaban los contratos con el Gobierno del DF a través de sus asociaciones como Honestidad Valiente y Austeridad Republicana?
Algunos diarios ya dieron cuenta de los convenios que la administración de Marcelo Ebrard otorgó a los afines de El Peje para formar empresas al vapor y cobrar varios millones de pesos. Incluso se habló de varios personajes, pero nadie ha mencionado un nombre clave: Marcos Manuel Herrería Alamina.
De los 19 contratos que se hicieron públicos, 14 fueron otorgados por la Secretaría de Finanzas del DF y da la casualidad que quien está al frente de la Dirección General de Administración de la dependencia es Herrería Alamina, pariente político de Andrés Manuel y ex secretario particular de Octavio Romero, oficial mayor del GDF el sexenio pasado y cuyo nombre aparece en las empresas beneficiadas.
Marcos Manuel es cuñado de Pedro López Obrador, uno de los pejehermanos, y como coordinador de las direcciones de enlaces administrativos del DF durante la época de El Peje, era el encargado de cobrar cada quincena, listado en mano, 10% del salario a los trabajadores de la administración local.
¿Por qué nadie ha tocado a Herrería Alamina quien, se supone, es el cerebro que está detrás de todo el montaje para sacar dinero para la actividad política de Andrés Manuel?
Porque López Obrador podrá decir que no roba y que no tiene riquezas, pero nadie cree que esté tan ciego para no ver la clase de vida que se dan sus allegados, como el propio Octavio Romero, con sus hijas en el prestigiado Colegio Ollinca y que tenía arranques tan excéntricos como regalar a su mujer una Hummer de cumpleaños.
O de los negocios que Nicolás Mollinedo y su primo Rafael Marín hicieron desde la Dirección General de Servicios Urbanos con El Peje y en varios estados, uno de ellos en el municipio de Quintana Roo, a través de la empresa Tabana Banana.
Su poder era tal que llegaron a traficar influencias para que el entonces alcalde, Gregorio Greg Sánchez, pusiera como director de la cárcel municipal al ex policía de la SSP-DF, Marco Mejía, con indicativo PUMA, preso en un penal de máxima seguridad por nexos con el narco.
Si en verdad quieren cerrar la llave de la lana a El Peje, todo el mundo sabe a qué cajón de Finanzas deben echarle llave; el asunto es ver si Miguel Ángel Mancera deja repetir a Herrería Alamina o le da las gracias.