Mi primer encuentro con un instrumento musical ocurrió poco tiempo
después de mi décimo año de vida, luego supe que se llamaba
guitarra, la manosee con brusquedad, y ella reaccionó, aunque
con balbuceos incoherentes.
Pasaron cuatro años y el destino quiso que hubiera un segundo encuentro:
sucedió una noche después de mas de doce horas de demostrar mis
habilidades como artesano en una fabrica, pareciera que el señor destino
decidió que mis manos estaban destinadas para algo diferente, celebré
ese nuevo encuentro, acariciando a diario a esa ya vieja y barata guitarra
con todo y sus "clavijas" de madera.
Poco tiempo pasó, cuando las negras y las blancas del señor teclado
me sedujeron con sus encantos, desde entonces la señora guitarra
se mantiene firme y pendiente de esa relación, ella está consciente y
muy orgullosa de haber sido testigo de los primeros dÃas de:
LA VIDA DE UN MÚSICO...mi vida.
después de mi décimo año de vida, luego supe que se llamaba
guitarra, la manosee con brusquedad, y ella reaccionó, aunque
con balbuceos incoherentes.
Pasaron cuatro años y el destino quiso que hubiera un segundo encuentro:
sucedió una noche después de mas de doce horas de demostrar mis
habilidades como artesano en una fabrica, pareciera que el señor destino
decidió que mis manos estaban destinadas para algo diferente, celebré
ese nuevo encuentro, acariciando a diario a esa ya vieja y barata guitarra
con todo y sus "clavijas" de madera.
Poco tiempo pasó, cuando las negras y las blancas del señor teclado
me sedujeron con sus encantos, desde entonces la señora guitarra
se mantiene firme y pendiente de esa relación, ella está consciente y
muy orgullosa de haber sido testigo de los primeros dÃas de:
LA VIDA DE UN MÚSICO...mi vida.
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