
DON RAMIRO
Don Ramiro y su mujer
se fueron a celebrar,
su aniversario en un bar,
donde había mucho que ver.
Al llegar al bar “Guajiro”
le dijo el recepcionista:
¡Bienvenido don Ramiro,
qué bueno que nos visita!
La mujer al ver aquello,
le dijo ¿Ya te conoce?
y él contestó a voz en cuello,
sin hacer ninguna pose
y aparentando buen juicio,
seriamente y sin relajo:
Es que es portero en el piso
que queda junto al trabajo.
Sentados frente a la mesa,
llegó el mesero Glafiro
y preguntó con franqueza:
¿Lo de siempre, don Ramiro?
Ella, haciendo mucha muina,
dijo ¿También te conoce?
y el dijo, evitando un roce:
Él trabaja en la cantina
donde a veces voy de noche,
al salir de la oficina.
Al salir la bailarina
con bikini sugerente
y un busto que predomina,
mismo que le pone en frente.
Se alborotaba la gente,
armando la tremolina,
y gritaban recurrentes:
¡Ramiro hazlo con los dientes!
Ese preciso momento,
la esposa salió del bar
furiosa y con aspaviento,
y él presto la fue a alcanzar.
A un taxi los dos subieron
y siguieron las disputas,
y ella como un gato fiero
lo arañaba resoluta,
con gritos que le siguieron.
El taxista ese momento
voltea la cabeza y dice,
--sin salirse de su ruta--:
Ay señor, cuanto lo siento,
pues hemos llevado putas
locas, locas como el viento,
mas no como esta de bruta.