
El reportero Facundo,
a un chinito entrevistó,
porque el amor practicó
en muchas partes del mundo.
Le preguntó con franqueza
que cómo hacían el amor
las egipcias y francesas;
y el chinito contestó
tal y como aquí lo apunto:
--La egipcia sel un poltento,
y ella en cualquiel momento
le gusta, pelo en conjunto,
yo lo hice, señol Facundo,
con cuatlo en el mismo tiempo.
La flancesa, señol mío,
le gusta así disipalse;
nunca le ploduce hastío
y hace el amol sin cansalse.
--¿Y respecto a la argentina,
dime tú cómo es la cosa?
--La algentina es muy fogosa
y lo hace hasta en la cocina.
--¿Qué dices de la alemana?
--Sel bastante libelal,
y hace el amol sin cansal
en la noche y la mañana.
--¿Y qué hay de la brasileña?
le preguntaba insistente.
--La blasileña es caliente
y a movelte ella te enseña.
--¿Y de la belga, qué cuentas?
Le preguntó de volada;
y con voz desanimada
dijo el chino con afrenta:
--Pues me quedó destlozada,
ahola ya no se calienta
y no silve pala nada.